
Siete muertos y 32 heridos al volcar un ómnibus cerca de Santo Tomé
El micro viajaba a Paraguay, en una curva salió de su carril, volcó y arrastró el guardrail 70 metros
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SANTO TOME, Corrientes.- Casi en el mismo lugar, a diez años de otra tragedia, en las cercanías de la ciudad correntina de Santo Tomé -sobre la ruta nacional 14-, ocurrió anteayer otro accidente que arrojó siete personas muertas y 32 heridas, 13 de las cuales se encuentran en grave estado.
Según los informes que se manejan aquí, un colectivo de la empresa Crucero del Norte que había partido de La Plata en horas de la tarde del 30 del mes último con destino a Asunción del Paraguay, salió de su carril y volcó tras haber destrozado el guardrail protector a lo largo de 70 metros. El hecho se produjo aproximadamente a las 4.30 del último día de 2002. El cielo estaba despejado y había escaso tránsito, según testimonios de los sobrevivientes.
El 9 de enero de 1993, también cerca de Santo Tomé, tres ómnibus repletos de pasajeros que realizaban tours de compras en Paraguay, chocaron entre sí produciendo un incendio en el que murieron alrededor de 60 personas. Nunca se supo el número exacto de víctimas, dada la falta de control en viajes hacia países limítrofes.
El cadáver de una bebita de pocos meses que entonces pereció calcinada, no fue reclamado por nadie. Pasó una década y se sospecha que la criatura era una más de las que se venden en Paraguay.
Hipótesis
El accidente de anteayer sucedió cuando el vehículo -que llevaba 46 pasajeros paraguayos y argentinos, entre ellos numerosos niños, y conducido por Rodolfo Felman, de 31 años, a quien acompañaba Enrique Ostapchuk, de 25- se desbarrancó en una curva del paraje Naranjito, sobre la ruta 14, siete kilómetros antes del ingreso en Santo Tomé.
Si bien el juez de instrucción Néstor de Biase Echevarría, que interviene en la causa, dispuso estricto secreto del sumario, fuentes de la policía correntina comentaron a LA NACION que surgieron dos hipótesis: que el chofer se haya quedado dormido o que circulaba a alta velocidad y, directamente, no vio la curva, que lo hizo volcar sobre la mano contraria.
Néstor Vera, pasajero paraguayo de 24 años, estaba despierto cuando sucedió la tragedia y comentó que el vehículo, además de ir a alta velocidad, "iba con las luces bajas. Para mí -dijo- que el chofer no alcanzó a doblar, por lo que se cruzó al lado contrario. Pude agarrarme de algo, pero igualmente me fui al piso y después de andar a los tumbos, alcance a salir. Tengo un golpe en la columna y cortaduras en la espalda", afirmó.
Ever Camacho, de tres años, se desprendió de los brazos de su madre Mónica Chaves. Salió despedido, cayó al pavimento y murió en el acto.
Hasta ayer, las víctimas mortales sumaban siete. En el hospital San Juan Bautista permanecen internados diez heridos; tres fueron trasladados al hospital Madariaga de Posadas. Los automovilistas que pasaron por el lugar vieron cuerpos desparramados, mucha sangre y equipajes destrozados. Sólo al mediodía de anteayer el colectivo pudo ser retirado del fondo del barranco donde fue a parar.
Los habitantes de Santo Tomé parecen preparados para la tragedia. Cada vez que ocurre un accidente o se desata un tornado, en la sede de los Bomberos Voluntarios se hace sonar una sirena y comienza la movilización de la policía, al igual que los servicios de emergencia.
El jefe de la Unidad Regional V de la Policía de Corrientes, comisario mayor Patricio Bordón, dijo que los muertos son Sergia Jiménez, paraguaya de 39 años, pero residente en nuestro país; Marina Flores, argentina de 22; Teodora Acevedo, paraguaya, de 26; Pablo Rea, argentino, de 8; Luz Piris, paraguaya, de 27; Raimunda Pereira, paraguaya, de 60, y Ever Camacho, un chiquito paraguayo de tres años.
La boda que el accidente canceló
Marina Flores tenía 22 años y encontró la muerte cuando viajaba hacia su boda. Iba en ómnibus hacia Paraguay para reunirse con Hebert, su novio. Se casarían la última semana de enero en ese país. Pero la tragedia se interpuso en su camino, cuando el ómnibus estaba cerca de Santo Tomé, en Corrientes. El colectivo lleno de pasajeros dio tumbos en una curva de la ruta nacional 14.
"Creemos que falleció en el accidente, pero todavía no tuvimos explicaciones de la empresa de viajes -explicó a LA NACION Gerardo Flores, hermano de la víctima-. Fue un destino trágico: ella se fue buscando la felicidad. Iba a cumplir su destino. Pero no llegó, porque el destino le jugó una mala ficha", dijo conmovido.
Ayer, los padres de Marina regresaron desde Corrientes con el cuerpo de su hija y partidos por el dolor. Al cierre de esta edición, la joven era velada en la casa familiar, en Merlo.
Marina y Hebert soñaban casarse desde hacía dos años. Finalmente, el lunes último, a las 18, ella se subió al ómnibus en Morón con todo su equipaje para mudarse a Paraguay. A las 19.15, según contó el hermano, llamó al padre desde su celular para avisar que estaba en Pacheco y que cambiarían de vehículo porque el micro se había descompuesto. ""Te llamo cuando lleguemos a Posadas", le dijo a mi papá. Pero nunca llegó", dijo Gerardo.



