
Ordenan la captura de 6 imputados
El juez Lescano entendió que hubo dolo en la conducta de los sospechosos, los que no taparon el pozo como correspondía
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La Justicia imputó por homicidio simple a cuatro funcionarios de la municipalidad de San Nicolás y a dos de los dueños de la empresa que excavó el pozo donde hace tres meses se cayó y perdió la vida el pequeño Cristian Quiroz, de 5 años.
Ayer, el titular del Juzgado en lo Criminal y Correccional de San Nicolás, Héctor Lescano, cambió la carátula de la causa, de homicidio culposo a homicidio simple a título de dolo eventual.
Desde el 18 de marzo, el juez Lescano impulsó el expediente de 1500 fojas y recogió todas las pruebas para fundamentar las detenciones de los seis imputados, para indagarlos.
Tal resolución sólo se podría concretar entre hoy y mañana, después de que la Cámara Penal local resuelva el pedido de habeas corpus presentado por los defensores de los acusados.
Los seis imputados fueron identificados por fuentes judiciales como los ingenieros Oscar Garetto, Horacio Clérici y Juan José Gómez y el técnico Miguel Angel Papaloni, quienes se desempeñaban en la Municipalidad de San Nicolás; Miguel Angel Papaloni, de la firma Topsa S.A., y el empresario Jorge Vecchi, subcontratado por aquél.
El juez Lescano entendió que los sospechosos actuaron con dolo cuando sólo atinaron a tapar con una chapa el primitivo pozo piloto y no lo rellenaron con tierra, cemento y canto rodado como correspondía.
En su resolución, el magistrado expresó que "los agentes intervinientes en el hecho han conocido la probabilidad de causar daños a bienes jurídicos ajenos, mas sólo empeñados en favorecer el proceso de sobrecertificación de la obra para quedarse con todo el monto estimado en un millón de pesos".
De acuerdo con fuentes judiciales, "los sospechosos llevaron a cabo una conducta peligrosa, poblada de negligencia y preñada de ilicitud, que rebasó los límites de la culpa y colocó la actuación de los acusados dentro de los márgenes del dolo eventual".
Presunto fraude
Además, el magistrado solicitó a su colega de turno, y al Tribunal de Cuentas bonaerense que investiguen a los acusados a raíz de la supuesta defraudación por un millón de pesos en perjuicio de la Municipalidad, que se habría producido durante la construcción de red de distribución de agua potable.
"Sabía que se iba a hacer justicia. Aunque nadie me podrá devolver la vida de mi hijo", señaló a La Nación Oscar Quiroz, el padre del pequeño Cristian.
"Creo que esta gente estará tras las rejas, es lo menos que se merece. Si usted hubiera visto la autopsia, se daría cuenta de cómo murió mi hijo. Creo que a veces por un perro se tiene más consideración", expresó Quiroz.
"Estamos conformes, pero esta resolución constituyó únicamente un paso adelante. Seguiremos atentos a las nuevas diligencias que se tomen y vamos a apuntalar la decisión del juez que está muy bien fundada", explicó Axel Cartey, el abogado de la familia Quiroz.
El pozo en el que, el 18 de marzo último, se cayó y murió el pequeño Cristian, formó parte de la obra de tendido de 7400 metros de cañería y seis perforaciones de 80 metros cada una para ampliar la red de distribución de agua potable.
Dicha obra, que se financió con un préstamo obtenido del Banco Internacional de Reconstrucción, se adjudicó a Topsa S.A. durante la gestión como intendente de Eduardo Di Rocco, que actualmente ocupa una banca como diputado por el Partido Justicialista en la Legislatura provincial.
Según consta en la causa, Topsa subcontrató a la Empresa Jorge Vecchi, de Funes, provincia de Santa Fe, para que realizara las excavaciones, sin que estuviera legalmente autorizada por la Municipalidad.
Varios testigos y los estudios realizados por los peritos de la Suprema Corte de Justicia bonaerense determinaron que la empresa Topsa perforó el pozo en el que se cayó Cristian, a pesar de que los responsables de la firma lo negaron hasta el hartazgo.
La foto tomada en 1992 por un reportero del diario Norte, le dio a los peritos y al juez la última pista que les faltaba para determinar la responsabilidad de los acusados.
Los sospechosos
- Oscar Garetto: ex secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de San Nicolás.
- Horacio Clérici: segundo de Garetto en la dependencia que debía controlar la obra.
- Juan José Gómez: ingeniero subordinado de Garetto y Clérici.
- Claudio Actis: junto con los otros tres imputados habría aparentado fiscalizar el desarrollo de las excavaciones.
- Miguel Papaloni: vicepresidente de Topsa S.A., la empresa que hizo el pozo donde murió el niño.
- Jorge Vecchi: dueño de la firma subcontratada por Topsa S.A.
- Oscar Garetto: ex secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de San Nicolás.
- Horacio Clérici: segundo de Garetto en la dependencia que debía controlar la obra.
- Juan José Gómez: ingeniero subordinado de Garetto y Clérici.
- Claudio Actis: junto con los otros tres imputados habría aparentado fiscalizar el desarrollo de las excavaciones.
- Miguel Papaloni: vicepresidente de Topsa S.A., la empresa que hizo el pozo donde murió el niño.
- Jorge Vecchi: dueño de la firma subcontratada por Topsa S.A.
Una muerte que conmovió a todo el país
La noticia causó un impacto que conmovió a toda la sociedad. Los argentinos se enteraron de que en San Nicolás, el pueblo de la Virgen del Rosario, un chico de cinco años estaba en el fondo de un pozo de alrededor de 18 metros de profundidad y de unos 40 cm de diámetro.
Eran las 13 horas cuando Cristian Quiroz volvía del colegio junto con su madre y cayó en esa trampa tendida por la negligencia o la falta de respeto hacia la vida de los demás.
Los primeros intentos de los socorristas, que bajaban hacia el fondo cabeza abajo, fueron en vano, mientras desde distintos puntos de la provincia comenzaban a llegar diversas maquinarias para intentar un veloz rescate. Pero eso no fue posible.
Pasaron las horas y los bomberos cavaron un pozo paralelo para llegar por otro camino hacia donde se encontraba Cristian. Se hizo de noche y los argentinos casi no durmieron. Se hizo de día y nadie podía llegar al fondo del abismo.
Volvió la oscuridad y 32 horas después de su caída, el oficial Jorge Tamer logró abrazar al menudo chico, que aún estaba vestido con su delantal de jardín de infantes, y lo llevó a la superficie .
Era tarde, Cristian ya estaba muerto.
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