Se multiplican en el país las escuelas que enseñar a seducir y a enamorar
Inspiradas en un modelo de EE.UU., en la Argentina surgieron escuelas de seducción que prometen técnicas infalibles para conquistar a una mujer; también aparecieron cursos destinados a ellas; pero, ¿se puede aprender a seducir?; lanacion.com habló con profesores y alumnos
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Carolina Arenes, Gustavo Carabajal, Inés Marini,
Francisco Olivera, Andrea Platón, Ariel Ruya; Andrea Ventura
Redacción y producción multimedia
Para lanacion.com
¿Se nace o se hace? ¿Se puede aprender a ser un seductor? Cada vez son más los que piensan que se enseña, y con rigor académico. Un caso emblemático es el de Neil Strauss, un periodista norteamericano, devenido gurú en el tema. Su best seller El Método se transformó rápidamente en una piedra fundacional.
Sus teorías dieron frutos en la Argentina y en los últimos años surgieron escuelas de seducción que, a través de anuncios prometedores, ofrecen cursos para que los hombres tímidos aprendan a derribar barreras. A ellas les enseñan cómo convertirse en una mujer irresistible y sacar a luz el lado salvaje que, seguro, tienen oculto.
Martín Herrera, de la escuela de seducción LevantArt opina: "Es posible transmitir conocimientos para que otros rompan el cascarón y descubran que pueden conquistar a la mujer deseada".
Se hace llamar Sexy y habla con soltura, seguro de sí. Cuenta que egresó de la escuela de seducción LevantArt, la primera en el rubro en la Argentina y que pasó a saludar a sus profes. "Lo que aprendí acá me ayudó para la vida, para enfrentar situaciones con mayor seguridad, no sólo frente a una mujer. Quizá haya gente que no lo necesite y no entienda que uno tome cursos para ganar seguridad", explica.
Junto con Herrera, su socio Mike Tabaschek, también se dispone a la charla. Fuera de la escuela, uno es mago, el otro músico y dicen que se complementan. Cuentan que este es un servicio que está creciendo mucho. "Se empieza a perder el miedo a aprender algunas formas más efectivas de presentarse ante el otro", dice Martín, y Mike reconoce que les costó mucho que tomaran en serio esta propuesta.
Al contrario de lo que la cultura popular indica, Gerardo Magnano de la escuela Seducción Secreta, un cordobés emprendedor, afirma que "el piropo no sirve, porque es solamente un comentario pasajero que no da lugar a un encuentro". Entre los alumnos de esta escuela, dos se animaron a conversar con lanacion.com -aunque no accedieron a la cámara ni dieron sus nombres para mantener el anonimato-. Contaron sus experiencias y qué los llevó a anotarse en un curso de seducción.
Uno de ellos cuenta:
Sólo para mujeres. Aunque dio cursos mixtos y para parejas, la licenciada Diana Resnicoff, psicóloga y sexóloga clínica, trabaja desde hace años con grupos de mujeres porque cree que "los hombres tienen que trabajar con hombres". Consciente del reciente boom de los talleres de seducción, advierte sobre los dados sin base profesional, en donde lo que se ofrece, antes que un tratamiento de las causas de ciertos "trastornos del cortejo", es un espacio de juego que suele caer en el error de proponer fórmulas infalibles.
Ella explica:
Otra especialista que ofrece cursos para mujeres, Paola Kulliok, directora de PK Escuela de Sexo, cuenta su experiencia en la enseñanza de técnicas para conquistar a varones esquivos. "Enseñamos seducción e imagen personal: son talleres para ayudarnos a ver cuáles son los problemitas y entre todas nos ayudamos a sacar lo mejor de cada una", explica Kulliok.
En definitiva, quienes se acerquen a escuelas de seducción encontrarán un abanico de sugerencias sobre cómo vestirse, cómo combinar colores y ropa para encandilar a una mujer. Es decir, técnicas que prometen infalibles para reducir al mínimo los riesgos de recibir un NO como respuesta al pedirle el teléfono a una mujer. Pautas que permitirán que uno deje de ser un eterno candidato al rebote. Aunque, finalmente, el éxito siempre será una cuestión de actitud.
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