
Esa simple acción es capaz de revelar distintos rasgos de tu personalidad o qué sientes durante una interacción; la justificación de los expertos
2 minutos de lectura'

Evitar la mirada fija durante una conversación puede interpretarse como timidez o inseguridad, pero la realidad suele ser diferente. En ese sentido, los expertos en psicología indican que este gesto es capaz de revelar varios rasgos de tu personalidad que posiblemente desconocías. ¿Qué dice la ciencia al respecto? En caso estés identificado con esta costumbre, te interesará leer este artículo informativo.
Sostener la mirada durante una conversación suele ser muy complicado, pues se puede percibir como una forma de intimidación por la otra parte. Hasta ese punto, es válido: sin embargo, hay personas que tienen la fiel de costumbre de mirar hacia abajo.
¿Realmente tiene una perspectiva negativa? En ese sentido, los especialistas en salud mental han realizado investigaciones para comprender un poco más sobre este hábito; es así que han obtenido resultados interesantes.

Qué dice la psicología sobre las personas que bajan la mirada al conversar
En su obra Gaze and Mutual Gaze —publicado en 1976—, los autores Michael Argyle y Mark Cook investigaron sobre la acción de apartar el contacto visual durante una conversación y determinaron que tiene distintos significados en la comunicación interpersonal.
Lo común es interpretar que dicha acción suele evidenciar que la persona siente timidez, intenta evadir a la otra parte o, en el peor de los casos, está mintiendo sobre lo que está expresando. En términos simples, es una manera de manifestar que no se está sintiendo cómodo durante ese diálogo.
Por su parte, Adam Kendon resaltó en su estudio “Some functions of gaze-direction in social interaction” que la dirección de la mirada tiene la capacidad suficiente para influir en las relaciones sociales. Para el autor, apartar la vista hacia otra dirección puede revelar que necesita una pausa antes de seguir hablando o brindar espacio.

Como notarás, cada contexto es diferente para interpretar este gesto. Por suponer, el investigador Joseph A. DeVito considera que puede expresar sumisión, distracción, nerviosismo o poco interés en lo que se está conversando.
Otros estudios sobre este comportamiento señalan que quienes no pueden mirar fijamente hacia la otra parte durante una conversación intentan manejar adecuadamente la tensión social que estás experimentando o pretenden encontrar seguridad emocional.



