
Se extiende la prostitución en la ciudad
Se ve más movimiento en una zona céntrica; se labran pocas multas y son escasas las que se aplican
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Mientras los travestis que trabajan en el Parque Tres de Febrero están cada vez más cerca de trasladar su oferta de sexo a la parte posterior del Planetario, donde el gobierno porteño promete instalarles baños químicos y guardarropas, y proveerles seguridad, preocupa entre los vecinos el crecimiento de las denominadas "zonas rojas" en el distrito.
Un ejemplo es la franja delimitada por la peatonal Florida y la avenida 9 de Julio, entre las avenidas Córdoba y Santa Fe. Si bien no es nuevo que allí hay varios bares frecuentados por prostitutas y travestis para establecer sus citas, últimamente también se los ve recorriendo la zona en busca de clientes. Así lo pudo comprobar LA NACION durante varias recorridas nocturnas en la que se los pudo ver ofreciendo sus servicios en plena calle.
La imagen de automóviles que circulan a baja velocidad hace recordar a la virtual zona roja del Rosedal, donde diariamente, después de las 21, la oferta y demanda de sexo es una actividad cotidiana.
"Las chicas aparecen al atardecer. Se paran en las esquinas y aprovechan el lugar, ya que la mayoría de los comercios está cerrado durante la noche. No se quedan en un lugar fijo; dan vueltas todo el tiempo", dijo un comerciante, que prefirió no revelar su identidad.
A diferencia de lo que ocurre en otras zonas rojas como en Constitución o en Monserrat, donde las prostitutas y travestis tienen una parada fija, en Retiro van rotando.
"La policía no puede hacer nada. No es un delito ofrecer el cuerpo para prestar un servicio sexual. Sabemos que hay zonas más calientes que otras. Pero en la ciudad la oferta de sexo está por todas partes. Así que es posible que en gran parte del microcentro se ofrezca sexo en la vía pública", reconoció a LA NACION una alta fuente de la Policía Federal.
"El Código de Convivencia no se cumple y la oferta sexual aparece en todos lados: está en Internet, en las revistas y hasta en los diarios. Entonces no veo por qué asombra que esté en la calle. Lo único con lo que la policía podía controlar la prostitución, para dar tranquilidad al vecino, eran los viejos edictos policiales, que hoy no están vigentes", dijo el vocero.
Como se sabe, el viejo Código Contravencional penaba la prostitución cuando se "alteraba la tranquilidad pública". Ahora, la nueva normativa, que rige desde el 26 de enero de 2005, sólo prohíbe la oferta y la demanda de sexo a menos de 200 metros de viviendas, escuelas y templos.
Sin embargo, las penas que establece la letra de esa norma casi nunca se concretan. Por citar un ejemplo, durante 2005, en la zona roja de Constitución, de las 2500 infracciones que se labraron por ofrecer sexo en la calle, apenas 168 llegaron a juicio y de éstas sólo tres tuvieron sentencia, informaron fuentes oficiales a LA NACION.
"Sabemos que hay muchos bares de Retiro que sirven como punto de encuentro de prostitutas y travestis con sus clientes. Pero nosotros no somos intermediarios. Las chicas vienen a tomar un café o una cerveza y esperan a sus potenciales clientes. Los arreglos los hacen de la puerta para afuera. Los clientes se las llevan como si las sacaran a bailar", dijo a LA NACION Fabián, encargado de un bar en el que suelen concretarse esas citas.
Detrás del Planetario
En tanto, el proyecto del gobierno porteño para que los travestis se trasladen del Rosedal a la zona ubicada detrás del Planetario, en la avenida Casares, entró en la recta final.
Si bien la semana pasada se firmó un preacuerdo con la Asociación de Travestis y Transexuales, el ministro de Medio Ambiente de la ciudad, Juan Manuel Velazco, dijo a LA NACION que aún faltan ultimar detalles para que los travestis dejen definitivamente el Rosedal.
"Creemos que en los próximos días se llegará a un acuerdo definitivo y tendremos el Rosedal liberado de la oferta sexual. A cambio, habrá una zona exclusivamente destinada a la actividad sexual", dijo Velazco, con lo cual, por primera vez, un gobierno porteño estaría definiendo cuál es el lugar para la libre demanda y oferta de sexo en el distrito.
La decisión de trasladarlos a la zona del Planetario provoca por estas horas la preocupación de padres y docentes por lo que los chicos "pudieran encontrar" en el lugar durante las mañanas, cuando visiten ese observatorio. El gobierno promete que estará limpio.
Según el proyecto oficial, la zona roja funcionará en la avenida Casares, entre las avenidas Sarmiento y Figueroa Alcorta. Allí, el Ministerio de Medio Ambiente prometió instalar baños químicos, un guardarropas para los travestis, la colocación de lomos de burro y más iluminación y seguridad a través de cuatro guardaparques, que patrullarán la zona, entre las 21 y las 6.






