
Ramiro Quintana: "La píldora y congelar óvulos dan libertad"
Uno de los pioneros de la fertilidad asistida se refirió a los cambios sociales que promovió esta técnica en Conversaciones en LA NACION
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A 37 años del nacimiento de Louise Brown, la primera "beba de probeta", la fertilidad asistida es hoy una práctica de rutina, y sus horizontes se extendieron de modos que hubieran sido impensables en sus comienzos.
"En 1986, cuando recién se iniciaba en el país y yo empecé a trabajar, el tipo de pacientes, la forma y los resultados de los tratamientos eran completamente diferentes", cuenta el doctor Ramiro Quintana, uno de los pioneros de la especialidad en el país y actualmente asesor científico de Procrearte.
-Doctor Quintana, ¿en este tiempo cuáles fueron los cambios más notorios en fertilidad asistida?
-Tomábamos la fertilidad asistida como el fracaso de todos los tratamientos previos. La fertilización in vitro sólo la utilizábamos en mujeres mayores de 40 años que se hubieran operado, que hubieran hecho años de tratamientos. Utilizábamos dosis muy altas de medicación, dolorosas inyecciones intramusculares, y los óvulos los sacábamos con anestesia general, en un quirófano y con internación de 24 horas. A los dos días, la paciente volvía y le colocábamos los embriones con la panza para abajo, porque creíamos que "caían" mejor. A la mujer le poníamos muchas frazadas y estufas, aunque fuera verano, porque pensábamos que ese calor ayudaba, no la dejábamos levantar durante dos horas y hacía quince días de reposo.
-Un martirio...
-Y en esa época los porcentajes de embarazo eran de entre 7 y 10%.

-¿Se avanzó sólo por motivos científicos o también por demandas sociales?
-En 1986, los centros de fertilidad haríamos treinta o cuarenta tratamientos por año. Hoy, en la Argentina se hacen aproximadamente 6000 a 7000 casos anuales, y esto porque no podemos llegar a toda la población que lo necesita. Por otro lado, el cáncer tiene una alta proporción de curación, pero a veces deja como secuela la infertilidad. Ahora podemos congelar ovarios de chiquitas que aún no menstruaron, se van a curar de su cáncer y después uno puede trasplantar ese ovario. Ya hay nacidos en la Argentina con trasplante de ovario. Podemos congelar óvulos, espermatozoides, testículos en forma experimental. En la Argentina debe de haber más de 500 chicos nacidos de parejas con sida por estas técnicas. La maternidad se ha postergado y eso hace que congelemos óvulos de mujeres que no pueden o no quieren tener hijos. Antes, tratábamos matrimonios; hoy tratamos mujeres solas, parejas de mujeres y hasta tríos parentales.
-¿Qué proporción de casos de infertilidad corresponden a hombres y cuál a mujeres?
-Alrededor de un 40% a cada grupo, y un 20% son de origen desconocido.
-¿Hasta qué edad se considera recomendable realizar un tratamiento de fertilidad?
-La Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva aconseja no superar los 50 años.
-¿Y congelar óvulos?
-Toda mujer que esté pensando en postergar su maternidad tiene que congelar óvulos, aunque tenga 30, porque cuanto antes lo haga mejor será la chance de lograr un embarazo más tarde. Es un seguro. Para la mujer, hay dos hitos importantes: la aparición del anticonceptivo, que le deja pensar cuándo no va tener hijos, y el congelamiento de óvulos, que la deja decidir cuándo va a tener su maternidad. Son hechos que dan una libertad absoluta y tiene que utilizar.





