
Peralta: el empresario fue ahogado en cal viva
Trama: se confirmó que dos de los detenidos por el asesinato militan en un desprendimiento del Modín y que un ex socio estuvo entre los asesinos impulsado por una sórdida historia de envidia y negocios.
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Los investigadores del asesinato del empresario Pedro Martín Peralta confirmaron en las últimas horas la más escabrosa de sus sospechas: el industrial estaba vivo cuando sus victimarios lo sumergieron en un tambor metálico con cal viva.
Y no sólo eso. También se determinó que una sórdida historia de envidias negocios y celos llevó a que la mano de uno de sus ex socios estuviera entre las que empuñaron la maza con que lo golpearon hasta dejarlo desvanecido.
Entretanto y por otra vía se confirmó que otras dos personas involucradas en el secuestro del empresario militan en una escisión del Movimiento por la Dignidad y la Independencia (Modín).
Peralta fue asesinado el 10 de mayo último y su cuerpo apareció 22 días después en una vivienda de Morón.
El empresario tenía una industria metalúrgica en la localidad de El Palomar en la que fortaleció su participación al comprar la parte que correspondía a Emilio Cancián el ex socio que luego habría participado en el asesinato.
Para eso habría contado con la colaboración de tres personas más entre las que figuran Carlos Pagés y Dante Tartaglini.
Ahora también se sabe que estos dos últimos militan en el llamado Modín Azul y Blanco un desprendimiento producido hace dos años en la agrupación que lidera el diputado nacional Aldo Rico.
Crimen por envidia y rencor
Macabro: el resultado de la autopsia confirmó que Peralta estaba con vida cuando fue introducido en un tambor metálico.
Una historia de envidias y viejos rencores comerciales aparece detrás del secuestro y homicidio del empresario Pedro Martín Peralta según los investigadores.
Dicen que Emilio Cancián uno de los detenidos nunca pudo superar que Peralta su ex socio siguiera progresando con su fábrica luego de haberle comprado su parte en la sociedad.
Aparentemente Cancián habría perdido quizá por malas inversiones el dinero que recibió de parte de Peralta; y por su mala situación económica luego de la ruptura habría urdido el plan para sacarle algo de dinero a su ex socio.
Ayer se conoció oficialmente el resultado de la autopsia que confirmó la siniestra hipótesis sobre las causas de la muerte: "Peralta falleció por asfixia por sofocación en su variante sepultamiento".
Esto significa que la víctima estaba con vida cuando los acusados luego de propinarle una brutal golpiza lo metieron dentro del tambor metálico con cal viva.
Los cuatro detenidos que habrían sido identificados como Eduardo Ramón Cortilletti de 43 años; Carlos Pedro Pagés de 44; Dante Rafael Tartaglini de 31 y Emilio Cancián se negaron ayer a declarar ante el juez Alberto Martín Suárez Araujo.
La policía encontró en poder de Tartaglini y Pagés credenciales de un diputado provincial del Modín y del Concejo Deliberante de Buenos Aires.
De acuerdo con fuentes confiables el testimonio de uno de los acusados permitió descubrir dónde estaba el cuerpo del empresario y desbaratar la maniobra.
El arrepentido habría señalado a Cancián como autor ideológico del plan y sería además uno de los que participó en la golpiza.
El 10 mayo último marcó el punto de no retorno en esta trama criminal que se tejió en un radio de veinte manzanas de las localidades de Caseros y El Palomar y que tuvo en vilo durante 22 días a 400 efectivos de las Brigadas de Investigaciones de San Martín de San Miguel y de la División Sustracción de Automotores de Vicente López.
De acuerdo con las fuentes ese día Pedro Martín Peralta llegó hasta el taller de tornería situado en Río Negro al 1300 en El Palomar propiedad de Eduardo Cortilletti.
Allí habría sido sorprendido por Tartaglini y Pagés que lo vendaron y le preguntaron dónde guardaba la plata.
El empresario respondió que tenía 3500 pesos en la mesita de luz de su casa. Entonces los acusados llamaron a su mujer Norma y le pidieron que llevara el dinero hasta la imagen de la Virgen situada a seis cuadras de su hogar.
La señora llegó en un auto y no encontró a nadie. Mientras tanto en la tornería se habría desatado una fuerte discusión entre los acusados debido al poco dinero que iban a cobrar.
Aparentemente fue en ese momento en que Peralta reconoció las voces de Cancián y Cortilletti e intentó escaparse. Para detenerlo habría sido golpeado por Cancián primero y Pagés o Cortilletti después.
"Pensaron que estaba muerto y lo metieron en el tambor. Lo concreto es que a partir de ese momento se les ocurrió cómo hacer algo de plata; entonces surgió la idea del secuestro y de pedir rescate" señaló uno de los investigadores.
Una vez que sellaron el tambor con el cuerpo dentro lo cargaron en el Rastrojero de Cancián y lo llevaron a la casa de Tartaglini.
El calvario de Norma
Comenzó entonces el calvario de Norma la esposa de Peralta. La mujer fue sometida a todo tipo de presiones y tormentos psicológicos de parte de los secuestradores.
El día anterior al hallazgo del cuerpo de su marido Norma fue obligada a tomar el tren desde la estación Caseros hasta José Paz debía llevar el dinero en un bolso azul con una franja roja y esperar una señal. Veinticuatro horas después apareció el cuerpo de su esposo. Pero nunca las respuestas sobre por qué lo mataron.
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