
Preocupa el crimen de un custodio
La muerte a balazos del policía que protegía a la hija de un testigo de la causa sorprendió y alarmó a los investigadores
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DOLORES.- El asesinato de uno de los policías asignados a la custodia de la hija de Ricardo Manselle, uno de los testigos clave del caso Cabezas, llenó de sorpresa y preocupación a los responsables del esclarecimiento del homicidio del reportero gráfico José Luis Cabezas.
"El hecho nos preocupa porque de confirmarse lo que publicó la prensa, no dejan de ser sospechosas las circunstancias que rodean a este lamentable episodio", confió ayer a La Nación el comisario mayor Víctor Fogelman, jefe de los investigadores policiales.
Pese a todo, declinó hacer pública especulación alguna respecto de quién o quiénes podrían estar detrás de los atacantes que le quitaron la vida, el viernes último, al cabo primero de la Policía Federal Oscar Alberto Villalba.
"Con los elementos a mi alcance sería muy irresponsable apuntar a alguien en particular", añadió Fogelman.
"Lo que sabemos es lo que salió en un diario, pero así y todo nos obliga a no quitar la vista de encima a los personajes que sospechados de tener alguna relación con el hecho que investigamos en Dolores, todavía están sueltos", remató.
Por su parte, en el juzgado del doctor José Luis Macchi se recibió con idéntica consternación y cautela la infausta noticia, tal como confió a La Nación un allegado al magistrado.
No obstante, el magistrado se resguardó en su domicilio sin hacer comentario alguno.
Uno de sus colaboradores recordó que fue Macchi quien solicitó a la Policía Federal, hace varios meses, que se custodie a la menor mientras ésta permanezca en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires, dado que su padre estaba muy preocupado por la seguridad de su familia.
Guardias reforzadas
La referencia que hizo Fogelman respecto de que no se debe desviar la atención de "los que están sueltos", tiene que ver con el "vademécum" que están elaborando los hombres a su cargo, con el propósito de determinar qué hacen ahora los custodios que se ocupaban de la protección del empresario Alfredo Yabrán.
Especialmente, porque Manselle fue uno de los que incriminó al difunto millonario y a Gregorio Ríos -jefe de la custodia del empresario- en el crimen de Cabezas.
Debe recordarse que en la edición del martes último, La Nación anticipó que este trabajo era considerado de "seguridad extrema" en La Plata y en Dolores, pues se temía que alguno de los guardaespaldas podría tomar represalias contra quienes declararon en el marco de la causa 56.456.
"Hasta ahora todo está tranquilo, pero si esta gente sabe que está bajo observación, hay menos probabilidades de que la situación se revierta peligrosamente" , expresó en aquella oportunidad uno de los pesquisas encargados de confeccionar el "vademécum".
Muerte sospechosa
Aunque hasta ahora no aparecieron indicios que vinculen un caso con el otro, algo resulta innegable: aquella tranquilidad se hizo mil pedazos 72 horas después de que se conocieran las declaraciones del detective.
En efecto, el viernes último, según el comunicado de la Policía Federal, Oscar Alberto Villalba ingresó en una pizzería situada en la esquina de Pacífico Rodríguez e Ituzaingó en Villa Ballester, para hablar por teléfono.
Tras él, irrumpieron en el negocio cuatro sujetos armados con pistolas calibre 9 milímetros. Aparentemente, por lo que trascendió, el suboficial fue retirado del comercio. Momentos después se oyeron varios disparos.
En la calle se habría escuchado a uno de los delincuentes del cuarteto, a voz en cuello, dar una orden clara: "Mátenlo, mátenlo".
Luego, a unos 150 metros de la citada pizzería, apareció el cuerpo del cabo Villalba baleado y tendido sobre la vereda.
El parte policial consigna, además, que los asesinos huyeron en una camioneta Renault Trafic blanca.
Lo que no se señala es que el suboficial de la Policía Federal era uno de los custodios de la hija del testigo y que junto con otros dos camaradas habían acompañado a la niña y a su madre hasta la residencia de unos parientes de los Manselle, situada a 20 metros de la pizzería.
Por otra parte, Fogelman confirmó que en las últimas horas se reforzaron las medidas de seguridad dispuestas en torno de Manselle y de su familia.
Debe recordarse que dicho testigo reside en la provincia de Buenos Aires y mientras permanece o se desplaza por este territorio, de su protección se encargan los efectivos de la fuerza bonaerense.
La medida alcanzará también a las demás personas vinculadas con la causa y que reciben este tipo de servicio, el cual fue oportunamente ordenado por el juez Macchi.






