
Promueven la paz a través de campamentos infantiles
Así trabaja la ONG Children´s International Summer Villages
1 minuto de lectura'
Hasta hace unos pocos días ninguno sabía de la existencia del otro. Yuzo vive en Japón, Simón en Alemania, Mariano en Guatemala y Ashley en Inglaterra. Pero un campamento los reunió en Buenos Aires. Se encontraron, se conocieron y se hicieron amigos. Y aunque pasado mañana deberán separarse, algo cambió para siempre.
Ellos son cuatro de los 43 chicos de 11 años que participan del campamento que organiza por estos días Children s International Summer Villages (CISV), una organización internacional que promueve la paz a través de la amistad entre niños, jóvenes y adultos de todo el mundo.
Con la convicción de que la paz es posible si los individuos logran convivir, la entidad organiza campamentos donde los chicos aprenden a compartir con pares de diferentes culturas. El efecto es individual y, a la vez, multiplicador: los chicos no sólo logran un llamativo grado de maduración sino que aprenden sobre tolerancia y pueden influir en su comunidad.
Muchos son los valores que, sin darse cuenta y mientras juegan, los chicos aprenden durante el campamento: respeto, cooperación, solidaridad. Y muchos son los prejuicios que se derriban al compartir este mes juntos. "Con este intercambio cultural, los chicos entienden que hay gente distinta y aprenden a arreglar las cosas en forma pacífica", cuenta una de las coordinadoras, Marina González Leoni, de 23 años, estudiante de psicología.
Cada país envía dos mujeres y dos varones de 11 años, además de un líder. En esta ocasión, hay chicos de la Argentina, Alemania, Brasil, Chile, Costa Rica, Guatemala, Gran Bretaña, Dinamarca, Japón, Suecia y de los Estados Unidos. Este es, para casi todos los chicos, el primer viaje que hacen solos. Y, aunque no es fácil estar lejos de casa, la experiencia se vuelve todavía más fuerte.
La convivencia multicultural tiene un efecto incomparable: el mundo deja de ser un mapa abstracto para convertirse en el lugar donde viven muchos amigos. En plena era de la tecnología, los chicos siguen en contacto más allá de los años. Y las noticias tienen otro significado. "Cuando hay una guerra uno le pone cara y nombre a lo que lee. Trabajamos para que estos chicos contribuyan al cambio", señala Marina.
Además de todas las actividades recreativas, los chicos pasan un fin de semana en casas de familia locales y cada delegación organiza una noche nacional, donde cocinan platos típicos, muestran bailes de su lugar de origen y cuentan cosas de cada país.
"Los primeros días hacemos juegos para que se conozcan y aprendan los nombres... ¡Porque algunos son muy difíciles!", dice Marcelo Schnock, estudiante de administración de empresas, otro de los coordinadores. Después llega el tiempo de las actividades que enseñan a trabajar en equipo y de los juegos con debates más profundos.
"Es increíble ver cómo descubren que, a pesar del idioma y de ser diferentes, pueden tener tanto en común. A veces el gusto preferido del helado ayuda a descubrir que no son tan distintos como creían", asegura el coordinador general del campamento, Alejandro Luchetti, que estudia marketing.
Cada campamento tiene un eje central. Decidieron bautizar a esta edición " In your shoes " ("En tus zapatos") y las actividades hacen hincapié en la importancia de ponerse en el lugar del otro. "Es difícil que un chico de 11 años entienda cómo lograr la paz mundial... Tenemos que trabajar en cosas de todos los días y desde ahí, favorecer a la tolerancia", reconoce Alejandro.
Por el cambio
"CISV fue creada en 1951 por la psicóloga Doris Allen que quiso contribuir a cambiar las cosas después de las dos guerras mundiales y se dio cuenta que los chicos están abiertos a recibir esta educación", explica Marina. "Los líderes del mañana van a ser estos chicos y es bueno que cuenten con estos valores para cuando puedan tomar decisiones", agrega Marcelo. Ya se realizaron cerca de 1500 villages (o campamentos) con 85.000 participantes.
La sede central está en Inglaterra y hay más de 60 países inscriptos en la CISV. En la Argentina, la asociación se creó en 1982. Los cargos de la comisión directiva y los responsables de los distintos programas son voluntarios.
Cada chico paga su pasaje y unos 600 dólares que costean el viaje. "En algunos países existen becas para que chicos de todos los niveles puedan viajar y en cada país se organizan actividades de las que participan chicos de todas las clases sociales", dice Marina. Para conocer más sobre CISV: www.cisv.org.ar ; presidente@cisv.org.ar.
"Es bonito conocer otras culturas. Todos me caen muy bien", asegura Andrés, uno de los chicos de Guatemala. "Todos aprenden algo al estar acá, se experimentan muchas cosas fuertes difíciles de explicar", comenta Ida, una dinamarquesa de 17 años que actúa como mediadora entre los chicos y los coordinadores.
Ninguno repara en que están aportando su pequeño granito para construir un mañana mejor. Pero verlos jugar y reírse juntos es un hermoso regalo para el presente.
1
2“Abuelas”: el libro que recupera las historias de las mujeres que se animaron a romper los moldes del siglo XX
3Un verano extremo en la costa: sismo, meteotsunami, remolinos de viento, sudestada y temporal, ¿solo casualidad?
4Qué se sabe de la salud de la influencer que se accidentó con un cuatriciclo en Pinamar

