
Qué es Dragon Boat, el deporte náutico chino que ahora se practica en el país
Son 20 remeros en una embarcación de diseño chino, que reman al ritmo del tambor; desde China se ha ido expandiendo por el mundo y se comenzaron a usar los barcos en Río Negro y en el Delta
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A bordo de un extenso bote, veinte mujeres reman a la par en las aguas del delta del Tigre y siguen atentas el sonido de un tambor tocado por una compañera. Las "remeras" tienen una indicación expresa: no pueden hablar. El silencio y la concentración deben ser totales. A la vista. la escena puede verse familiar a la de alguna película en la que aparezcan antiguos botes griegos o vikingos, pero no: aquí no hay velas y todo es a fuerza de brazos y muñecas. Una gran cabeza de dragón en la proa, y la cola del mítico animal en la popa, inevitablemente hacen viajar la imaginación hacia China.
Lejos de las tradiciones nórdicas o mediterráneas, la descripción pertenece a un nuevo deporte náutico que por estos días desembarca con fuerza en la Argentina: es el Dragon Boat, una actividad china que, dicen sus fanáticos, tiene dos mil años de historia y que actualmente es practicada por más de 50 millones de personas en 40 países, según la Federación Internacional de Botes Dragon (IDBF, por sus siglas en inglés). Desde hace cuatro décadas, el deporte mantiene una expansión constante, que primero se dio en Europa, luego pasó a Estados Unidos, Canadá y América central y, desde hace cinco años, cosecha seguidores en Brasil.
En nuestro país, fue el entrenador de la selección juvenil de canotaje Julián Algañaras quien primero se vio interesado en estos botes de 12 metros de largo, en donde un capitán marca, con un tambor, el ritmo de las 20 personas que reman, mientras que un timonel dirige la navegación.

El primer contacto con el deporte fue, como casi todo en esta época, a través de la web. "Empezamos a ver a la actividad como algo totalmente novedoso, que ya estaba súper desarrollado en el mundo, aunque en Sudamérica no había nada", cuenta Algañaras, sobre su acercamiento a la actividad, allá por el 2011. La tentación por tener el primer bote dragón de la Argentina no tardó en llegar, pero los costos y las trabas a las importaciones hicieron de la idea una misión casi imposible. No obstante, Algañaras no se dio por vencido: buscó los planos de los botes de la federación internacional y, junto al profesor de educación física Pablo Bottoso, construyó la primera embarcación nacional con las medidas oficiales. Juntos crearon en la ciudad de Carmen de Patagones, en Río Negro, el primer equipo de la disciplina, el Comarca Dragon Boat.
"A diferencia de otras actividades náuticas, en el dragon boat nadie se destaca. Podés subir a los mejores del mundo en kayak y no van a sobresalir porque es un trabajo en equipo, que requiere de la coordinación de 20 personas, de un coach que pueda exprimir al máximo el rendimiento y de un excelente trabajo del timonel", explica Algañaras desde Viedma. La navegación debe desarrollarse en aguas sin oleaje, y las carreras pueden ser desde 200 metros hasta regatas de dos kilómetros.
En Buenos Aires los botes dragón también empiezan a hacerse ver, en gran medida, gracias al instructor de deportes náuticos Salvador Peluso, que buscando una actividad nueva para ofrecer llegó a los botes chinos. A pesar de todo el papelerío para importarlos, decidió traer desde Shanghai cinco dragon boat originales.

Fue en su parador donde recientemente tuvo lugar el primer festival de dragon boat en el país, con la participación de organizaciones de mujeres sobrevivientes al cáncer de mama y que además, reman: es que por las características de la actividad, el dragon boat es recomendado para reconstruir, luego de las cirugías, la musculatura de los brazos y la zona pectoral de las pacientes, explica Adriana Bártoli, representante de Abreast in a boat, una organización de mujeres con sede en Canadá y que difunde los beneficios de esta actividad.
Diego Laje, por su parte, trabajó en el canal CNN y vivió nueve años en Hong Kong. Allí fundó y fue capitán del equipo Latin Dragons y ahora se ilusiona con crear otro en el país para competir formalmente. "Argentina tiene una calidad deportiva en todo lo que hace. ¿Por qué no la puede tener en dragon boat? Creo que podemos llegar a un muy buen nivel porque el argentino es un deportista nato", dice, aunque igual, aclara: "lo importante es el trabajo en equipo. En esto no hay estrellas".
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