Poeta, periodista y referente de la militancia política en los 70

(0)
15 de enero de 2014  

El poeta, periodista, traductor y militante político Juan Gelman falleció ayer en la Ciudad de México, donde vivió los últimos veinte años. Había nacido el 3 de mayo de 1930 en Villa Crespo, en Canning al 300, actual Scalabrini Ortiz. A los tres años aprendió a leer, a los ocho escribió su primer poema y publicó sus primeras rimas a los 11, en la revista Rojo y Negro. Se mostraba como un hombre que no desdeñaba la vida, pero que, a la vez, no temía a la muerte. "No creo que llegue a los cien años. Y aunque quiero ver casarse a mis nietos o tener algún bisnieto, creo que Dios, si existe, debe estar aburridísimo de su eternidad", decía.

El compromiso político contra la última dictadura militar argentina marcó su vida y su obra. Antes de instalarse en México, se exilió en Italia y Francia. Sus hijos Nora Eva y Marcelo Ariel, junto a su nuera María Claudia García, que estaba embarazada de siete meses, fueron secuestrados en agosto de 1976, y permanecen desaparecidos. Dos años después, Gelman supo a través de la Iglesia Católica que su nuera había dado a luz, sin poder precisar dónde ni el sexo del bebe. En 2000, tras una búsqueda de 23 años, recuperó en Montevideo a esa nieta, María Macarena.

Gelman cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires, y a los quince años ingresó a la Federación Juvenil Comunista. En 1948 comenzó a estudiar Química en la Universidad de Buenos Aires (UBA), pero abandonó poco después para dedicarse exclusivamente a la poesía. En 1967, formó parte de la organización guerrillera Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), que realizó acciones militares y políticas contra la dictadura de Juan Carlos Onganía. En 1973 pasó a integrar la organización guerrillera Montoneros.

El 8 de octubre de 1989 fue indultado por el entonces presidente Carlos Menem junto con otros 64 ex integrantes de organizaciones guerrilleras y a militares acusados de violaciones de los derechos humanos cometidas entre 1976 y 1983.

Muchas veces dijo que el dolor de perder a un hijo no acababa nunca. Pero decidió no escribir desde el odio, "que nos hace daño", sino desde la pérdida. E incluso se mostró conciliador con, quienes como Jorge Luis Borges, apoyaron en su momento el gobierno militar.

Hijos de emigrantes judíos ucranianos (el único de tres hermanos que nació en la Argentina), se enamoró de la poesía con los versos de Pushkin en ruso que recitaba su hermano, y que él no comprendía, y escribió sus primeros poemas para sus primeros amores de barrio. No recordaba esos primeros versos, porque trataba de olvidar todo, pero sí se acordaba de algo: "Ella se llamaba Ana".

Su primera obra publicada, Violín y otras cuestiones (1956), prologada por el poeta Raúl González Tuñón, recibió muy pronto el elogio de la crítica. El siguiente libro que publicó fue El juego en que andamos (1959). A estos dos libros de poemas siguieron Velorio del solo (1961), Gotán (1962), Cólera Buey (1965) -reeditada y engrosada en 1971-, Los poemas de Sidney West (1969), Fábulas (1971), Comentarios (1978-1979), Notas (1979), Citas (1979), Carta Abierta (1980), Bajo la lluvia ajena (1980), Hacia el Sur (1982), Composiciones (1983-1984) y Eso (1983-1984).

En 2007 fue galardonado con el premio Cervantes, considerado el más importante de las letras hispanas y que concede el Ministerio de Cultura español en reconocimiento al conjunto de la obra de un escritor. El 23 de abril de 2008 recibió ese galardón de manos del rey Juan Carlos, ante quien pronunció un recordado discurso sobre la memoria.

"Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria y consideran que hay que mirar adelante. Están muy equivocados: las heridas no están aún cerradas, su único tratamiento es la verdad y luego la justicia; sólo así es posible el olvido verdadero", reclamó Gelman ante un foro de académicos y personalidades entre los que estaba su familia y su nieta Macarena. En el plano poético, en esa oportunidad Gelman ensalzó la obra de Cervantes y recordó el consuelo que le prodigaron autores místicos españoles como Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz durante el exilio.

Gelman también había ganado los premios Juan Rulfo (2000), Ramón López Velarde (2003), Pablo Neruda (2005) y Reina Sofía (2005). Como periodista, fue jefe de redacción de la revista Panorama (1969), secretario de redacción y jefe del suplemento cultural del diario La Opinión (1971-1973), secretario de redacción de la revista Crisis (1973-1974) y jefe de redacción Noticias (1974), el diario de Montoneros.

En los últimos tiempos, la enfermedad le había hecho perder algunas de las ilusiones que impulsaron su obra, aunque seguía mostrándose cordial y caluroso en la corta distancia. Apoyaba movimientos como el de los indignados, pero en la intimidad se sentía desesperanzado por el avance del gobierno de la economía, el Banco Mundial y el FMI. "Se ha instalado todo un sistema para recortarnos el espíritu", concluía en una entrevista con el diario El País.

Precisamente, a pedido de ese periódico y a propósito del VI Congreso Internacional de la Lengua Española, que se realizó en octubre pasado en la ciudad de Panamá, eligió la palabra "boludo" como la más representativa del habla de los argentinos. "En los últimos años me ha sorprendido la acepción o su empleo entre amigos, casi como un comodín de complicidad. Ha venido perdiendo el sentido insultante. Ha mutado a un lado más desenfadado, pero sin perder su origen", argumentó entonces el escritor.

Por la sensibilidad del tema, esta nota ha sido cerrada a comentarios

MÁS LEÍDAS DE Sociedad

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.