
Otro día de violencia en el norte del conurbano
Tras robar un banco en Olivos, una banda mató a un policía en el Acceso Norte; dos horas más tarde asaltaron otro banco en la colectora.
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Actuaron a cara descubierta y no dispararon un solo tiro para robar. Tampoco dudaron un instante.
Con la tranquilidad de verdaderos profesionales actuaron los miembros de dos bandas que asaltaron ayer, en menos de dos horas, dos bancos de la zona norte del Gran Buenos Aires, signando otra jornada por la violencia.
Robaron el Banco Francés, ubicado en Maipú 4164, en Olivos, y la Banca Nazionale del Lavoro, en la colectora de la Panamericana, a 100 metros de la ruta 197, en dirección a la Capital, en El Talar.
Como consecuencia del robo en Olivos, un agente de la policía de la provincia de Buenos Aires fue abatido y otros cinco resultaron heridos. Entre los malhechores, uno murió y otro quedó herido.
Según los investigadores, las dos bandas no actuaron en forma conjunta, pero realizaron atracos similares. Ingresaron en las sucursales con armas de grueso calibre, como las que utiliza la policía o el Ejército. En cuestión de segundos redujeron al personal de seguridad, a los empleados y a los clientes. Ni se inmutaron.
Estos hechos ocurrieron a sólo ocho días de que dos menores, de 14 años, asesinaron a sangre fría a una mujer delante de su marido y su hijo, en el cruce de Tomkinson y Rolón, Beccar. Tras un gran allanamiento a la villa La Cava, los sospechosos del crimen fueron capturados.
En tanto, en medios políticos La Nación pudo confirmar que el ex presidente Raúl Alfonsín se reunirá esta semana o a comienzos de la próxima con el ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, León Arslanian, en procura de acercar soluciones a la creciente ola de violencia.
Asimismo, avanza en el Congreso el proyecto para reducir de 18 a 16 años la edad mínima para hacer punibles los delitos de menores.
El robo al Banco Francés lo perpetraron, a las 12.8, seis hombres y duró apenas 90 segundos, según dijo a La Nación una alta fuente policial. Cuando los delincuentes amenazaron al cajero para que entregara el dinero, un agente que estaba en la garita, en el interior del banco, activó la alarma.
Los ladrones aprovecharon la confusión, tomaron el botín, que rondaba los 50.000 pesos, y huyeron a toda velocidad en dos Renault 19 -con diversa suerte-, hacia la ruta Panamericana.
En minutos, la policía organizó un operativo cerrojo que incluyó numerosos efectivos y más de 50 móviles de Vicente López, San Isidro y San Fernando. Hubo una espectacular persecución que terminó con la vida del agente Daniel Larrouse, de 32 años, padre de cinco hijos, en un tiroteo en Márquez y Panamericana.
Tres de los delincuentes escaparon; los investigadores creen que eran los que viajaban en un Renault 19 gris, que apareció abandonado a menos de diez cuadras del Banco Francés. En su interior había dos cargadores de FAL (fusil automático liviano) y de ametralladora.
La carrera duró menos de 20 minutos. En el cruce de Panamericana y Márquez se produjo un feroz enfrentamiento en el que Larrouse -perteneciente al Comando de Patrullas de San Isidro- recibió un tiro en el estómago y murió.
Pocas cuadras más al Norte, en el puente Capitán San Martín, detuvieron a uno de los malhechores, Marcelo Eduardo Maggioni, de 30 años, cuando intentaba subirse a un colectivo 60 (al servicio de la línea 204). Según fuentes policiales, sería uno de los cabecillas de la banda.
En la rotonda
Finalmente, en la bajada del Buen Ayre la policía encerró a dos malvivientes cuando intentaban huir en un Falcon verde claro, que habían robado a un policía cerca de dos hoteles de alojamiento.
Cercados, los delincuentes se vieron obligados a detenerse y, en un tiroteo, uno de ellos murió. Se trataría de Fabio Raúl López Ferreyra, de unos 30 años, según se confió en la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro.
En el mismo auto intentaba escapar Alfredo "Beto" Albornoz, de 40 años, el líder del grupo, un hombre de abultado prontuario policial. Durante el asalto tipo comando, el hombre recibió fuertes golpes en el rostro y en la cabeza. Luego de ser atendido en el hospital de San Fernando, fue alojado en la subdelegación departamental Vicente López.
En la rotonda del Buen Ayre, los curiosos se detenían. Hasta allí se acercó el fiscal de San Isidro, Ricardo Costa, que junto con los jefes policiales intentó armar el rompecabezas del asalto. En ese lugar también, los compañeros del agente Larrouse lloraron al saber que su amigo había muerto. Algunos, incluso, lo hicieron a los gritos.
En el medio quedaron las armas -más de cinco pistolas y una ametralladora 9 mm, un FAL, y el dinero, todos ellos parte de otro día violento en el conurbano.
En El Talar
Pero las cosas no terminaron allí. A las 14.10, otros cinco hombres ingresaron en la Banca Nazionale del Laboro (BNL), a 100 metros de la ruta 197, en El Talar. La sucursal apenas había cumplido ocho meses en el lugar y hasta ayer no había sufrido robos ni asaltos.
En menos de dos minutos, los delincuentes obligaron a 25 clientes y empleados a tirarse al suelo. Robaron 40.000 pesos de las cajas, según informaron fuentes de BNL. En este caso no hubo tiroteos con la policía. Los delincuentes huyeron y, a pesar de que se organizó un operativo rastrillaje por la zona, no habían sido encontrados al cierre de esta edición.
Por alguna razón, la violencia parece haberse ensañado con el norte del conurbano. Un lugar "caliente", para la policía, donde conviven barrios muy pobres con otros pudientes. Donde los asentamientos no disminuyen y generan áreas de alto voltaje, propicias para la delincuencia.
En una recorrida, La Nación pudo comprobar ayer que el temor continúa. Pocos se animan a hablar. Y cuando lo hacen, no quieren dar sus nombres. Son situaciones que se viven a diario en las inmediaciones de La Cava o de La Horqueta.
También sucede en las cercanías del barrio La Ribera -en el Bajo San Isidro-. "Esto es un desastre. Pasan cosas todos los días", dijo, sin identificarse, el encargado de un quiosco en Roque Sáenz Peña, a metros de las vías del Tren de la Costa. Tanto que hace poco instaló unas rejas que llegan hasta el techo. Por las dudas.
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