¿Quién se hace cargo de los animales abandonados en Cresta Roja?

Crédito: Gentileza Animal Libre Argentina
Un grupo de activistas fue a los criaderos a liberar gallos y gallinas abandonados; ahora esperan un permiso judicial
Silvana Moreno
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30 de diciembre de 2015  • 11:04

Cuando en todos los medios circulaban las noticias sobre las manifestaciones de los empleados de Cresta Roja, unos pocos se preguntaban: "¿Y los animales? ¿Qué está pasando con ellos?". Mientras los empleados acampaban en Ezeiza, cortaban el tránsito en la autopista Riccheri y se peleaban con gendarmería, en las instalaciones de Brandsen de la avícola Rasic –que comercializa la marca-, miles de gallinas y gallos quedaron abandonados a su suerte, que no era mucha: no recibieron comida ni agua durante un mes, empezaron a enfermar (aún más de lo que estaban), a pelearse, a morir, a comerse unos a otros.

Afortunadamente, alguien hizo algo más que pensar en ellos: durante el domingo y el lunes, un grupo de 40 defensores de los animales entró a la granja y salvó 166 gallinas y gallos. Pero todavía quedan miles y miles, aunque los rescatistas ya no podrán entrar sin permiso judicial ( hoy vence el plazo para las propuestas de las compañías interesadas en continuar la operación de Cresta Roja).

La opinión pública ya había puesto el grito en las redes sociales cuando, a mediados de noviembre, la avícola sacrificó 9.000.000 de pollitos a los que no podía alimentar. De todas formas, este final no fue más triste que el futuro que les hubiera esperado: explotación, tortura y muerte, para terminar en un plato.

La llegada al criadero

Crédito: Gentileza Animal Libre Argentina

Esta semana las cosas fueron diferentes: todo empezó cuando Virginia Bustos, una defensora independiente, investigó qué estaba pasando en los criaderos de Cresta Roja y alertó en grupos de Facebook; y se fue organizando un rescate.

El domingo por la tarde, 40 proteccionistas (20 independientes y otro tanto de la organización Animal Libre) llegaron en caravana a los galpones de Cresta Roja en Brandsen.

"El cuidador hizo un llamado y nos dio el OK; enseguida llegó la policía, que también nos permitió entrar y llevarnos 10 gallinas por persona, aunque nos llevamos sólo 80, al no tener transporte para todas. El lunes nos costó mucho más negociar, porque la empresa ya estaba en otra instancia judicial, aunque igual pudimos rescatar 86. Por ahora no nos permiten volver", cuenta Florencia González, una de las fundadoras de Animal Libre, entidad que lleva siete meses en nuestro país y cinco años en Chile, dedicada a difundir el respeto por los animales y la alimentación vegana.

"Lo que vimos fue como estar dentro de una película de terror: animales muertos o sobrevivientes tras haber estado sin comida ni agua por un mes, o peleándose por un mínimo de agua que salía de un solo lugar, deshidratados, sin plumas, respirando excremento, amoníaco, caminando o corriendo sobre los cadáveres...", sigue González. Y agrega: "en el grupo estaba la veterinaria Bárbara Floris, también activista vegana, y ella nos iba marcando los animales más aptos para vivir. Fue muy fuerte elegir. Las que ya estaban muy mal no iban a resistir el viaje, fue muy difícil".

En caso de conseguir la orden judicial para seguir con el rescate (Valeria Pérez Casado es la jueza que entiende en la causa), el grupo de animalistas ya cuenta con un camión, ayuda veterinaria y legal y voluntarios, héroes cotidianos que, en algunos casos, tras el rescate todavía no pueden volver a conciliar el sueño.

Del criadero al campo

Crédito: Gentileza Animal Libre Argentina

Ahora, las gallinas rescatadas, todas bajo control veterinario, van y vienen en auto, ubicándose en hogares de tránsito o con adoptantes que han tenido que pasar por una selección rigurosa. "La idea es que sean responsables y no las vuelvan a usar para poner huevos o terminen matándolas, sino que estén comprometidos a darles una vida de libertad y bienestar. Hoy en las redes ya están subiéndose fotos de las gallinas en campos, en patios, donde ya tienen otra mirada, tomando agua, comiendo, en paz", cuenta González. Para seguir los detalles, ahí está el evento de Facebook.com/Cresta Roja- Por las miles que quedan!

"Más allá de lo que pase ahora, es importante la difusión, para que la gente sepa que una granja es un infierno siempre. Estas gallinas estaban ahí por la demanda de huevos y de carne", indica González, tratando de sembrar conciencia.

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