
Ricinina y aconitina, altamente nocivas
Las dos han sido utilizadas en experimentos con animales; pueden causar la muerte
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La ricinina es un alcaloide muy tóxico que se halla presente en las semillas de ricino y se utiliza en jardinería para el control de plagas, en forma de emulsión acuosa.
Los investigadores también la utilizan para inducir, con dosis altas, crisis convulsivas en ensayos experimentales en animales. Su ingestión puede causar náuseas, vómitos, gastritis hemorrágicas, daño renal y hepático, convulsiones, coma, hipotensión, depresión respiratoria y muerte.
Algunos autores sostienen que el mecanismo de su acción tóxica se basa en su capacidad para inhibir la síntesis de proteínas celulares y por ser un aglutinante de las células sanguíneas. Cuando es ingerida provoca síntomas intestinales severos y deshidratación. La ricinina es tóxica para el hígado y el páncreas, produce hemorragias e hipoglicemia, pudiendo desencadenar un estado de conmoción y la muerte.
La aconitina se obtiene del acónito y se ha usado de forma experimental en animales para general arritmias cardíacas. Presenta una acción potente y rápida, por lo que no se usa por vía interna, excepto en dosis muy bajas (homeopatía). Los efectos de ingestión de la aconitina en humanos tienen una acción tóxica rápida. Se inicia con sensación acre en la lengua y se extiende a la garganta.
El intoxicado percibe que su cabeza aumenta de tamaño, con sensación de hormigueo en extremidades. Esto ocurre a altas dosis y en tiempos inferiores a una hora. La sustancia actúa sobre las terminaciones nerviosas periféricas y de los centros nerviosos, a los que primero excita y luego paraliza.
La intoxicación con aconitina provoca un estado de excitación general. Más tarde se producen alteraciones gastrointestinales. En una segunda fase se producen hipotermia y parálisis de los músculos respiratorios y bloqueo de los centros nerviosos cardiorrespiratorios, que conduce a la muerte por asfixia en pocas horas.
La dosis tóxica se produce a partir de 0,25 mg y provoca la muerte con 2 a 3 mg. No hay antídotos específicos para contrarrestar sus efectos. Ambas sustancias son muy difíciles de conseguir en el mercado local.
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