
No paran de llegar turistas al glaciar
Desde todas partes comenzaron a arribar para presenciar el espectacular rompimiento del Perito Moreno
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GLACIAR PERITO MORENO.- Toneladas de hielo, forjadas durante siglos, se derrumbaban ayer gracias a la magia única de la naturaleza.
Unas 2500 privilegiadas almas estaban aquí presentes para ser testigos del milagro: la ruptura del glaciar Perito Moreno. "Sabíamos que la ruptura se había dado hace dos años, que antes hubo 16 años de espera, y ayer, cuando llegamos a Calafate, nos dijeron que había empezado a filtrar agua y nos vinimos corriendo", relata emocionado a LA NACION Jordi Busqué, un astrónomo de Barcelona que se largó por América del Sur en viaje de cuatro meses con su hermano Mark.
La charla, en el Balcón Intermedio del glaciar, se interrumpe por el estruendo de una pared de hielo de 60 metros de altura que se estrella contra el Canal de los Témpanos. Y se escuchan gritos y aplausos entre la gente. Algunos lloran. Y las historias se repiten entre las personas que ingresan en el Parque Nacional Los Glaciares esperando ser testigos de la maravilla. "Hay que pedirle a Dios que nos de el regalo, que se caiga el puente", cuenta Esther Morales, que llegó desde Mendoza y asegura que hace un mes que espera por este momento.
Los 80 km que separan El Calafate con el glaciar más famoso del Parque ayer fueron una caravana constante. La lluvia, el viento helado y el barro de los últimos 17 km no cortaron las ganas: todos querían estar presentes. Incluso, al caer la tarde, los ómnibus con turistas no dejaban de ingresar y, según el cálculo de Parques Nacionales, la actividad continuaría toda la noche. Mientras el glaciar es el protagonista principal, múltiples historias se repiten entre los que llegan. Buena parte no sabía que esto ocurriría, otros vinieron especialmente. Todos ensayan una explicación a lo que pueda ocurrir. Todo vale. Para Marta Vasconés, de Puerto Santa Cruz, llegar al glaciar es el punto culminante de un encuentro familiar con sus primas que llegaron desde San Sebastián, España. "Están encantadas con la Patagonia, yo hace mas de veinte años que no venía, pese a vivir cerca", cuenta la mujer; a su lado, la españolísima Blanca asegura que se lleva una impresión maravillosa.
Los casi 500 autos y ómnibus que ayer llegaron se estacionaron en un playón especial, en tanto que Parques Nacionales dispuso el traslado gratuito en micros hasta las pasarelas.
Desde la base misma del glaciar, la Cooperativa Telefónica Cotecal puso a prueba el corredor telefónico de tecnología inalámbrica que comunica a todo el sector rural, puesto en marcha con instrumental chino. Con la conexión y una notebook enviaban al instante material fotográfico a Berlín. Eric Khalke, secretario de Turismo local, las exhibía en el stand argentino de la Feria Internacional de Turismo.
Anoche llegó la Unidad Satelital del canal 9 de Santa Cruz y para hoy las imágenes podrían estar al aire en todo el país.
La vigilia
La neblina baja impedía ayer ver la naciente del glaciar ubicado sobre el Cerro Petrobelli, a 30 km de distancia, que en un día despejado permite una imagen completa de la lengua de hielo. El puente de hielo ayer ya estaba formado, pero aún no se sabe si caerá con un estruendo o simplemente resistirá los embates del agua. Las opiniones varían: "La actividad de los derrumbes en el frente es totalmente distinta a las anteriores rupturas. No hay mucha erosión en las paredes y en la boca del túnel sobre el canal de los Témpanos. Entre los dos lagos hay menos diferencia de nivel que el año pasado, tal vez se nivelen las aguas y el techo del túnel no se caiga", explicó a LA NACION Horacio Svetaz, un guía del parque que hace 30 años sigue con cariño y pasión cada cambio. En 2004, él descubrió la fisura del dique de hielo.
Para Pedro Yanquilevich, un experimentado guía de turismo y conocedor del Parque, "esta ruptura es de menor intensidad, no se compara con la del 84 o 88, que había mayor desnivel entre los lagos". Y explica que el paso del agua por el canal "va erosionando al glaciar y provoca los desprendimientos laminares, frontales", asegura. "Acá se da la explosión de la naturaleza en toda su intensidad, eso explica la emoción de la gente". Hoy nadie sabe a ciencia cierta cuándo romperá, porque aún no hay ciencia que estudie el alma de los glaciares. Pero mientras tanto, cientos de aficionados acompañamos al Perito Moreno en su tremenda vigilia.


