
Pesca de tiburones en Mar del Plata
Un lugareño lleva a los interesados mar adentro, a millas de la costa atlántica
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MAR DEL PLATA.- Todavía no puede decirse que se trata de una moda, mucho menos de una tendencia, pero cada día nuevos aficionados se embarcan muy temprano para salir en busca de tiburones de 150 kilogramos, salmones rosados de poco menos de 30 o, los menos ambiciosos, corvinas y brótolas de alrededor de 10 kg.
"Hace mucho que nos especializamos en llevar pescadores mar adentro para que pesquen ejemplares que son muy difíciles de obtener en otros lugares de nuestra costa, pero sólo en los últimos años parece que se ha descubierto que Mar del Plata ofrece la mejor pesca embarcada del país", explicó a LA NACION Miguel "Micky" Fascetti, capitán del Marlín II, un crucero de 13 metros movido por dos motores de 300 HP cada uno.
"Digo esto -subrayó- porque no existe en la Argentina un lugar más a mano que nuestra ciudad, en la que a poco más de una hora de navegación se llegue a los mejores bancos y en ellos piquen tiburones grandes, meros, corvinas, brótolas, chernias o peces limón del tamaño de los que sólo aparecen en los sueños".
Sin ánimo de crear una polémica, como él mismo destacó, Micky aseguró que "ni en San Blas salen los bicharracos que hay en estas aguas". "Encima -añadió- la gente que nos elige, en lugar de aquella bahía, se ahorra 500 kilómetros de viaje".
Fascetti tiene su centro de operaciones en la marina del Club de Motonáutica de Mar del Plata, desde donde zarpa todos los días con el Marlín II.
La excursión puede arreglarse por teléfono -a los números 0223-156-831416 o 0223480-0774- y el máximo de pescadores por excursión es de siete.
"El precio se conviene de acuerdo con el programa y nosotros le suministramos los equipos de pesca y agua, carnada y un refrigerio, ya que la jornada dura unas seis horas", explicó.
"Salimos a las 8, navegamos hasta 20 millas del puerto, fondeamos y, luego, el aficionado tiene cuatro horas para sacarse las ganas", añadió Micky.
El rumbo se elige de acuerdo con el tipo de pesca elegido por el contratante. "Nos especializamos en tiburón, pero también vamos en busca de otras especies", aclaró.
Según Fascetti, si el cliente quiere pelea, le recomiendan ir en busca del tiburón bacota, que por aquí llega a pesar unos 100 kilogramos. Si busca tamaño, el elegido es el escalandrún, un gigantón manso, más allá de su escalofriante dentadura, que llega a los 150 kg. Sólo hay que tener en cuenta que estos escualos se ponen a tiro del anzuelo sólo en verano.
"No nos gusta alardear, pero todos los que pescan con nosotros se van sin poder creer la cantidad y la calidad de las piezas que se llevan", se ufanó el capitán del Marlín II.
"Sólo les hago una recomendación: si sospechan que se van a marear, que tomen unas pastillitas", remató Micky viendo el estado de este cronista.




