Polémica por la tala de araucarias
Los habitantes de un asentamiento ilegal quieren sacar los centenarios arboles y los ambientalistas se oponen
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Todo un pueblo en la provincia de Misiones se debate en torno de un tema que a primera vista tiene la solución cantada: ¿vale más preservar un árbol o una persona? Para decidirlo surgió una mediación.
En la localidad misionera de San Pedro, 70 familias se disputan el terreno donde se asentaron con más de 500 araucarias centenarias. Las familias quieren talar los árboles, los grupos ambientalistas quieren reubicar a la gente. Hoy, luego de meses de debate, tratan de poner en práctica un acuerdo que les permita zanjar las diferencias.
La Araucaria angustifolia es una especie en vías de extinción, declarada monumento natural provincial por la ley 2380. Tanto la cuidan, que esta disposición prohíbe no sólo su tala, sino también el asentamiento de personas en un radio inferior a 30 metros. Sobre esta base, la ocupación es ilegal.
Pero en los últimos diez años, un grupo de lugareños muy humildes se encariñó con este lugar, a la sombra de este bosque de San Pedro, un pueblo de extrema pobreza. Algunos gobiernos hicieron la vista gorda y otros hasta dieron permisos provisionales.
Ahora surgió el conflicto. La vida de las personas corre allí riesgo cada vez que hay tormenta, porque las ramas de las araucarias caen sobre las casas. Sus protestas llegaron a oídos de las autoridades provinciales, que el año último, por medio de un decreto, autorizaron a talar más de 200 árboles.
Esto detonó la bomba: vecinos de otros barrios y grupos ambientalistas se indignaron y mostraron la otra cara del problema. Además, estos árboles no son araucarias cualquiera: son ejemplares añejos, de más de 300 años, y pertenecen a una especie en extinción. Solución a la vista: desalojar a la gente.
El conflicto puso en vilo a toda la provincia. La tala fue postergada y el gobierno contrató en octubre último a un grupo de mediadores para reunir a todo el pueblo con el fin de debatir y encontrar una solución.
Los sectores turísticos aseguraban que, si se talasen las araucarias, el pueblo perdería su principal atractivo turístico. Las personas del asentamiento mostraban los documentos temporales provistos por el Estado. Los ambientalistas denunciaban que los vecinos les echaban sal a las raíces de los árboles para secarlos, de modo que el gobierno autorizara cortarlos.
"No es fácil que todo un pueblo se ponga de acuerdo -explicó en diálogo telefónico Silvina Nosiglia, abogada y organizadora de la mediación-. Sin embargo, se llegó a un consenso firmado por más de 70 representantes elegidos espontáneamente por cada grupo. Estuvo incluso el ministro de Ecología de la provincia. Se decidió cortar 32araucarias secas, con riesgo inminente de caerse en la próxima tormenta. Ya se cortaron las primeras."
Con los días contados
Hay muchas otras araucarias que tienen los días contados porque la gente así lo quiere. Son las que, según denuncian los ambientalistas, están gravemente enfermas porque los habitantes que viven bajo sus copas las lastiman para que se sequen.
"Para solucionarlo, trabajamos con la educación de la gente. También se formó un grupo que está consensuando cómo decidir qué árbol se considera fatalmente enfermo. Además, se creó una comisión de Planificación Urbana para planear por primera vez el trazado urbano racional. Este grupo va a definir qué gente debería relocalizarse para rescatar los ejemplares que merecen ser salvados", explicó la mediadora.
La provincia ha hecho cumplir el resultado de la mediación a través de un decreto. Los grupos están trabajando y ya se han cortado las primeras araucarias secas. Pero esta tala ha reanimado las disputas.
"Nuestra preocupación es que si hoy volteamos las 32 araucarias muertas, el año que viene vamos a tener que talar otras 32 -dijo el intendente de San Pedro, Orlando Wolfart, con referencia al daño que sufren los árboles por el asentamiento humano-. Respeto el resultado de la mediación, pero el gobierno -dueño de las tierras- debería reubicar a la gente. Porque es el responsable de haberles dado permiso para instalarse bajo árboles que él mismo consideró monumento natural."
Silvina Nosiglia resume así el futuro de las araucarias, según la decisión acordada por un pueblo: "A largo plazo van a dejar de existir, como cualquier árbol urbano. La comunidad planteó que el futuro de la especie está en la preservación de los parques naturales provinciales. De todas maneras, la gente se comprometió a plantar cinco araucarias en un parque cada vez que se tale un ejemplar seco en la localidad".
Opiniones
Los protagonistas del debate defendieron su postura.
- Juan Gauto , subsecretario de Bosques y Forestación, del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales: "Talar los árboles es la medida apropiada: lo decidió un pueblo porque están en peligro vidas humanas. Si bien es un impacto importante sobre ese recurso en particular, hay otras zonas protegidas actualmente en la provincia".
- Miguel Angel Rinas , jefe de departamento de Flora y Fauna del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables: "Como conservacionista, lamento que esto suceda. Una salida más favorable habría sido trasladar a la gente".
- Marcelino Gutiérrez , vecino de la zona en conflicto que participó durante la mediación: "Yo tengo una araucaria y nos llevamos bien. Como toda araucaria, incluso sana, se desgaja en forma natural. Cuando veo que ya tiene el proceso cumplido, le tiro un gancho y bajo la rama. Así el gajo cae cuando quiero yo y no cuando quiere ella. En San Pedro no queremos que se tiren las araucarias sanas, porque son nuestra identidad. Son árboles viejísimos que nunca más podr íamos recuperar."
- Jorge Luis Goya , del Movimiento Ecologista Tamanduá: "Como la gente ya está asentada, uno dice, "¡ Pucha , claro que vale más un hombre que una araucaria!" Pero yo creo que el gobierno debe proveerles una vivienda en otro lado. El problema es gravísimo, porque van a cortar algún árbol verde entre la tala de secos. ¡No sabe cómo se manejan las cosas acá! Con la excusa de que el árbol está enfermo, se corta. Esos árboles milenarios casi no tienen regeneración natural. Además, con un asentamiento humano debajo se pisotean los retoños y nunca se regenera el bosque".
- Raúl Bregagnolo , presidente del grupo ecológico Cuñá Pirú, que cambió de idea durante la mediación: "Propusimos reubicar a la gente. Pero luego nos dimos cuenta de que el hábitat de la araucaria no se puede recuperar aunque se trasladara a las personas. Hoy proponemos dejarlos allí, enseñarles a convivir con el árbol y prohibir totalmente nuevos asentamientos".






