
Podrá ingresar en la docencia pese a tener más de 40 años
El estatuto docente es discriminatorio
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Tiene 47 años, se recibió de maestro hace dos, pero hasta ahora le impedían enseñar en la ciudad de Buenos Aires por ser "viejo".
Gracias a un fallo del Tribunal Superior de Justicia porteño (TSJ), que hizo lugar a una acción de amparo, Carlos Sandez podrá presentarse en los próximos concursos docentes que convoque el Gobierno de la Ciudad. Y, si gana, trabajará en lo que le gusta.
El Estatuto del Docente Municipal, sancionado el 6 de agosto de 1985 por el desaparecido Concejo Deliberante porteño, dispone en el inciso d del artículo 14 que no debe poseerse más de 40 años para el ingreso en la docencia.
Por eso, aunque Sandez había obtenido el título de profesor para la enseñanza primaria, quedaba automáticamente excluido de las selecciones por haber pasado la barrera de los 40.
Julio Maier, Ana María Conde, José Casas, Guillermo Muñoz y Alicia Ruiz, miembros del máximo tribunal porteño, declararon inconstitucional el Estatuto (ordenanza Nº 40.593) y sentaron un importante precedente en materia de discriminación.
Concluyeron que la condición de la edad viola el artículo 11 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, que "no sólo prohíbe dictar reglas que establezcan distinciones discriminatorias, sino que les impone a los órganos estatales el deber de remover los obstáculos de cualquier orden que limiten la igualdad e impidan el desarrollo pleno de las personas".
De este modo, revocaron la sentencia de la Cámara de Apelaciones en lo Contravencional, que había rechazado la presentación que hizo Sandez hace un año y contó con el patrocinio letrado de la Asociación por los Derechos Civiles y el auspicio de la Fundación Poder Ciudadano.
Sandez dijo ayer a La Nación que está contento por el fallo, porque para él "ésta era una cuestión de principios, que excedía mi caso personal".
Según los jueces, "se consagra una discriminación perversa que coloca a las personas de más de 40 años en una situación de inferioridad, al considerarlos "elementos humanos poco útiles, desactualizados, sin iniciativa, desgastados o enfermos", cuando se ha comprobado que la leve disminución de memoria, fuerza física o reflejos que traen los años se ve generosamente compensada, en la mayoría de los casos, con experiencia y creatividad".
Grandes ejemplos
Los miembros del TSJ recordaron, "a modo de ejemplo, que Miguel Angel Buonarroti continuó su producción artística hasta los 89 años y Johan Wolfgang von Goethe escribió hasta los 83, y en la Argentina, Ernesto Sabato nos sigue brindando sus cada vez más sabias enseñanzas a los 89 años, con lo cual se desmienten la consistencia y razonabilidad de los fundamentos implícitos que pudieron haber llevado a levantar una barrera rígida y sin excepciones para el ingreso a la carrera docente, más aún cuando tal decisión carece de sustento científico serio, creando un gueto de desocupados en la ya castigada mediana edad". El abogado Alejandro Carrió, presidente de la Asociación, festejó la decisión: "Me da gran alegría que se dicten fallos de este tipo, que enfatizan un principio básico del derecho constitucional: que todas las clasificaciones legales, por raza, religión sexo o edad de las personas son inmediatamente sospechosas y deben ser sometidas a un estricto control judicial".
El secretario de Educación porteño, Daniel Filmus, aseguró que está de acuerdo con la sentencia. "La condición de edad en sí misma no se justifica. Es cierto que puede ser un límite arbitrario. Además, actualmente, el Estatuto dispone como requisito el examen psicofísico, que puede evaluar mejor si una persona está o no en condiciones de enseñar."





