
Ocho argentinos triunfan en un concurso mundial de inventores
Creatividad: cosecharon tres medallas de oro, una de plata y cuatro de bronce en el Salón Internacional de Inventos, en Ginebra.
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Algunos los tildan de exóticos. Otros, de locos del barrio. Pero ahora nadie puede negar que son triunfadores. Los ocho inventores argentinos que representan al país en el 27º Salón Internacional de los Inventos, que se desarrolla en Ginebra, se convirtieron en la delegación más premiada de la exposición, de la que participaron 1000 profesionales de la creatividad de 45 países.
El contingente se alzó con tres de las 36 medallas de oro que se entregaron, una medalla de plata y cuatro de bronce.
Una máquina que cocina 120 hamburguesas por hora sin humo y olor, un sustituto de piel que reduce a la mitad el tiempo de cicatrización y un simulador de vuelo para pilotos de helicóptero obtuvieron el máximo galardón.
Sus ideólogos son, respectivamente, Carlos Alcusín, que ya colocó más de 40 productos en el mercado (entre ellos, la jeringa descartable, que ideó en 1992), Celia Mohadeb -bioquímica y farmacéutica- y Augusto Cicare, que al igual que Alcusín se dedica a fabricar inventos a pedido.
Además, el inyector que combate las várices de Alberto Barbagallo fue reconocido con la medalla de plata.
El bronce fue para Enrique Leikis -autor de aparatos ortopédicos-, Ramón Merani -presentó un nuevo motor ecológico-, Héctor Rojas -diseñó un semáforo electrónico visual, numérico y sonoro para automovilistas y ciegos- y Horacio Berretta -expuso un sistema de construcciones económicas, que puede levantar una vivienda en dos días-.
La exposición de inventos más grande del mundo, por la que pasaron más de 100.000 visitantes en nueve días, es auspiciada por las Naciones Unidas, el gobierno de Ginebra, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y la International Federation of Inventors Associations (IFIA).
Los representantes argentinos estuvieron patrocinados por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), que impuso cuatro requisitos a todo invento: originalidad, simplicidad, elaboración y presentación.
En el último certamen internacional, en abril de 1997, el equipo nacional también fue ampliamente galardonado: de siete participantes, seis se llevaron medallas de oro y una de plata.
Aparte de los premios cosechados, los inventores gozan de otros beneficios, como es la venta o el alquiler de la patente de los productos.
Eduardo Fernández, presidente de la Asociación de Inventores Argentinos (es la única en América del Sur y cuenta con 550 miembros), destacó el logro de sus colegas y aseguró que habrá ingeniosos para rato: la Escuela Argentina de Inventores recibe a chicos entre 6 y 16 años y organiza frecuentes concursos. El próximo será el 29 de septiembre y los más chicos tendrán la oportunidad de lucirse.





