
Remeras con enorme valor agregado
La Fundación Media Pila organizó un microemprendimiento que rescató mujeres de la mendicidad
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Isabel vino de Misiones hace 15 años; tiene cinco hijos y su marido, que está desocupado, hace changas. Hasta hace ocho meses, ella mendigaba casa por casa junto con sus hijos. Desde que empezó a trabajar haciendo remeras en Media Pila, su vida cambió.
Surgieron con la idea revolucionaria de poner de moda la solidaridad y lograr que cada argentino se pusiera "media pila" por su país. Confían en que se puede salir adelante si consiguen darle trabajo a la gente y reinsertar personas como Isabel.
El proyecto surgió cuando José María Sarasola, de 25 años, volvió de una estadía en Australia, y sintió la necesidad de hacer algo por su Argentina. "Me impresionó mucho ver al país tan caído, gente en las esquinas revolviendo basura, chiquitos pidiendo una monedita", cuenta José. Fue así como convocó a sus amigos una reunión a la que asistieron mas de 40 jóvenes, donde resolvieron que querían empezar con un emprendimiento productivo.
"El objetivo era crear un producto de consumo masivo de buena calidad y enteramente fabricado por personas indigentes y sin recursos, y que la gente no lo comprara por caridad sino por conveniencia propia", comenta Joaquín Diollet, de 21 años, también fundador de Media Pila. Se decidió que harían remeras y se realizó una inversión importante en máquinas de coser industriales, telas y canales de promoción y venta del producto.
Juan Carr los puso en contacto con Isabel De Simone, del comedor Niño Jesús, en Chacarita, y decidieron seleccionar a algunas mujeres que asistían al comedor para que participaran de este proyecto.
Elda, por ejemplo, tiene 65 años y empezó a ir al comedor con su hija y sus tres nietos, uno de los cuales sufre un problema de salud crónico causado por la desnutrición. Aunque no sabía usar las máquinas, de un año a esta parte se convirtió en la referente de sus compañeras. Ella es la "abuela", como le dicen cariñosamente. Vive en Derqui y viaja una hora para llegar al trabajo todos los días. "Mi marido está contento porque dice que me cambió la vida; yo antes vivía encerrada todo el día, metida en la pieza", dice.
Las mujeres llegan al local a las 8 de la mañana y se van después de las 17. Por ello cobran un sueldo digno que les permite vivir. Volvieron a creer en sí mismas al ver que son capaces de producir, de trabajar y de servir a la comunidad.
La producción actual es de 1300 remeras por mes. El precio de cada prenda oscila entre los 20 y los 30 pesos. Su teléfono es el 4857-6716, su mail: info@mediapilapais.com.ar, www.mediapilapais.com.ar
"Nos pareció una buena estrategia empezar a difundir nuestro trabajo en universidades y conseguimos 800 vendedores voluntarios que las venden entre sus conocidos", expresa Joaquín. Así lograron concientizar a muchos jóvenes sobre de la importancia de colaborar con proyectos de promoción social y ya están organizando la venta en la costa atlántica.
Con la colaboración de:
Itatí Cabral





