
Reconstruyen un barco usado para salvar vidas
Una réplica del Luisito, que el comandante Piedrabuena construyó con restos de un naufragio, zarpará el año próximo
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Aunque su nombre, Luisito, no tenga la pompa del Titanic, este humilde cutter de velas cangrejo y un solo palo, que el comandante Luis Piedrabuena construyó en 1873, tiene una historia de naufragios que también merecería ser llevada al cine.
Por lo menos, si bien todavía está lejos de la pantalla grande, el Luisito tendrá su réplica y volverá a navegar un trayecto poco recorrido de nuestra historia: la vida y obra de un hombre como Piedrabuena, que en un paisaje insólito hizo a un lado sus intereses para servir al país y a quienes se cruzaron con él en los mares del Sur.
Con fondos y viento a favor -se necesitan 300.000 pesos para terminarlo y equiparlo con los radares y transmisores de radio que exige la Prefectura Nacional-, el puerto de Buenos Aires lo verá zarpar el año próximo.
Ulises Castagnaro, un capitán de la Marina Mercante que trabaja en el ámbito de la Municipalidad de Comandante Luis Piedrabuena, viajó desde Santa Cruz hasta Trevelin, en Chubut, para contar el proyecto a los participantes de las IV Jornadas Patagónicas que se realizaron allí.
Ante los académicos y estudiantes universitarios porteños que participaban del encuentro -organizado por el Programa de Investigación Geográfico-Político Patagónico de la Universidad Católica Argentina (UCA)-, Castagnaro explicó que el barco será una réplica exacta de la pequeña embarcación de madera, de once metros de largo, que Piedra-buena construyó en la Isla de los Estados con los restos de un naufragio.
El comandante Piedrabuena, nacido en Carmen de Patagones, en 1833, llevaba en sus alforjas la experiencia de haber navegado en barcos norteamericanos por las costas de los Estados Unidos y de las Antillas, y conocía como la palma de su mano las islas del sur de nuestro país.
En febrero de 1873, Piedrabuena, que era un experto cazador de ballenas, zarpó de Punta Arenas rumbo a la Isla de los Estados en el bergantín Espora. Quería instalar allí una fábrica de aceite de pingüino.
Mientras la nave estaba varada en la playa de la isla, un temporal la convirtió en astillas y dejó a la tripulación desamparada allí. Sus hombres, desanimados, estaban enfermos por el frío y la lluvia y se alimentaban con carne de focas.
Cuando todo invitaba a la desesperación, Piedrabuena reunió los restos del Espora y convenció a sus hombres de construir un cutter . En dos meses estuvo listo y lo bautizó Luisito, en memoria de su segundo hijo, que falleció siendo un niño. Así lograron regresar a Punta Arenas.
Un barco ambulancia
La pobreza y una familia que mantener lo volvieron a empujar en el cutter a la Isla de los Estados poco tiempo después, para emprender nuevamente la instalación de la fábrica de aceite. En unos peñascos inaccesibles descubrió entonces a seis náufragos ingleses a punto de morir, sobrevivientes del naufragio del bergantín inglés Eagle.
Piedrabuena los rescató y los trasladó a Punta Arenas. Durante su vida, el marino salvaría en sus viajes a 144 náufragos.
Y no fue todo: como resultado de sus expediciones dibujó planos de utilidad para los navegantes, asesoró al gobierno argentino en las discusiones sobre límites con Chile y participó en viajes de estudio por los mares australes que le valieron el reconocimiento del presidente Roca.
A pesar de todo, Luis Piedrabuena murió en la pobreza, el 10 de agosto de 1883. Hoy se lo conoce como "el prócer de la Patagonia", aunque pocos chicos se enteran en la escuela de quién fue.
Al alcance de todos
En su viaje inaugural, la réplica del Luisito pasará por todos los puertos que encuentre en su camino, hasta llegar a Santa Cruz, que financiará el proyecto. "Algunos canales de televisión están interesados con la iniciativa y podrían ayudar a solventar la reconstrucción", anticipó Castagnaro a La Nación .
La construcción del Luisito se realizará en alguno de los únicos tres astilleros de la provincia de Buenos Aires que cuentan con carpinteros de ribera, que arman flotas de madera.
El barco, que podrá albergar a 25 personas sentadas en cubierta, será utilizado en paseos por el río Santa Cruz, que Piedrabuena recorrió por orden de Mitre.
Pero el Luisito no navegará sólo las aguas del turismo. "Aunque será más pequeño que las fragatas Libertad o Sarmiento, la gente lo va a poder visitar con fines didácticos y llevará a científicos hasta la Isla de los Estados", comentó Castagnaro.
Y no sólo por su historia el Luisito competirá con el Titanic: también se dará autorización para que la embarcación luzca su figura en películas y documentales.
Por ahora, sin embargo, quienes quieran conocer el Luisito deberán conformarse con echarle un vistazo en la completa página que el barquito ya tiene en Internet, con la dirección www.piedra-buena.com.
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