Policías que "prestan" sus huellas a los muertos y más trabas para identificar a los cuerpos NN

Un equipo antropólogas argentinas identificó 301 cuerpos pese a las dificultades del sistema
Un equipo antropólogas argentinas identificó 301 cuerpos pese a las dificultades del sistema
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13 de septiembre de 2019  • 07:00

Tomarle las huellas dactilares a un muerto no es fácil, dicen los forenses. Los que mueren en el agua tienen los pulgares arrugados y los que mueren de frío tienen las falanges dobladas, duras. En esos casos los peritos tiene que cortar los dedos y meterlos en un frasco con líquidos especiales.

Esto le trajo muchos problemas al grupo de antropólogas que pasó los últimos seis años identificando cuerpos que fueron enterrados sin nombre ni apellido en cementerios de la Argentina.

"En marzo de 2015 encontramos 23 bolsas de arpillera en el sótano del Registro Nacional de las Personas que tenían algunos datos de todos los cadáveres NN inhumados en el país desde el regreso de la democracia", cuenta el secretario de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex), Marcos Parera.

Las huellas dactilares que estaban pegadas a esos avisos de fallecimiento fueron comparadas con las de los 6033 desaparecidos desde el regreso de la democracia. Fue así que lograron identificar, hasta ahora, 301 cuerpos.

"No fue todo tan fácil porque nos llegaron a aparecer dos personas con la misma identidad", explica Parera.

-¿Cómo es eso?

-¡Ja! Eso es muy común. Le llamamos "identificaciones fallidas". Hubo casos en los que las huellas digitales pegadas al aviso de fallecimiento no fueron tomadas al muerto, sino que fueron insertas por otra persona que estaba presente al momento del hallazgo o la autopsia.

-¿Quiénes, por ejemplo?

-Policías, dueños de cocherías fúnebres. Hace poco denunciamos por esta mala praxis a una persona de alto rango de una morgue de la provincia, que tiene varios libros publicados sobre identificación de personas y que incluso publicó varios artículos periodísticos. Lo presentaban como una eminencia en la materia y terminaba prestando sus dedos a los cadáveres.

-¿Por qué lo hacen?

-Pensando en buena fe, quizá ninguno quiso suprimir la identidad del cadáver, sino que quiso hacer rápido su laburo sin llevar adelante los protocolos que debe llevar adelante. Lo que no deja de ser un delito.

El equipo encontró otras fallas en el sistema que les complicó el trabajo de identificación.

"Cuando fui al cementerio de la Chacarita a relevar el libro de ingreso de NN , noté que habían inscrito como un cuerpo a un brazo que encontraron en la calle ", recuerda Belén Sandoval Ramos, 28 años, antropóloga.

"También pasa que en los cementerios de los pueblos chicos entierran los cuerpos de los indigentes sin ningún tipo de oficio judicial que lo ordene ese entierro. No hay control", dice Silvia Comerci, 34 años, también antropóloga.

"Muchas familias de personas desaparecidas ya habían sido notificadas que las personas que buscaban estaban muertas, pero en el Renaper todavía aparecían como vivas. Hay muchas actas de defunción que se pasan por alto", grafica Marcos Parera.

Presentaron un plan

En 2016 se creó el Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas (Sifebu), y desde hace un par de años el Renaper ya no archiva los avisos de fallecimiento en bolsas de arpillera en un sótano.

Pero todavía falta más.

"Es necesario crear un banco de muestras genéticas de personas fallecidas, que sea apta para un análisis postinhumación. Los cuerpos de los NN pasan como máximo cinco años bajo tierra y después los pasan a un osario común. Eso dificulta la exhumación y el trabajo de campo sobre los cuerpos", dicen las antopólogas de la Colectiva de Intervención Ante las Violencias (CIAV).

Es por eso que presentaron un plan a la Justicia para crear un registro nacional genético que permita archivar el perfil biológico de los NN antes de ser enterrados en una fosa común o cremados.

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