Revive la zona del ex albergue Warnes

En ese predio, que ocupa 22 hectáreas, se construirá un gran complejo residencial de 11 edificios
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1 de abril de 2007  

El impulso de lo nuevo se siente sobre una ciudad que necesita transformarse, aunque aún se debate si crecer en altura es la única vía.

De la misma manera que en otros barrios, la controversia también se suscita en La Paternal, pues en el espacio verde que ocupó el ex albergue Warnes, demolido en marzo de 1991, se proyecta la construcción de 11 torres con 17 pisos y un parque central de 6,5 hectáreas. Ante el temor de perder calidad de vida, algunos vecinos comenzaron a movilizarse para impedir que eso se concrete.

El predio en cuestión tiene 22 hectáreas y está comprendido entre las avenidas Chorroarín y De los Constituyentes, y las calles Gutenberg (paralela a las vías del ferrocarril) y Joaquín Zabala, frente a la Facultad de Agronomía y Veterinaria, el hogar de niños Garrigós, e incluye el espacio que ocupan los hipermercados Easy Home Center y Carrefour.

Con una simple recorrida a pie se puede apreciar que el silencio reina en ese parque de especies autóctonas y sin nombre. Se ven algunos estudiantes, obreros de fábricas cercanas y vecinos que pasean o hacen gimnasia.

A diferencia de barrios como Caballito o Belgrano, la zona es abierta y de casas bajas, con poca densidad demográfica. Las opiniones de los vecinos que circulaban el viernes último por el perímetro estuvieron divididas. Según Dalia Cortez, hay que defender el espacio verde y público. "Espero que no se hagan las torres, aunque ya parece imposible detenerlo", dijo mientras miraba el espacio cercado y con acopio de materiales de la futura obra.

En cambio, Néstor Vanoni opinó: "Si está edificado y hay vigilancia, mejor, porque de lo contrario se convertiría en un asentamiento en poco tiempo". Jorge, de 82 años, fue contundente: "Yo vi lo que era el albergue Warnes y no quiero eso de nuevo".

En tanto, Daniel Costantini, junto a otros vecinos de La Isla -como se la conoce también a esta zona-, se movilizan para evitar la construcción. "Decidimos oponernos a este megaproyecto porque no queremos que nos quiten la calidad de vida. Si vienen 3000 personas más habrá dificultades, además hace falta un espacio verde en la ciudad". Dijo y agregó: "Seguiremos con acciones legales y el 28 de abril haremos un festival cultural porque pensamos que ése debe ser el destino del parque y no la vivienda apilada".

Proyecto

El desarrollo del proyecto corresponde al Grupo Lubrano, que agrupa a la desarrolladora Promenade y a la constructora Sadia, y se contrató a tres importantes estudios de arquitectura: Mario Roberto Alvarez y Asociados, Horacio Torcello y Asociados y Lopatin Arquitectos.

Desde su lanzamiento, los desarrolladores destacaron que "el concepto es edificar en zonas poco consolidadas para agregarle valor, la idea es crear edificios de muy buena calidad de diseño para un segmento de la clase media que el mercado no incluía".

Las 11 torres agregarán 145.000 metros cuadrados de construcción. En total serán 1400 viviendas aproximadamente; con amenities y unidades de 1, 2 y 3 dormitorios, que costarán un promedio de 1200 dólares por metro cuadrado.

La obra comenzaría en abril, y aunque aún faltan trámites finales de aprobación, la intervención urbana ya fue aprobada por el Consejo de Planeamiento del Plan Urbano Ambiental, que depende del gobierno porteño.

El proyecto de las torres forma parte de otro más grande, que arrancó en 1999, cuando Carrefour compró los terrenos a la familia Etchevarne, que sólo logró recuperarlos en 1975, luego de haber sido expropiados por el gobierno peronista para construir un hospital de pediatría, que quedó inconcluso en 1955 hasta convertirse en el albergue Warnes, con cientos de familias carenciadas ocupando el esqueleto del edificio.

En 1997 se aprobó la zonificación, pues aún no estaba tipificada dentro del Código de Planeamiento Urbano. En esa época, y mediante audiencia pública, se aprobaron los usos comerciales, de vivienda y educativos ya que, como parte del convenio de compra, Carrefour debió construir una escuela que está en funcionamiento dentro del parque.

Algo cambió en esta zona históricamente degradada y promete una transformación más importante. Ya no hay marginación, abandono y suciedad. Y el futuro se presenta con más construcción, algo que parece dividir a los que debaten si el progreso es con más verde o con más cemento. Una cuestión que, por ahora, parece insoluble.

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