
Palpalá, una ciudad castigada por donde se la mire
De todo: la privatización de los Altos Hornos dejaron en esta ciudad a 4000 personas sin trabajo; abunda la contaminación por óxido de hierro y cada día más jóvenes se van en busca de mejor suerte.
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PALPALA, Jujuy.- La que hace menos de cinco años era considerada una ciudad pujante por su gran desarrollo metalúrgico y su actividad empresaria, hoy es lo más parecido a un pueblo fantasma, contaminado, sin centro comercial, con altos índices de desocupación y casi sin juventud.
La privatización de los Altos Hornos Zapla, hoy Aceros Zapla, dejó a unas 4000 personas sin trabajo, muchas se fueron, pocas se quedaron para intentar suerte en una ciudad con muy poco para hacer.
Palpalá está a unos 12 kilómetros al sur de San Salvador de Jujuy. y nació gracias a los Altos Hornos. El 90 por ciento de su población activa dependía exclusivamente de la empresa, llegaron a trabajar allí más de 6000 personas, hoy no superan el millar.
No tiene ingresos por turismo y los vecinos, en su mayoría de bajos recursos, casi no pagan impuestos lo que significa que la Comuna poco puede hacer para revertir la situación.
Para mal de males los más chicos y los abuelos sufren la contaminación del aire por óxido de hierro que emana desde la planta.
La tala de eucaliptos también es un problema: el 50 por ciento del carbón que usa la empresa lo sacan de allí y no hay programas intensivos de plantaciones.
Una cuota de optimismo
"Pero algo conseguimos -arrancó el intendente Rubén Daza-, cuando asumí en 1992 estábamos en plena crisis de desocupación por lo que mi gestión se tuvo que centralizar en buscar trabajo para la gente".
Entre los emprendimientos que llevó adelante mencionó la creación de cooperativas: una compró una flota de colectivos y otra se dedica al rubro metalúrgico.
De los cerca de 50.000 habitantes que tiene la ciudad trabajan menos de 10.000. Unos 500 dependen de la Municipalidad, cerca de 1000 lo hacen en Aceros Zapla y otros 500 son trabajadores independientes.
El resto son jubilados, desocupados y hay pocos jóvenes, la mayoría se van. Los que puden llegan a Córdoba o a Tucumán para estudiar, los más pobres se conforman con una changuita en San Salvador.
Con este panorama, Palpalá se fue convirtiendo en una ciudad empobrecida, sin recursos propios y casi sin fuentes de trabajo.
Daza es ingeniero metalúrgico y no baja los brazos. A los 40 años sigue con su ideal de ver mejor a su pueblo y es optimista hacia el futuro.
El también fue víctima de los Altos Hornos. La impotencia de ver a sus compañeros en la calle lo llevó a la política y dentro del PJ consiguió un lugar primero como diputado y ahora como jefe de la Comuna.
En la actualidad apuesta a levantar el pueblo abandonado de 9 de octubre (ver aparte) y seguir investigando emprendimientos para que la gente consiga trabajo.
Otro caso de abandono
Paralelo a lo que pasa en esta zona, El Aguilar, ciudad ubicada al norte de la capial, en el centro geográfico de la provincia, vive casi exclusivamente de lo que produce la mina que lleva el mismo nombre.
Pero la empresa se está achicando: de los 1200 obreros que allí trabajaban hoy quedan 500 y ante la falta de trabajo la gente decidió irse.
En 1992 vivían 9000 personas, actualmente la población de El Aguilar no supera las 3000 personas: un pueblo en vías de extinción.
Si sigue la tendencia, se van unas 1200 personas por año, para el 2000 será otro pueblo fantasma.
La mina es la mayor productora de cinc del país, también produce plata y plomo. En su mejor momento exportaba a Inglaterra, ahora exporta muy poco por el Pacífico.
Parece una maldición, pero los pueblos en esta zona parecen condenados al peor castigo, el del abandono.
Un pueblo entero a punto de desaparecer
9 de Octubre: vivían más de 500 personas y tras el cierre de una mina la gente se fue, sólo quedó un cuidador; los edificios están derruídos, hay que reconstruirlo.
9 DE OCTUBRE, Jujuy (De un enviado especial).- La privatización de los Altos Hornos Zapla dejó a este pequeño pueblo, ubicado a 30 kilómetros al sur de San Salvador de Jujuy, sin habitantes y al borde de su desaparición.
Tras el cierre de la mina 9 de Octubre (en 1992) que abastecía a los hornos, de las más de 500 personas que vivían aquí exclusivamente del hierro que se producía, sólo quedó un empleado municipal que hace a la vez de cuidador de las 27 hectáreas que fueron cotizadas por el gobierno provincial en más de tres millones de pesos.
Para llegar desde Palpalá hay que recorrer 12 kilómetros en subida por un camino de tierra por demás peligroso. El contraste entre la belleza del paisaje y el abandono del lugar es lo que más golpea.
Postal desoladora
Una vez en el pueblo el panorama es desolador: por momentos los edificios derruidos dan la imagen de que por allí pasó un terremoto.
La escuela, el cine-teatro, la salita sanitaria, el centro de recreación, la pileta de natación y las canchas de fútbol, tenis y basquetball están al borde del derrumbe.
Una suerte similar corren seis monobloks de viviendas, unos 20 chalets y una gran casona con 12 amplias habitaciones.
Pero hay una esperanza: ahora, el pueblo qu que pertenecía al Ministerio de Defensa pasó tras la privatización a manos de la comuna de Palpalá y el intendente Rubén Daza quiere construir allí un complejo turístico.
Varios empresarios ya se mostraron interesados en remodelarlo para explotarlo, pero aún quedan trabajas judiciales para poder entregarlo en concesión.
"Para nosotros sería una salvación, cobraríamos un canon por la explotación y la obra le daría trabajo a mucha gente", exclamó.
El paisaje es inmejorable:en marcado por dos cerros el pueblo está construído escalonado sobre una ladera. El verde de la vegetación es imponente y nadie puede entender como en algún momento las autoridades provinciales pensaron en construir allí una cárcel cinco estrellas.
René Carrizo, su (por ahora) único habitante, vive aquí con su mujer y sus hijas de dos y cuatro años. "Me siento un privilegiado, este lugar es hermoso; acuérdese que cuando lo arreglen será uno de los complejos turísticos más lindos, me gustaría quedarme aquí", anheló.
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