
Pompeya sufre por un basural ilegal
Está situado al 6100 de la calle 27 de Febrero; dicen que cuesta más vigilarlo que limpiarlo a diario
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Barrio de Nueva Pompeya, 6100 de la calle 27 de Febrero. Montañas de deshechos de un basural clandestino muestran un paisaje decadente al costado del Riachuelo. Es una de las modalidades de la ilegalidad que no encuentran solución.
Desde 27 de Febrero y Erezcano casi hasta Rivera Indarte, el basural clandestino de Nueva Pompeya representa tan sólo una muestra de la creciente onda delictiva. Su existencia se conoció por la denuncia que un vecino realizó en el stand que la Legislatura porteña armó en la última Feria del Libro.
"A partir de ella presenté un proyecto de resolución para que se inspeccione la zona y se tome las medidas que permitan hallar a aquellos que tiran la basura ilegalmente en la calle", señaló el legislador porteño Oscar Moscariello (Alianza).
El modus operandi
Cada noche, varios volquetes llegan a la zona para descargar escombros y residuos. A la mañana siguiente, camiones y palas mecánicas contratadas por el Gobierno de la Ciudad se encargan de limpiar el lugar. La rutina se repite a diario.
El problema es que no se logró reconocer la identidad de estos camiones que, según Moscariello, les cobran a particulares por la recolección de sus residuos y, luego, en vez de depositarlos en los rellenos sanitarios del Ceamse, lo hacen en diferentes zonas públicas de la ciudad y el conurbano.
"Hay empresas formales que recogen escombros. El Ceamse les cobra un arancel a las empresas privadas por depositar sus residuos. Pero los ilegales, para no pagar, arrojan los residuos en cualquier lugar", explicó José Luis Domínguez, director del Ente de Higiene Urbana, dependiente de la Secretaría de Medio Ambiente porteña.
Este ente es el encargado de limpiar la zona cada mañana y parte de la tarde, a través de camiones y palas mecánicas contratadas a la empresa Ecología 2000 SA.
"Nos sale más caro contratar a una empresa para que limpie que hacer tareas de vigilancia y prevención", reveló Domínguez a La Nación .
Para resolver este problema, Domínguez planifica tareas con Fernando Fornás, de la Dirección General de Obras Públicas, dependiente de la Secretaría de Obras y Servicios Públicos de la Ciudad.
"Mientras ellos se encargan de la limpieza, nosotros proyectamos poner en marcha un plan de iluminación y protección de la zona. Se va a iluminar y se van a instalar unos pilotes en el borde de la vereda. Así, se cercará la zona y se evitará la descarga nocturna de los volqueteros", sostuvo Fornás.
Zona de riesgo
Sobre la calle 27 de Febrero, a partir de Puente Alsina y en ambas márgenes del Riachuelo, no hay casas ni edificios; sólo fábricas, depósitos y galpones, que son testigos mudos de la suciedad y del mal olor que se concentra en la zona.
Sin embargo, los vecinos de los alrededores no son ajenos al problema. "La gente tira los residuos a propósito. Y la policía ni controla", manifestó Alicia Cassinelli, encargada de una rotisería en Berón de Estrada y Carlos Berg.
Juan Manuel Martínez, vecino de Ferré al 2500, hizo su descargo: "No veo el momento exacto en que tiran la basura porque a esa hora no paso ni loco, pero sí veo la pila de desechos nauseabundos de día".
"La policía debería hacerse cargo de la situación", acusó Domínguez.
Consultado por La Nación , personal de guardia de la comisaría 34a. de Nueva Pompeya dijo que "no hay una parada allí, pero todas las noches hay móviles que patrullan la calle cada media hora".
Sistema en funcionamiento
El sistema de recolección de residuos en la Capital y en los 31 municipios que completan el área metropolitana comienza con la recolección de los residuos domésticos. Los camiones vuelcan la basura en las plantas de transferencia del Ceamse y, desde allí, los residuos son trasladados a los rellenos sanitarios.
"Tenemos un servicio de generadores privados, dirigido a empresas que quieran depositar sus residuos en nuestras plantas. Cada empresa trae sus residuos industriales y, previa registración, pueden volcarlos", contó Atilio Savino, secretario general del directorio del Ceamse.
Y aquí parece estar la razón por la cual los volcadores clandestinos prefieren depositar sus residuos en espacios verdes o amplias calles y avenidas: el Ceamse cobra un arancel que va desde los $14 hasta los $33 por tonelada de basura.
"Las empresas concesionarias de la Ciudad son cuatro: Cliba, AEBA, Solurban y Ecohabitat. A ellas se les suma una quinta manejada por el Gobierno. A su vez, las plantas de transferencia del Ceamse son cuatro y están en González Catán, Villa Domínico, Ensenada y Buen Ayre."
Al respecto, Domínguez aclaró que, por ahora, la recolección en el basural la realiza Ecología 2000, pero que luego se devolverá el cuidado de la zona al Gobierno de la Ciudad, que tiene el control de residuos en esa jurisdicción.
"Muy pronto estará en marcha el proyecto de vigilancia e iluminación", sostuvo Fornás. Mientras tanto, los vecinos de Nueva Pompeya temen pasar por esa calle y los volcadores ilegales siguen convirtiendo la zona en un basural.
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