
No saben por qué se usó sangre infectada
El Ministerio de Salud bonaerense admite que fallaron sus controles; dicen que penarán al culpable
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LA PLATA.- "Algo falló", admitió ayer el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Claudio Mate, al tomar conocimiento del caso de una mujer embarazada que recibió en un hospital público sangre infectada con el virus del sida y, sin saber que la enfermedad corría por sus venas, contagio a su pequeña beba y a su marido.
El ministro, que admitió que aún no pueden explicar desde su cartera cómo se produjo la propagación del virus, calificó el caso como "gravísimo". Y aseguró que habrá "penas administrativas" para los responsables, si se comprueba que la presencia del virus en la bolsa con fluido hemático extraído del sistema de salud provincial se debió a un error humano.
Mientras tanto, el abogado de la familia damnificada, Leonardo Gigena, afirmó que el gobierno de la provincia "intenta cubrir una cadena de responsabilidades".
Indignado por la situación que atraviesa su cliente, exageró: "Le avisaron que tenía sida como si tuviera un resfrío". Se refería a Emilia H., una mujer de 22 años que se contagió el virus al recibir una transfusión de sangre en el hospital municipal Oscar Alende, de Lomas de Zamora, en mayo del año último.
En ese momento la mujer estaba embarazada de seis meses y necesitaba una transfusión porque padecía de anemia. En el banco de sangre del hospital municipal no había sangre compatible con el grupo sanguíneo de ella; por eso se recurrió al sistema de salud bonaerense.
La sangre infectada con el virus de inmunodeficiencia humana (HIV) provenía de un donante del hospital provincial Isidro Iriarte, de Quilmes. Pero los filtros de seguridad del sistema de salud provincial no detectaron en ella la presencia del virus.
En marzo último, Emilia H. se enteró de que tenía sida. Luego supo que su beba y su marido también se habían contagiado la enfermedad.
Contraprueba
"Esta extracción [la del donante de Quilmes con sangre infectada con HIV] primero dio negativo y unos meses después, positivo. Algo falló. En el caso de fundarse en un error o una omisión de una persona, por supuesto que le puede caber una pena", dijo ayer Mate a LA NACION.
"Hoy no puedo decir que haya sido un error humano, porque el reactivo fue aplicado. Dio negativo, primero, y positivo, después. Evidentemente, la sangre estaba infectada. Hoy no puedo explicar cómo pasó", admitió Mate.
"Es gravísimo", reconoció el funcionario. No obstante, acotó el suceso a un hecho aislado. "El sistema de salud de la provincia de Buenos Aires toma 180.000 donaciones de sangre al año y hace 360.000 transfusiones. Los números dicen que éste es un hecho aislado", dijo.
Según Mate, las 180.000 extracciones que se hacen son chequeadas. En el caso particular de Emilia H., la sangre proveniente de un donante de Quilmes pasó el primer análisis. El plasma fue enviado a la Universidad de Córdoba, para la elaboración de medicamentos. Allí se realizó un segundo análisis, que permitió conocer la contaminación con el virus.
Entonces, la muestra volvió al hospital Iriarte de Quilmes. Y allí se confirmó el peor diagnóstico. Emilia H. fue contactada y se le notificó del contagio.
"Hay una investigación en curso desde noviembre último para intentar explicar por qué la sangre infectada pasó el sistema de seguridad", dijo a LA NACION Nora Etchenique, directora del Instituto de Hemoterapia de la provincia de Buenos Aires.
La mujer informó que la paciente contagiada con el virus del sida recibe atención médica en el hospital Gandulfo y que todo su grupo familiar tiene a su disposición medicación gratuita.
Esta información fue desmentida por el abogado de la familia. "Es mentira. Mi paciente fue al hospital Gandulfo por propia decisión. Y ahí todavía no recibió medicación alguna. Sólo la beba recibió remedios", aseguró.





