
Parque Lezama le cede espacio a la historia nacional
El Museo Histórico Nacional se abrirá al público y ampliará su sede.
1 minuto de lectura'
"Aquí está la patria", dice con gesto didáctico el director del Museo Histórico Nacional, doctor Juan José Cresto. Razón no le falta, aunque con palabras de Mario Benedetti, también pueda decirse que la patria es una calle con árboles o un retazo de la infancia. Al cabo, las piezas exhibidas en la magnífica casona de Parque Lezama son signos perennes de la historia que nos pertenece.
A poco de cumplir cien años de existencia en el edificio de la calle Defensa 1600, el museo se prepara para dos acontecimientos trascendentes: ampliará sus instalaciones en una parte del parque y reabrirá parcialmente sus puertas al público, pasado mañana.
La expansión del principal museo argentino se realizará a instancias de un convenio entre la Secretaría de Cultura de la Nación -a la que pertenece la dependencia- y el gobierno de la ciudad de Buenos Aires que cederá una superficie de 6000 metros cuadrados a la institución. El acuerdo será oficializado mañana en el acto de celebración del centenario del museo, con la presencia del presidente de la Nación.
En realidad, el museo fue creado en la órbita municipal en 1889 y fue transferido a la Nación en 1991. Empero, en 1897 fijó residencia en la casona de Lezama y por ello se realiza el acto del centenario.
Vivir la historia
Entre las 13.30 y las 16.30, niños y adultos podrán recorrer diez de las más de cuarenta salas de la vieja casona, cuyos ornamentos, cuadros, objetos, esculturas, cañones y otros elementos históricos (algunos de ellos en réplica de sus originales) cuentan pequeños y grandes momentos de nuestro pasado histórico.La reinauguración del museo en su totalidad será en agosto próximo.
Guiada por Cresto, La Nación recorrió varias salas, entre las que se cuentan algunas que aún no se habilitarán al público. Varias imágenes quedan grabada en la memoria.
El dormitorio original del general San Martín. El piano legítimo de Blas Parera. La primera bandera argentina que portó Manuel Belgrano y volvió deshecha de la guerra. El primer escudo patrio. Una réplica de la sala de la familia Escalada, donde el Libertador pidió la mano de Remedios. Los objetos originales tallados en madera por los indios evangelizados por los jesuitas. Flechas. Espadas. Cañones. Uniformes de combate. Oleos de dimensiones imponentes.
Devolver lo prestado
El nuevo edificio será una continuación edilicia de la actual casona de Lezama y formarán en conjunto una ele. Este año se formalizará el concurso de proyectos arquitectónicos, "sólo para los argentinos porque se trata de nuestra historia, ¿verdad, mayor?", le pregunta Cresto al militar de la custodia presidencial que llegó para acordar con él los detalles de la visita del primer mandatario.
Con un costo estimado de ocho millones de dólares, que serán financiados por el Estado nacional, y un plazo de realización de dos años, el museo ocupará -sobre la cornisa del próximo milenio- una superficie total de 10.000 metros cuadrados. Su director aspira a exhibir por entonces unas 57.000 piezas, en su mayoría actualmente en depósito debido a la falta de instalaciones adecuadas.
"En nuestra sede actual sólo tenemos espacio para exhibir cerca de 5000 objetos y tenemos en proceso de recuperación cerca de 17.000 piezas que a lo largo de los años se prestaron a ministerios, embajadas y fundaciones privadas", explicó Cresto.
A propósito de las piezas prestadas que costará mucho esfuerzo recuperar, el director narra esta anécdota: "Conversaba recientemente con el canciller Guido Di Tella sobre estos objetos y él se mostró satisfecho con nuestra decisión. De pronto le dije: ¡Ese cuadro, a sus espaldas, es nuestro! Y sin dudarlo el canciller replicó: ¡Ah, pero ese no se lo devuelvo!" La fragata Libertad, actualmente de viaje por el mundo, lleva varias piezas del museo que, según expresa Cresto, son objeto de admiración del público del orbe.
Si bien la institución nunca cerró totalmente sus puertas, durante largos períodos fue la gran olvidada en el presupuesto nacional. De ese modo, las deficiencias se profundizaron y muchos objetos sufrieron un grave deterioro, del cual están siendo recuperados paulatinamente.
Hasta 1991 sólo unas pocas salas estuvieron abiertas a la visita del público, pero desde hace casi treinta años el museo no funciona a pleno."Debe recordarse que recordar que esta institución es la suma de todos los museos del país y que en el pasado supo tener rango ministerial, el que deberá recuperar", dijo Cresto con gesto entusiasta.
La ampliación por realizarse constituye, tal vez, una muestra de agradecimiento del presente hacia el pasado histórico que, en definitiva, lo sustenta.




