
Opiniones divergentes en la Argentina
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El informe de la Academia Norteamericana de Pediatras generó respuestas de diversos matices entre algunos representantes del medio televisivo local.
Hay quienes estuvieron de acuerdo con la recomendación de no exponer a los menores de dos años a la TV y de evitar los televisores en los cuartos de los chicos más grandes.
Pero también están quienes afirmaron que, en este tema, no es posible generalizar ni ser tajante.
En favor de la postura de la institución norteamericana se manifestó, por ejemplo, Sara Shaw de Critto, presidenta de la Fundación Televisión Educativa (Fund TV).
Dijo a La Nación que es un hecho largamente comprobado que los rayos catódicos afectan a los menores de 12 meses, aunque no ocurre lo mismo con el sonido.
"Incluso, en Francia están estudiando si la TV puede ser un factor de refuerzo de enfermedades como el autismo", agregó.
Sin embargo, recordó que en la televisión hay programas aptos para chicos de entre uno y tres años, realizados con el asesoramiento de especialistas.
"El canal de cable Discovery Kids tiene algunas emisiones de este tipo", precisó Shaw de Critto.
Instrumento de formación
Por su parte, Pedro Simoncini, presidente de TV Quality, tomó una distancia prudente del informe de la Academia Norteamericana de Pediatras al señalar que no es correcto hacer afirmaciones tan generales: "Sucede que la televisión también puede ser un elemento de formación desde muy temprana edad".
Y recordó que todo exceso causa daño, no sólo el de la pantalla chica ("hasta demasiada agua es dañina").
"Lo ideal no es apagar el televisor -añadió Simoncini-, sino cambiar las costumbres; es decir, mirar la TV con moderación y elegir los programas más aptos. Corresponde a los padres y a la escuela orientar a los menores."
En el mismo sentido se expresó Alfredo Odorisio, adjunto de la dirección de América TV. En diálogo con La Nación , dijo que la TV no tiene por qué ser siempre la culpable de todo lo que sucede.
"Son los padres los que deben supervisar la cantidad de horas y los contenidos a los que se exponen los chicos -subrayó-. En cuanto a los menores de dos años, no sé si tiene sentido exponerlos a la pantalla, porque, ¿realmente entienden lo que ven?"




