Quedó en medio de un tiroteo y resultó muerto
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Carlos Barrios, de 63 años, y su mujer tomaban mate en la habitación. Oyeron disparos y Barrios fue al comedor. El plomo entró por su boca. Su esposa se asomó y vio a un hombre que corría por su casa mientras disparaba. Después, a su marido muerto, informaron a LA NACION fuentes del caso.
Hasta anoche, la hipótesis más firme era que a Barrios lo había matado el delincuente, pero no era tan contundente como para anular la otra: que también pudo haber sido la policía.
Esta historia ocurrió ayer, en San Francisco Solano, partido de Quilmes. Empezó a las 18.30, en el frigorífico El Araucano, situado en el cruce de las calles 873 y 844. Allí estaban el dueño, Carlos Campioni; su sobrino, su hermana, un empleado de mantenimiento y un custodio, cuando cuatro hombres armados se bajaron de un Ford Falcon y entraron en el establecimiento. Un quinto, el dueño del auto, se quedó al volante, dijeron las fuentes. Los intrusos redujeron a las cinco personas que estaban en el frigorífico y huyeron con 60.000 pesos. En la esquina, un patrullero empezó la persecución. A las dos cuadras, uno de los maleantes se bajó del vehículo y logró huir. Luego, el Falcon se encajó y los maleantes salieron corriendo.
Los uniformados siguieron a uno. Vieron que tomaba un rehén. El delincuente y el supuesto rehén entraron en una casa, en la esquina de 852 y 878. La casa de Barrios. Detrás llegó el cabo primero Pablo García. Hubo un tiroteo, dijeron las fuentes. El suboficial dejó de usar su arma cuando recibió varios tiros en el abdomen y cayó malherido. Adentro, Barrios yacía sobre el piso del comedor y el delincuente había escapado por el fondo. La policía detuvo al supuesto rehén: Antonio Quintana, de 43 años. En verdad, dijeron los informantes, este hombre era el chofer del Falcon.




