
Piden que indaguen a un policía por la muerte de Peralta
Se trata del sargento Miguel Giménez
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El fiscal federal de Lomas de Zamora, Carlos Daneri, pidió que el sargento Miguel Giménez sea indagado por su presunta participación en el secuestro y posterior homicidio de Diego Peralta en la localidad de El Jagüel.
Según consta en la causa, para la fiscalía los imputados por su posible intervención en el hecho serían, el policía Giménez, José Pablo García y tres sospechosos identificados como "NN Peluca", "NN Chino" y "NN Marcelo".
No obstante, el juez federal de Lomas de Zamora, Carlos Ferreiro Pella, no hizo lugar a la solicitud presentada por el fiscal unos días antes que el cadáver de Diego, de 17 años, apareciera flotando en una tosquera de Ezpeleta, el 12 de agosto último.
Calificadas fuentes judiciales señalaron que el fiscal Daneri fundó su pedido en los indicios recogidos durante la investigación y en el artículo 294 del Código Procesal Penal de la Nación.
De acuerdo con dicha norma la indagatoria se solicitará "cuando hubiere motivo para sospechar que una persona ha participado en la comisión de un delito, el juez procederá a interrogarla".
Ayer, fuentes del Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense confirmaron que Giménez y otros efectivos de la comisaría de El Jagüel fueron relevados y trasladados a otras dependencias de la Jefatura Departamental de Lomas de Zamora, a raíz de las sospechas que los vincularían con el secuestro y homicidio de Diego.
De acuerdo con fuentes judiciales, el magistrado fundó su rechazo al pedido del fiscal en la falta de elementos suficientes que acreditaran tal acusación.
En su declaración indagatoria del jueves último, José Pablo García, hasta el momento el único detenido, aseguró ante el magistrado que Diego fue secuestrado por dos policías de la comisaría de El Jagüel, a los que conocía de vista, según revelaron fuentes de la investigación.
García le dijo al magistrado que el remise en el que viajaba el muchacho fue interceptado por dos vehículos, uno blanco y un Volkswagen Gol rojo. "Los dos policías bajaron del primer automóvil, vestidos con chalecos antibalas y secuestraron a Diego. Mientras que el jefe de calle de la comisaría de El Jagüel, el sargento Giménez, estaba en el coche rojo", sostuvo García.
A pesar de que la declaración del único detenido coincide en varios puntos con los dichos del propietario del remise en el que Diego viajaba al colegio y con el relato de una mujer que pasaba en bicicleta por el lugar, el magistrado no tomó ninguna medida contra los policías de la comisaría de El Jagüel.
Por el contrario, el juez Ferreiro Pella, solicitó a los oficiales de la comisaría de El Jagüel, donde se desempeñan Giménez y los otros dos efectivos sospechados de participar en el secuestro de Diego, que realizaran un informe sobre la actuación que tuvo el personal de dicha dependencia en la investigación del caso Peralta.
"Hasta el momento obtuvimos suficientes elementos que indicarían que el secuestro de Diego Peralta fue pergeñado por una banda mixta formada por integrantes organizados -supuestamente los policías- y un grupo desorganizado, que serían marginales de la zona. Ambos núcleos actuaron juntos desde el comienzo, aunque los más improvisados serían los que se encargaron de matar al muchacho y los que arrojaron el cuerpo en la tosquera", dijo a LA NACION una calificada fuente judicial.
A pesar de que la testigo, cuya identidad LA NACION se reserva debido a una cuestión de seguridad, dijo que podía reconocer a los secuestradores, todavía no fue citada para participar en ruedas de reconocimiento fotográfico. Esto permitiría establecer si los tres sospechosos a los que sólo se identificó por sus apodos también son policías.
Mientras tanto, ayer, el único detenido fue trasladado al juzgado donde se le realizó un peritaje para comparar su voz con la que quedó graba durante las escuchas telefónicas de las negociaciones que mantuvo el padre de Diego mientras su hijo estuvo desaparecido.
Según Adrián Tenca, abogado de García, esos análisis serán realizados por los peritos de la Gendarmería. "Así, quedará comprobado que mi cliente no participó en el secuestro sino que fue un testigo", concluyó Tenca.
Otra denuncia por un doble crimen
Los padres de una joven pareja de novios asesinada en agosto de 2000 en Bahía Blanca denunciaron ayer ante el ministro de Seguridad bonaerense Juan Pablo Cafiero a varios policías provinciales como supuestos partícipes del crimen.
Las madres de María Victoria Chiaradía y Horacio Iglesia Braun, mantuvieron una reunión con Cafiero y le entregaron una lista de nombres en la que figuran integrantes de la fuerza de seguridad, a quienes creen partícipes en el doble asesinato. El dato es sugestivo, máxime si se tiene cuenta que el padre del muchacho muerto es un alto jefe policial bonaerense.
"La reunión fue óptima, ya que Cafiero prestó especial atención y se comprometió a investigar a las personas que mencionamos. Aportamos nombres de gente que no fue citada a declarar, entre ellos de policías que creemos que participaron de los crímenes", explicó Silvia Braun, madre del joven asesinado. Para la mujer, la muerte de su hijo y su novia está directamente relacionada con el negocio ilegal de los desarmaderos de automóviles en las zonas de Coronel Suárez, 9 de Julio y Bahía Blanca.
"Creemos que los interceptaron para robarles el automóvil y que los mataron porque entendieron que mi hijo los había reconocido", agregó Braun.
Horacio Iglesia era hijo del segundo jefe de la Departamental de Trenque Lauquen. Hay tres detenidos, entre ellos mecánicos y chapistas, que serán juzgados como partícipes del crimen por haber encargado el robo del automóvil de los jóvenes.
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