No se controla el 80% de la efedrina que se importa

En el último año ingresaron 52,4 t, aunque sólo se emplean 10 en la industria farmacéutica
En el último año ingresaron 52,4 t, aunque sólo se emplean 10 en la industria farmacéutica
Loreley Gaffoglio
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31 de agosto de 2008  

La Argentina es el tercer importador mundial en cantidad de efedrina y pseudoefedrina, y nadie controla ni conoce el destino cierto de más del 80 por ciento de esas sustancias, que se emplean para la producción de estupefacientes.

El negocio de la efedrina saltó a la luz por el triple crimen de General Rodríguez y sus aparentes vínculos con el narcotráfico.

Según datos oficiales, la industria farmacéutica local requiere 10 toneladas anuales de efedrina y pseudoefedrina para la elaboración de medicamentos. Sin embargo, se importan 52,4 toneladas, cinco veces más que Estados Unidos y siete más que Brasil. Para los especialistas, la gran mayoría de ese excedente no utilizado por laboratorios, 42.400 kilos, se desvía para el tráfico ilegal como precursor químico para producir drogas sintéticas, como las metanfetaminas y el éxtasis, o como preparados de uso clandestino en el circuito deportivo.

La cantidad que llegó al país en los últimos doce meses, que representa un incremento del 123% respecto de agosto de 2006-julio de 2007, fue importada por 20 droguerías y laboratorios inscriptos en el Registro Nacional de Precursores Químicos, principalmente desde India, Alemania, China y los Estados Unidos. Ese crecimiento exponencial ubica a la Argentina entre los mayores importadores, sólo superada por China y Sudáfrica.

Según un reciente estudio del International Narcotics Control Board (INCB) de las Naciones Unidas, la Argentina declara necesitar para la elaboración de especialidades medicinales 88 veces más efedrina y pseudoefedrina que Italia, 30 más que Chile, 7 más que Brasil y 5 más que EE. UU..

Los guarismos se plasmaron como un alerta de las Naciones Unidas -organismo asesor de la Sedronar en el control de precursores químicos con fines ilícitos- y el 15 de agosto pasado indujeron al Gobierno a reforzar las medidas administrativas de control para la importación de la efedrina, que por disposición del Poder Ejecutivo ahora recayeron en el INTI.

Países como los Estados Unidos y Canadá han impuesto más severas restricciones a la importación de esas sustancias, mientras que México, sindicado como uno de los mayores tenedores de narcolaboratorios para drogas de diseño, como el éxtasis y las metanfetaminas, prohibió su importación. Incluso, el 4 de julio último eliminaron de cuajo la efedrina y la pseudoefrina en medicamentos, reemplazándolos por otros componentes.

Según consignó el diario El Universal, expertos mexicanos en el combate del narcotráfico pronostican para 2009 el agotamiento de las reservas clandestinas de efedrina y de pseudoefedrina en México, lo que empujaría a mudar las cocinas de drogas a otros países y a buscar nuevas rutas y canales para triangular esas sustancias reactivas.

Retrocede la cocaína

Una alta fuente judicial con conocimiento en tráfico de estupefacientes dijo a LA NACION: "La tecnología científica de los narcotraficantes para la producción de drogas sintéticas va más rápido que el conocimiento que los organismos oficiales tienen sobre la producción de estupefacientes. De forma vertiginosa, las drogas de diseño vienen desplazando al consumo de cocaína, ya que por una cuestión espacial es más fácil y barato producir metanfetaminas en pequeños espacios y en cocinas ocultas, que cosechar hojas de coca en grandes plantaciones".

La misma fuente agregó un dato interesante: "Antes optaban por efedrina para elaborarlas puesto que ese reactivo simplifica enormemente la producción. Al parecer, el manejo con pseudoefedrina es más complejo y demanda más de las ocho horas promedio que se necesitan para cocinar la droga. Pero, por falta del insumo, o incluso como pantalla, los narcotraficantes vienen ensayando con disolventes sustitutos y con otros precursores menos evidentes para quebrantar los controles".

La efedrina y la pseudoefedrina se importan principalmente desde India a un costo promedio de hasta 40 dólares el kilo, dependiendo de su marca y calidad, y ambas se comercializan en el mercado local a razón de US$ 100 más IVA (cerca de $ 400 el kilogramo). En mercados como Colombia o México su cotización puede trepar hasta los US$ 2600 por la misma unidad. Los derechos de importación extrazona son del 2,5% sobre la base imponible de la mercadería ingresada, más los costos de flete y seguro.

"En la plaza local se venden dos tipos de efedrina: la sulfato y la L. Cloridrato. Lo que cambia es su componente salino", explicó una calificada fuente de la industria farmacéutica. "Pero según sabemos dentro de nuestro ambiente, la más buscada para usos ilícitos es la efedrina L. Cloridrato, cuyo manejo es menos arduo en el proceso de elaboración de drogas de diseño", señaló la fuente con años de experiencia en un laboratorio de primer nivel.

Los embarques

En los últimos doce meses, la mayor importadora de efedrina, con cinco toneladas mediante cuatro embarques desde India, fue Unifarma SA, la droguería creada hace 31 años en Chacarita, allanada el pasado jueves y cuya sociedad está presidida por Mauricio Di Laudadio.

En cantidad, le siguieron Química Montpellier, con tres toneladas; Laboratorios Bernabó, con 2,8 t. importadas desde Alemania; Catalent Argentina SA, con 2,1 t., y Diffucap-Eurand Sacifi y Droguería Libertad SA, con sendos embarques de 1,8 t., procedentes de China e India.

Según consta en una causa judicial, parte de los cargamentos de Droguería Libertad y de Unifarma SA fue adquirida por narcos mexicanos.

Sólo Eurolab SA importó efedrina ya elaborada desde los Estados Unidos. Y en cantidades menores también importaron los laboratorios Boehringer Ingelheim SA, Carpe-Scheider y CIA, Phoenix, Roemmers, Pfizer, Monserrat y Eclair SA, además de las droguería Monte Verde SA, Prest SA, Wyeth SA y Todofarma SA.

En cuanto a la importación de pseudoefedrina, una sola droguería, Farmacéuticos Argentinos SA, cuyo nombre de fantasía es Drofasa, importó en el mismo período ocho toneladas de ese alcaloide. El último embarque fue de mil kilos, trasladados vía aérea, que ingresaron el 29 de abril.

Otros importadores registrados fueron Chrutrau SA, con 7,5 toneladas; Droguería Libertad SA, con cinco; Unifarma SA, con 600 kilos, y Todofarma con 200 kg, el 8 de mayo. La India es la procedencia excluyente para ese precursor, amplia y lícitamente utilizado por la industria farmacéutica y consumido por centenares de miles de argentinos.

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