
Por qué cada vez más mujeres jóvenes desarrollan enfermedades cardíacas
Las tasas van en aumento, pero la prevención es posible; esto es lo que recomiendan los expertos
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NUEVA YORK.- La amenaza de las enfermedades cardíacas y de morir por ellas está aumentando entre las mujeres jóvenes.
Investigaciones recientes sugirieron que casi un tercio de todas las mujeres de entre 20 y 44 años tendrá una enfermedad cardíaca en 2050, frente a una cuarta parte en la actualidad. Y las mujeres menores de 55 años tienen más probabilidades de morir por ataques cardíacos que los hombres menores de 55.
A pesar de las ideas erróneas comunes, “la enfermedad cardíaca es, de hecho, una enfermedad de la mujer”, sostuvo Emily Lau, codirectora del programa de Salud Cardíaca Femenina de Mass General Brigham. Pero es posible reducir el riesgo.
Preste atención a los factores de riesgo tradicionales...
Una razón del aumento de las enfermedades cardíacas en mujeres más jóvenes es que algunos de los impulsores, como la obesidad, la presión arterial alta y la diabetes, se volvieron cada vez más comunes a edades más tempranas.
Estos factores de riesgo se aplican a todos, pero las investigaciones demostraron que algunos tienen un mayor efecto en las mujeres. Por ejemplo, las mujeres con diabetes tienen un mayor riesgo de enfermedad cardíaca relacionada con la diabetes que los hombres; fumar también aumenta el riesgo de las mujeres más que el de los hombres.

Las mujeres jóvenes con presión arterial alta a menudo están subdiagnosticadas y subtratadas. Pero el riesgo de enfermedad cardíaca puede comenzar a aumentar a niveles de presión arterial más bajos en mujeres que en hombres, advirtió C. Noel Bairey Merz, directora del Centro Cardíaco Femenino Barbra Streisand en Cedars-Sinai, en Los Ángeles.
Los controles rutinarios de presión arterial, colesterol, peso y hemoglobina A1C (una medida de los niveles promedio de glucosa en sangre) son importantes para evaluar el riesgo. Los médicos recomiendan que todos los adultos se esfuercen por alcanzar estos niveles:
- Presión arterial por debajo de 120 mm Hg / 80 mm Hg
- Lipoproteína de baja densidad, o LDL, por debajo de 100 mg/dL
- Índice de masa corporal por debajo de 25
- Hemoglobina A1C de 5,6 o menos
“Conocer sus números es su herramienta más poderosa”, afirmó Priya Freaney, directora del programa de Atención Cardíaca Femenina en Northwestern Medicine. “Y nunca es demasiado pronto para empezar”, sumó.
Toda mujer debe trabajar con su médico “para llevar los números fuera de rango al objetivo”, dijo Freaney. Eso debe incluir medidas de estilo de vida, como seguir una dieta mediterránea o estilo DASH, no fumar, limitar el alcohol y realizar ejercicio tanto aeróbico como de resistencia, así como medicamentos cuando sea necesario.
Un aspecto positivo de los efectos dispares de los factores de riesgo según el sexo es que también funciona en la otra dirección, subrayó la médica de Northwestern Medicine. Los estudios demostraron que las mujeres logran la misma reducción en el riesgo cardiovascular y la mortalidad que los hombres con la mitad de la cantidad de ejercicio.
… Y los no tradicionales, también.
Existe un reconocimiento creciente de que los factores específicos del sexo también desempeñan un papel. Estos incluyen la menopausia prematura (antes de los 40 años) y el síndrome de ovario poliquístico (anteriormente conocido como SOP). También incluyen complicaciones del embarazo, como la diabetes gestacional y la preeclampsia, y enfermedades autoinmunes inflamatorias como el lupus y la artritis reumatoide, que afectan desproporcionadamente a las mujeres.

Cada uno de estos se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, pero no necesariamente puede ser causal, detalló Martha Gulati, directora del Centro Cardíaco Femenino Davis en Houston Methodist. Por ejemplo, no está claro si la presión arterial alta en el embarazo en sí misma aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca, o si simplemente destaca alguna anomalía vascular preexistente, indicó. De cualquier manera, puede señalar quién tiene más probabilidades de desarrollar una enfermedad cardíaca prematura.
En pacientes con estos factores de riesgo, continuó, “terminamos siendo muy agresivos” en el manejo de la presión arterial, la glucosa y el colesterol.
No descuide la salud cardíaca durante sus años reproductivos.
Las mujeres de 20, 30 y 40 años tienen menos probabilidades que las mujeres mayores de tener un médico de atención primaria habitual y a menudo omiten o retrasan la atención debido a los costos, según las encuestas. Algunas dependen principalmente de obstetras y ginecólogos para la atención primaria.
Los médicos recomendaron buscar un médico de atención primaria que pueda detectar enfermedades cardíacas o factores de riesgo relacionados durante estos años. “Queremos pensar en cómo podemos ayudar a las mujeres a entrar en la menopausia con la mejor salud cardiometabólica posible”, apuntó Lau, porque el riesgo de enfermedad cardíaca en las mujeres aumenta después de eso.
Hable con su médico sobre otras pruebas.
Más allá de los análisis de sangre de rutina, los médicos señalaron pruebas adicionales que pueden ayudar a evaluar mejor el riesgo individual.
Una es la puntuación de calcio en las arterias coronarias (CAC), que proviene de una tomografía computarizada especializada del corazón. La formación de bloqueos que conducen a ataques cardíacos “es un proceso supersilencioso y lento”, explicó Freaney. Una puntuación CAC, que muestra si hay placa calcificada en las arterias coronarias y cuánta hay, puede ayudar a identificar ese proceso antes de que aparezcan los síntomas, permitiendo a los médicos comenzar el tratamiento y prevenir ataques cardíacos.
Las pautas también recomiendan que todos los adultos se controlen una vez su nivel de lipoproteína(a), un tipo particular de colesterol “malo”. El nivel no suele cambiar a lo largo de la vida, pero la menopausia es una excepción notable. Gulati consideró que las mujeres con un nivel limítrofe deberían volver a controlárselo después de la menopausia.
La médica de Houston Methodist sugiere que las mujeres también se controlen la proteína C reactiva, un marcador de inflamación, con un análisis de sangre. Algunas investigaciones sugirieron que el marcador puede predecir el riesgo cardiovascular, aunque la evidencia aún no es lo suficientemente sólida para que la prueba sea ampliamente recomendada, señaló Merz.

