Polémica por la muerte de un policía en Corrientes
Se sospecha que un "baile" en una escuela de la fuerza fue la causa del fallecimiento
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Un cabo de la policía correntina murió hoy tras permanecer 14 días en terapia intensiva en un hospital, al que llegó luego de haber participado de un entrenamiento en la Escuela de Policía, y la sospecha de los investigadores es que fue víctima de un "baile" al que fue sometido por sus superiores.
Por el caso, dos jefes de esa dependencia y otros 14 policías fueron separados de sus cargos, mientras que el padre del suboficial muerto denunció que, además de su hijo, otros seis suboficiales sufrieron complicaciones por el entrenamiento excesivo "aunque ninguno de ellos llegó a tener complicaciones tan graves".
Por su parte, el ministro de Gobierno de Corrientes, Jorge Barrionuevo, lamentó lo sucedido y contó que ya se inició un sumario interno para deslindar responsabilidades por la muerte de César Eduardo Torres, de 26 años, casado y padre de una nena de dos años.
"Hay que terminar con la policía militarizada en Corrientes. Esta fue una muerte que se pudo haber evitado", manifestó el funcionario al informar de la separación de los dos jefes de esa dependencia, seis oficiales y nueve suboficiales.
Uno de los separados es el jefe de la División Escuela de Policía de Corrientes, comisario Horacio Wilfredo Aranda.
El episodio se inició el 7 de este mes, cuando Torres participaba, junto a otros suboficiales aspirantes a oficiales, de un entrenamiento en la Escuela de Policía.
Sin agua
Según la denuncia del padre de la víctima, Ramón Torres, en el momento en que se produjo el entrenamiento la temperatura alcanzó los 36 grados con una sensación térmica superior a los 40, y a los alumnos se les prohibió beber agua durante todo el día.
El entrenamiento le produjo una descompensación, por lo que debió ser trasladado al Sanatorio Norte, donde quedó alojado en terapia intensiva, dijeron las fuentes.
Según señaló uno de los familiares, "desde el primer momento los médicos le practicaron hemodiálisis para que pudiera drenar el líquido acumulado en los riñones, pero advirtieron que la situación podía complicarse con enfermedades colaterales, ya sea cardíacas o cerebro vasculares".
Finalmente en la madrugada del domingo último Torres sufrió un pico de presión que a su vez le trajo aparejada una hemorragia cerebral, por la que debió ser intervenido quirúrgicamente con el fin de "descomprimir la incontenible presión en la masa encefálica", indicó un especialista.
A partir de ese momento el policía quedó en estado de coma, hasta que esta mañana murió.
"Tengo una profunda indignación. Queremos hallar al responsable. Estamos evaluando iniciar acciones legales. Buscamos justicia y que estos acontecimientos no vuelvan a suceder nunca más", dijo el padre del muchacho fallecido.
Indicó además que "en la Policía existe una organización jerárquica y la responsabilidad de la plana mayor es ineludible".
El hombre explicó que uno de los mayores problemas fue que los superiores de su hijo "no le hicieron ingerir la suficiente cantidad de agua. Sólo le dieron de beber al mediodía con el almuerzo", a pesar de que los ejercicios habían comenzado a las 7 de la mañana.
El padre del policía fallecido manifestó que, junto a su hijo, "otros seis suboficiales también sufrieron descompensaciones similares, pero ninguno de ellos tuvo las complicaciones que tuvo Eduardo".
Finalmente aclaró que su hijo "tenía un excelente estado de salud, no fumaba ni tomaba y estaba preparado para un entrenamiento riguroso, pero no para ser sometido a una inhumana imposición como fue la de no darle de beber en un día tan caluroso y no permitirle ir al baño".
Fuente: Télam





