
Se duplicaron las adopciones
Crearon un registro de familias especiales, dispuestas a criar niños mayores, enfermos o hermanos
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No todas son malas noticias: la cantidad de parejas o personas solas dispuestas a adoptar chicos se duplicó en el último lustro, según fuentes judiciales. Y cada vez es más la gente que quiere criar a chicos enfermos, grupos de hermanitos -a los que los jueces prefieren no separar- o niños de más de cuatro años.
Aunque no existe un registro único de aspirantes a la adopción -como dispone la ley sancionada en 1997- en los listados a los que recurren los 24 jueces de familia porteños hay más de mil pedidos de bebes. Sanos.
La búsqueda se hace más larga y difícil cuando los niños son grandes o tienen problemas de salud, en algunos casos crónicos o terminales.
Para asistir a los magistrados, desde hace cinco días, una institución sin fines de lucro puso en marcha el programa Familias Especiales, que trata de encontrar familias que además de estar preparadas para recibir a su hijo en adopción sean particularmente aptos para afrontar situaciones que no todo el mundo está dispuesto a vivir.
La abogada Sandra de los Angeles Juárez, creadora del primer registro del país con características especiales y directora del Centro Integral Prohijar -uno de los cuatro centros privados de adopción que existen en esta ciudad-, explicó que con la iniciativa buscan evitar que muchos niños que no fueron adoptados cuando eran recién nacidos crezcan en instituciones hasta que cumplan 21 años.
Juárez se mostró entusiasmada con el proyecto, por el que no recibe un solo centavo: "Hay una familia para cada chico. El trámite es relativamente sencillo y quienes perseveran en esta empresa, finalmente adoptan".
A su lado, sentados en una de las habitaciones de la casona situada en Conde 1985, donde funciona Prohijar, dos matrimonios -uno con dos hijos adoptados- y otro a la espera de un niño de más de un año y medio, la miraban fijo. Con cariño.
Los especialistas en temas de familia consultados coinciden en que las causas del aumento de adopciones son múltiples. Entre ellas se destacan: que el tema dejó de ser tabú, que hay más problemas para procrear, que muchas familias con hijos biológicos igual desean incorporar otro por adopción y que crecieron las familias que ya adoptaron y no quieren criar un hijo único.
Ni caridad ni solidaridad
"No es caridad. Ni solidaridad", aclaran. Es el deseo de formar una familia lo que llevó a María Alejandra y Alejandro Terré a adoptar a dos hijos, Facundo, de 11 años, y Sofía, de 14 meses, ambos con serias enfermedades cuando fueron adoptados y casi sanos en la actualidad.
"Teníamos el problema de no poder gestar. Pero conseguimos formar una familia y ahora nos peleamos por lo mismo que todo el mundo: porque dejo la toalla en el suelo o porque me olvidé la mamadera de Sofía en el fuego", contó ayer Alejandro Terré.
Mientras él hablaba y su esposa acariciaba a Facundo, la niña iba y venía con las llaves del auto en la mano. "Ahora queremos adoptar al tercero", dijo María Alejandra. Su hijo aclaró que preferiría un varón, para poder jugar a la pelota.
El caso de Diego y Felicitas Peluffo también es diferente. Tienen 48 y 38 años, están casados desde hace siete y tienen tres hijos adolescentes. Desean adoptar un hijo, "que no sea bebe".
Desde principio de año, visitan juzgados de provincias para anotarse en los registros. "Esto no es una obra de caridad, como nos dicen algunos conocidos. Para eso hay instituciones de beneficencia. Lo que queremos es otro hijo en casa", explicó ella.
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