Nueva comisaría en la zona más caliente de Olivos
Fue pedida en 2003 por los vecinos; tiene 20 agentes, dos móviles, pero no línea telefónica
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Gabriel Di Nicola
LA NACION
Fue una victoria de los vecinos. Pero el logro se consiguió después de lamentar asesinatos a quemarropa, innumerables robos y de que la gente se cansara de exigir más seguridad.
Días atrás se inauguró una subcomisaría en el barrio La Loma de Roca, en Olivos, en el partido de Vicente López. El pedido vecinal fue en 2003, cuando un grupo de vecinos se comenzó a movilizar preocupados por la inseguridad en la zona.
La nueva seccional policial fue instalada en Uzal 3244, en un edificio que le pertenece a la Municipalidad de Vicente López, entregado al Ministerio de Seguridad de Buenos Aires en comodato durante 20 años.
Según fuentes de la Jefatura Distrital de San Isidro, en la nueva sede policial trabajan 20 agentes al mando del capitán Alejandro Musto. Hay dos móviles para patrullar la jurisdicción que está delimitada por Paraná, Sarmiento, Pelliza y Paranamerica.
"Esto significa tener una presencia policial permanente en una zona donde se necesitaba. Produce inmediatez ante un requerimiento", explicó a La Nacion el director de Seguridad de Vicente López, Miguel Angel Provenzano.
El barrio, que está próximo al Cementerio Municipal de Vicente López y está delimitado por Pelliza, Juan B. Justo, la colectora de la Panamericana y Díaz Vélez, es la zona más caliente del distrito.
Los residentes tienen miedo porque saben que los delincuentes viven o se esconden en la denominada villa Borges, situada dentro de La Loma de Roca.
"Es un logro que conseguimos los vecinos. Por estadísticas, La Loma es la zona más violenta y con más muertes de Vicente López. Fueron muchos años de presentar petitorios en el ámbito nacional y provincial. El delito no es una cuestión aislada, está focalizado en esta zona", explicó a La Nacion Guillermo Medina, uno de los primeros vecinos en movilizarse.
"La inauguración de la subcomisaría sólo tiene que ser el primer paso de muchas otras medidas para combatir la inseguridad. Falta mucho más: urbanizar la villa, mayor luminosidad en las calles y, sobre todo, ejercer un control en los puestos de venta de droga", agregó Medina.
El hombre se quejó de que la sede policial fue abierta sin haber instalado una línea telefónica. En la Jefatura Distrital San Isidro explicaron que para denunciar un hecho la gente debe llamar al número de emergencias 911, que es mucho más rápido. "Una línea telefónica sería una herramienta más", sostuvo Medina.
Cruzar la Panamericana
Hasta la inauguración de la subcomisaría, la zona de La Loma de Roca estaba en jurisdicción de la comisaría 3a. de Vicente López, que está situada en Munro. Es decir que para arribar ante una llamada de urgencia, los móviles policiales debían cruzar la Panamericana para llegar al lugar de los hechos.
El 28 de marzo del año pasado hubo un homicidio que conmocionó a todos los vecinos. Fue asesinado de un disparo el joven Juan Ignacio Mancuso, de 24 años y canillita de vocación. Su padre tiene un quiosco de venta de diarios y revistas en la estación de trenes de La Lucila. Lo mataron ladrones que le robaron su ciclomotor y que, según fuentes judiciales y policiales, vivían en la denominada villa Borges.
Pero la triste muerte de Mancuso no fue la única que ocurrió en las inmediaciones de la villa Borges. El 27 de enero de 2008, en Mariano Pelliza y Rosetti, a metros de la autopista Panamericana, el oficial Luis Barrientos fue asesinado cuando, junto con un compañero, intentó identificar a un hombre que inflaba las ruedas de su bicicleta en una estación de servicio.



