
San Isidro: buscan a una banda por el secuestro de dos empresarios
Son hermanos, dueños de dos locales de venta de sushi; estuvieron cinco horas cautivos hasta que se pagó $50.000 por su rescate
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(Télam).- La Policía Bonaerense y la Justicia Federal buscan intensamente a una banda que cometió el doble secuestro de dos hermanos dueños de dos locales de venta de sushi en San Isidro, quienes estuvieron cinco horas cautivos en una villa hasta que se pagó un rescate de 50.000 pesos.
Fuentes policiales y judiciales informaron hoy que las víctimas fueron los hermanos Alvaro (26) y Lucas (30) Sánchez, propietarios de "Akira Sushi". Las víctimas contaron que todo comenzó el 6 de julio cuando cerraban el local ubicado en Diego Palma 1516, de San Isidro, del que Alvaro es propietario y Lucas encargado.
"Nos subimos al Peugeot 206 de mi hermano y no nos dimos cuenta de que nos estaban siguiendo. A pocas cuadras, en Martínez, nos cruzan el auto en una cortada", dijo Lucas. Alvaro explicó que habían ido a la casa de un tercer hermano y que los delincuentes llegaron en un auto blanco cuando él estacionó en Vieytes al 300.
"Se bajan dos tipos armados, uno de cada lado, y nos obligan a pasar al asiento de atrás", relató Lucas. El joven explicó que los delincuentes los tenían "marcados", ya que "ni bien se subieron preguntaron quién era Alvaro y cuando mi hermano les dijo que era él, le respondieron ahora vas a ver lo que te va a pasar y le pegaron un culatazo en la cabeza".
Calles de tierra. Alvaro, quien además tiene un segundo restaurante de la misma firma en Olivos, dijo: "No fue un hecho al voleo, sabían mi nombre y evidentemente nos siguieron desde el local. Nos taparon las caras con bolsas y soga al cuello, nos ataron las manos y nos llevaron por calles de tierra a una vivienda de un barrio humilde, donde nos cuidaba el más grande y experimentado del grupo, seguramente el jefe de la banda".
El mayor de los hermanos secuestrados explicó que los captores en total eran cinco: "Dos que se subieron al auto con nosotros, dos que estaban en el auto de apoyo y el que nos cuidaba".
La víctima aseguró que los delincuentes usaron su celular para hablar con el tercero de sus hermanos, negociar el rescate y acordar el pago.
Según Lucas, "justo teníamos la plata para pagar los aguinaldos de los empleados de los comercios y ese dinero, que es mucho, fue el que mi hermano pagó como rescate". El pago se realizó en Thames y Fondo de la Legua, de San Isidro, y fuentes judiciales indicaron que la suma cobrada por los captores fue de 50.000 pesos.
"Le dijeron a Emiliano, mi otro hermano, que iba a haber una caja en una plazoleta y allí dejó la bolsa con el dinero", relató. Lucas aseguró que tras el pago, los delincuentes los volvieron a subir al auto y los dejaron abandonados alrededor de las 5 de la madrugada "en uno de los accesos al Soleil Factory de Boulogne. Nos dijeron que iban a dejar mi celular para que pudiéramos llamar y nos vengan a buscar pero no lo encontramos".
"Fuimos hasta el peaje de Panamericana, pedimos que llamen a nuestro hermano, llegó la policía y nos llevaron primero a una comisaría y después a la DDI de San Isidro", indicó.
Por su parte, Alvaro aseguró: "Más allá del daño económico, tenemos que agradecer que no nos mutilaron ni nos lastimaron, como pasó en otros casos de secuestro. Espero que los atrapen".
El caso es investigado por efectivos de la DDI y el fiscal federal subrogante de San Isidro Sebastián Basso, quienes realizan tareas de inteligencia para intentar detener a esta banda que sospechan opera específicamente en la zona norte.
Los investigadores creen que en el hecho actuó algún "entregador" que aportó a la banda los datos necesarios sobre las víctimas para concretar el doble secuestro.
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