Peligra el hipódromo de Paraná
El Almafuerte, clásico reducto hípico de Entre Ríos, está al borde del remate por una abultada deuda
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PARANA.- Vista desde el aire, es una inmensa mancha verde situada exactamente en el centro geográfico de esta capital:es el hipódromo Almafuerte, 21 hectáreas casi vacías dedicadas exclusivamente a las carreras de caballos.
Entrar en la pista, en las antiguas boleterías, subir las gradas, escuchar las mentas de lo que fueron los premios San Miguel y las jornadas patrias, es apostar una fija a la nostalgia. Pero todo eso es un recuerdo. Hoy, sus directivos reconocen que necesitan un salvavidas económico para afrontar una deuda de 600.000 pesos que los tiene al borde del remate.
"Estamos en terapia intensiva", dijo a La Nación el presidente del Jockey Club Paraná, Jorge Pérez Márquez, que enumeró media docena de soluciones en puerta para la afligente situación económica que padece esta entidad, gestada en 1922.
La deuda es grande. Sin embargo, calculan que el capital inmobiliario es 20 veces mayor; por eso no pierden la esperanza de negociar. Tampoco descartan vender todo y construir un hipódromo nuevo en las afueras de la ciudad -"más funcional y en un campo más barato", explican- para pagar la deuda con la diferencia.
¿Cuál es el impedimento, entonces? "Es que estamos en una entidad tradicional; hay toda una historia", apuntó Carlos María González, el jefe del departamento Carreras. Basta ver las instalaciones y la arquitectura de la fachada principal, sobre la calle Maciá, para tomar conciencia de la pérdida que supone su desaparición.
La situación económica actual fue sintetizada así por Pérez Márquez: "Tenemos una deuda de 400.000 pesos con la AFIP, casi todo por mora en los aportes previsionales de entre 60 y 70 empleados, y otros 200.000 con el Banco de Entre Ríos. Es mucho dinero, pero cada una de las 21 hectáreas del hipódromo valen entre 10 millones y 20 millones de pesos; y el edificio, otro millón y medio".
Se refería a la construcción donde funcionan hoy unas pocas oficinas del club, en un predio de 5000 metros cuadrados, con dos pisos completos desocupados, reservados hasta hace poco para instalar el Casino de Paraná si se complicaban las negociaciones del Estado con el hotel privado Mayorazgo. Finalmente, ese hotel, en lo alto de las barrancas del río Paraná, fue comprado por la provincia y al Jockey Club se le esfumó el negocio.
Pérez Márquez, que antes de asumir la titularidad del Jockey Club fue médico de jinetes y cuidadores durante 36 años, aclaró: "No tenemos bandera de remate; es cierto que estamos en terapia intensiva, pero no queremos morir de agonía lenta".
¿Cómo llegaron a esta situación?, fue la pregunta obligada. "A muchos hipódromos les pasa algo parecido, hoy es difícil hacer esta actividad rentable", reconoció.
Piden ayuda oficial
Pérez Márquez analizó una serie de soluciones posibles. "Una, que el gobierno nacional nos dé una mano, considerando que el presidente Fernando de la Rúa reconoció el valor de esta actividad por la movilización de mano de obra, ya que hay 40 familias que viven del hipódromo", apuntó.
Otra posibilidad radica en enajenar el edificio donde funcionan las oficinas, decisión que no afectaría el desenvolvimiento de la especialidad del club, las carreras. Así se conseguiría un millón y medio de pesos. Por último, está la oferta de la inmobiliaria Bullrich, de Buenos Aires, que podría destinar el predio para un barrio residencial.
Los directivos del club admitieron que las deudas se acumularon, principalmente desde que debieron abandonar la televisación de carreras de los hipódromos de Palermo, San Isidro y La Plata. Hace un lustro llegaban a recaudar hasta 500.000 pesos por mes con la transmisión por TV. Ese ingreso bajó a unos 200.000, de los cuales quedan 6000 pesos para el club. Los directivos sostienen que con las cuentas saneadas pueden mejorar el precario equilibrio y celebrar dos encuentros hípicos por mes. Hace ocho días convocaron a 3000 personas y 98 caballos. Aunque no les fue tan mal, ésa era, en realidad, la segunda jornada hípica del 2000.
Ahora, los más veteranos recuerdan a Trompetazo, a Trigo Limpio y a Arenero, el parejero que despuntó en las cuadreras y llegó a representar por primera vez a Paraná y al interior del país en un premio Carlos Pellegrini, con la fusta del oriental Nicolás Pais.
Y la visita de Carlos Gardel en los años treinta, cuando -como Zaida Avero narró a La Nación - el Zorzal Criollo departió con burreros en el stud de Audelino Uzín y Pedro Peñalba, de la calle Maciá. Y ni hablar del lujo que significó para todos recibir al mítico Leguizamo en el Almafuerte, ya en los setenta.
Otros recuerdan al tostadode Verdier, El Milonga; el potrillo Pájaro Loco, de Goyito de la Puente. Y de los nuevos, nadie olvida las glorias de Aciclo, el zaino oscuro que corría José Román Giménez. Pero todo eso es pasado: hoy los comentarios pasan por la deuda.
El recuerdo del último de los "dateros"
PARANA.- Los más veteranos recuerdan, como siempre, a personajes entrañables, de esos que nunca faltan a una reunión dominguera y que, prismáticos en mano, hacen alarde con sus cátedras. Pero un joven aficionado mencionó a un advenedizo que apareció en la última década, con la decadencia del hipódromo Almafuerte. Se trataba de un tal Zolcar Gordillo, que se ufanaba de ser el último de los "dateros".
Gordillo cobraba por anticipado sus predicciones y pronto fue apodado "bola ocho", ya que cuando sus caballos propuestos no ganaban desaparecía con el dinero, esfumándose como la bola negra en las mesas de pool de cualquier bar cercano.
Un día, un apostador lo encontró escapando por la calle Maciá y, al reclamarle el dinero de una fija que sí había tenido buen destino, Zolcar le respondió con perplejidad: "¡No te registro, bebé!". Luego, Gordillo se resguardó entre media docena de vigilantes a los que mostró su portadocumentos. En él había una cédula con otro nombre y apellido y un dudoso carnet que lo acreditaba como socio del Jockey Club Argentino.
Historias como las de Zolcar Gordillo son, justamente, las que sobreviven a la crisis que hoy golpea al hipódromo de Paraná.





