
Obligan a erradicar los vidrios polarizados
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Por seguridad, basta de vidrios polarizados. Ese es el lema del amparo que presentó la Asociación Familiares de Víctimas de Accidentes de Tránsito (Favat) y tuvo ayer acogida favorable en la Justicia.
El juez civil Claudio Ramos Feijoo hizo lugar al recurso presentado por el abogado Gregorio Dalbón y condenó al Gobierno de la Ciudad a tomar medidas tendientes a "prohibir la comercialización y utilización de vidrios polarizados en el ámbito de la Capital Federal".
La Ley Nacional de Tránsito y la ordenanza municipal 45.781 prohíben expresamente los vidrios oscuros en los vehículos, por razones de seguridad.
El fallo -al que tuvo acceso La Nación - ordena al gobierno porteño a efectuar un "control e informe detallado sobre todos los locales habilitados para la tonalización de vidrios de seguridad de vehículos, procediendo a la clausura de aquellos que violen manifiestamente las disposiciones legales enunciadas".
Asimismo, el magistrado dispone que el Gobierno erradique de la ciudad, en un plazo de 90 días, toda publicidad que ofrezca servicios de "tonalización o polarización" de vidrios.
El propio Gobierno, según consta en el expediente, reconoció que los vidrios polarizados no sólo afectan a la seguridad del tránsito, sino que en forma directa tocan a la seguridad sobre la vida y los bienes de los ciudadanos. Sin embargo, a la hora de responder el amparo de Favat rechazó que fuera válida la petición.
Mayor control
En una resolución de 20 fojas, el juez también señala deficiencias de la Policía Federal en el control de tránsito porteño.
Por eso, exhorta a la fuerza a colaborar con el Gobierno de la Ciudad y "proceder al cumplimiento de la ordenanza 45.781 en el ámbito de Buenos Aires".
"Este fallo es muy importante no sólo porque trata de impedir la utilización de un elemento que disminuye la visibilidad del conductor y de los peatones respecto de los ocupantes del vehículo, sino porque además obliga a los encargados de velar por el cumplimiento de las normas a ejercer acabadamente su cometido", dijo Dalbón.
Rafael Sierra, subsecretario de Transporte y Tránsito del Gobierno de la Ciudad, se enteró por La Nación de l a sentencia y consideró que la decisión judicial "es lógica porque los vidrios polarizados están prohibidos por ley".
Fuentes del gobierno local reconocieron que la policía casi nunca multa a los autos con vidrios polarizados y que deben tomarse medidas que penalicen con mayor rigor este tipo de infracciones.
La ley fija un tope de polarizado permitido para los vehículos, que se mide con la luz que absorbe el vidrio. El nivel no puede ser mayor del 25 por ciento en parabrisas y del 30 por ciento en el resto de los cristales, explicó Sierra.
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