
Por “ciclos climáticos severos”. Un alud de barro y rocas cubrió un sector de la Ruta Nacional 40 y provocó su cierre
A diferencia de otros deslaves menores, este evento consistió en la caída de bloques de roca de gran porte que ocuparon ambos carriles por completo iniciales; la recurrencia de estos fenómenos está ligada a la inestabilidad de las laderas por cuestiones climáticas, afirmaron las autoridades
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SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Un desprendimiento rocoso de gran magnitud ocurrido esta madrugada a la altura del Lago Guillelmo, unos 40 km al sur de esta ciudad cordillerana, forzó el cierre total de la Ruta Nacional 40.
Tras el operativo de emergencia, Vialidad Nacional logró habilitar el paso asistido e intermitente a partir de las 13.30 y por estas horas se espera una normalización total del tránsito.
La vulnerabilidad geológica de la zona del Lago Guillelmo es un factor crítico bien conocido por los especialistas en infraestructura vial, especialmente en temporadas de alta saturación hídrica como la actual. El incidente se registró específicamente un poco más adelante de la zona de la desembocadura del arroyo, un punto recurrente de inestabilidad donde la pendiente no ofrece tregua ante la erosión.
El reporte oficial de hoy a las 7 confirmó un bloqueo absoluto de la calzada. A diferencia de otros deslaves menores, este evento consistió en la caída de bloques de roca de gran porte que ocuparon ambos carriles por completo, impidiendo incluso el paso de vehículos de emergencia en los momentos iniciales.

Esta situación técnica obligó a descartar el despeje manual, exigiendo el despliegue de maquinaria pesada para realizar tareas de fragmentación y saneamiento de la traza vial. La presencia de bloques sólidos de varias toneladas requirió un protocolo de remoción sumamente cuidadoso para evitar nuevos derrumbes durante las tareas de limpieza, lo que mantuvo la ruta inoperativa durante toda la mañana.
El operativo fue encabezado por Vialidad Nacional con sus equipos de despeje, en conjunto con Gendarmería Nacional, Parques Nacionales y Protección Civil de El Bolsón. Según se supo, resultó fundamental la participación de la División Seguridad Vial de la Policía de Río Negro, sumando recursos específicos de la Caminera, la Comisaría 42° y la Brigada Rural.
“No es una cuestión menor, se ve que ha existido un desprendimiento y se va a proceder a hacer el despeje y liberar la circulación”, señaló hoy temprano el titular de Protección Ciudadana de Bariloche, Carlos Madjinca.
Por su parte, Alex Lepimán, jefe del Cuerpo de Seguridad Vial de Bariloche, coordinó los puntos de control preventivo en el barrio El Pilar. La efectividad de la comunicación temprana, articulada a través de Defensa Civil y los medios de comunicación locales, fue el mecanismo clave que evitó embotellamientos masivos en las salidas de las ciudades, permitiendo que el flujo vehicular se contuviera en zonas seguras antes de llegar al perímetro afectado.
Hacia el mediodía, el escenario evolucionó hacia un esquema de “tránsito asistido”, un equilibrio técnico necesario para permitir el flujo logístico mientras las cuadrillas continuaban trabajando en el saneamiento de las banquinas. La modalidad de paso intermitente –habilitando un solo sentido por vez– generó por momentos demoras considerables y congestión vehicular persistente en el tramo.
Tal como explicaron las autoridades, la recurrencia de estos fenómenos en la Ruta 40 está intrínsecamente ligada a la inestabilidad de las laderas ante “ciclos climáticos severos”. Como antecedente directo, el 30 de julio pasado, un derrumbe de gran envergadura afectó el tramo de los Siete Lagos en Neuquén, específicamente en el kilómetro 2208,7, a tan solo 3 kilómetros de San Martín de los Andes.
De todos modos, en ese caso se trató de un alud de material mixto (barro, árboles y rocas) bajo condiciones de temporal que permitieron inicialmente un “sendero provisional” en la banquina para emergencias. Hoy, el desprendimiento en el Guillelmo representó un bloqueo absoluto debido a la caída de bloques rocosos compactos sobre la cinta asfáltica.
No obstante, la limpieza de bloques sólidos, aunque requiere maquinaria de fragmentación, permitió una reapertura parcial más rápida que la remoción de sedimentos saturados y árboles en Siete Lagos, que demandó varias jornadas de labor ininterrumpida.
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