
Recuperaron un espacio histórico en la costa de Miramar
Se trata de un hotel construido en 1927
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MIRAMAR.- Estas playas y el golf cautivaron a la colectividad inglesa radicada en el país desde principios del siglo pasado. Tanto que los propios pioneros del ferrocarril instalaron aquí un hotel lindero al campo de juego para mantener a sus pasajeros a un paso de su deporte favorito.
Varias décadas después la posibilidad se repite: el Golf Club Miramar ya recuperó parte de aquellas viejas instalaciones y, desde el último verano, los deportistas pueden alojarse casi sobre alguno de los 18 hoyos.
Reconocida como la única de su tipo en América del Sur, esta cancha de estilo escocés convive desde hace cinco meses con un apart hotel que ha empezado a rescatar del olvido y abandono a los edificios de estilo normando que los fundadores británicos levantaron hace 75 años a no más de 150 metros de la orilla del mar y a casi cuatro kilómetros de las principales calles céntricas del balneario.
Por aquel entonces las locomotoras acercaban desde Buenos Aires a los viajeros -muchos de ellos inmigrantes ingleses- que, tentados por los fundadores del Ferrocarril Sud, buscaban playas tranquilas y cierto ambiente aristocrático que Mar del Plata, principal centro de veraneo, ya no estaba en condiciones de brindar.
Pero los años pasaron, las instalaciones fueron cambiando de manos y la falta de cuidado de este espacio se convirtió en un lugar común.
Un espacio histórico
"Para Miramar, este emprendimiento ha significado la recuperación y puesta en valor de un espacio histórico y un salto de calidad en la capacidad de prestación de servicios a los visitantes", dijo a LA NACION el presidente del Ente de General Alvarado de Turismo (Egatur), Marcelo Belloli.
En esta nueva etapa, que comenzó el último año, la prioridad en las inversiones apuntó a reacondicionar y remodelar lo que fuera el hotel del predio.
Las viejas habitaciones se convirtieron en una decena de departamentos de uno a tres dormitorios, totalmente equipados. Y la construcción principal, donde hoy funciona la confitería del club y los vestuarios, entre otros servicios, requirió varias semanas de sacrificio y trabajos casi artesanales para recuperar muebles y otros bienes que han permanecido allí desde 1927, cuando la comisión directiva del entonces Ferrocarril Sud habilitó las instalaciones.
Los miramarenses recuerdan aquella inauguración por un hecho singular. En plena ceremonia falleció el intendente de Miramar Albano Honores, abuelo del actual jefe comunal, Marcelo Honores.
Tarea titánica
"La tarea de restauración fue titánica porque gran parte del mobiliario original había sido desvirtuado y puesto en riesgo de descarte", explicó Estanislao Julianes, responsable del Apart Links Miramar, una de las novedades que presentó esta ciudad durante la última temporada estival.
Si algo caracteriza a este predio de 80 hectáreas de superficie es su escasa vegetación. Las arboledas rodean tímidamente los flamantes departamentos y acompañan el perímetro del complejo. Y unos pocos arbustos, inclinados excesivamente por los vientos marinos, sobreviven en el campo de juego. A pesar de tener más de 20 o 30 años, esos ejemplares no logran desarrollarse por las características climáticas del lugar.
El edificio mayor, donde hoy funcionan la confitería-restaurante, sala de conferencias y vestuarios, estos últimos absolutamente nuevos, estaba seriamente dañado cuando los nuevos responsables se hicieron cargo del club.
La lujosa carpintería de madera maciza pasaba inadvertida bajo varias capas de pintura sintética blanca. Por ejemplo, tres operarios tuvieron que lijar durante una semana la barra principal para que hoy lucieran brillantes las vetas del roble claro.
Y para reparar el techo hubo que rescatar las pocas tejas originales, de origen francés, que sobrevivían en lo que fue el hotel construido por los ingleses.
"Fue un esfuerzo tremendo y minucioso. Hicimos lo imposible para poder rescatar la mayor cantidad de tejas originales con el fin de mantener el estilo", dijo uno de los responsables de la obra.
Fiestas memorables
"Eran memorables las reuniones de carnaval y fin de año; todo el balneario iba a divertirse allí", aseguró a LA NACION Roberto Pini, que a los 12 años pisó por primera vez estos links y lleva otros 55 de veraneo y golf en Miramar.
De aquellas épocas recuerda que los inmigrantes británicos "colmaban las habitaciones del hotel y los bungalows".
Los lugareños denunciaron que la falta de mantenimiento comenzó a mediados del siglo pasado, cuando los servicios de trenes fueron estatizados y el complejo quedó en manos de La Fraternidad, el gremio de los trabajadores ferroviarios.
Algunos veteranos habitués de esta cancha recordaron que bajo la mencionada administración fue cuando más elementos históricos se perdieron, entre ellos, la lujosa vajilla y platería que se utilizaban en los servicios del Ferrocarril Sud.
Objetivos
Ahora, además de rescatar el patrimonio arquitectónico heredado de aquellos pioneros ingleses, los nuevos responsables van por más: ya construyeron una pileta de natación, convirtieron en un spa a las viejas habitaciones destinadas originalmente al personal y planifican refaccionar y dejar en condiciones de uso a los bungalows alineados en forma paralela a la ruta 11.
"El objetivo -dijo Julianes- es lograr la mayor capacidad posible de alojamiento para recibir tours de golfistas tentados por un campo de juego único en América del Sur, congresos o cualquier actividad que pueda combinarse con la recreación y la práctica del golf."
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