Síntomas de una patología capaz de explicar la tragedia
Por Eduardo Padilla Para La Nación
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A la hora de intentar hallar alguna explicación sobre las causas latentes que derivaron en la eventual responsabilidad de Graciela Dieser, esposa del juez de Rufino Carlos Fraticelli, en el asesinato de su hija Natalia, tener en cuenta el llamado síndrome de Munchausen por delegación (by proxy) puede resultar útil.
Fue descripto por Roy Meadow, en 1977, como una forma mixta de abuso emocional y físico del niño, en el cual se han fabricado enfermedades en éste o se han exagerado sus síntomas, lo cual lleva a que dicho niño pase por interminables tratamientos médicos y psicológicos, y hasta por hospitalizaciones, incluyendo actos quirúrgicos.
En el caso que nos ocupa, Natalia creció con una disritmia cerebral que, a partir de 1996 -cuando fue internada en Buenos Aires, en estado de coma-, provocó en ella un ligero pero inocultable atraso madurativo.
No suele ser fácil la detección del síndrome de Munchausen, ya que esas madres (lo son en el 95% de los casos) se las ingenian para cambiar de médicos y de servicios, llegando a acumular frondosas historias clínicas de su hijo y convirtiéndolo en un verdadero disminuido o, incluso, en un discapacitado.
Hay casos en que esas madres llegan a envenenar progresivamente a sus hijos o a provocarles la muerte asfixiándolos. Esta es, justamente, la hipótesis más firme sopesada por la justicia santafecina para dictar un procesamiento contra Dieser.
En ocasiones, estas madres se las ingenian para introducir glucosa en la orina del niño, con el fin de modificar los resultados; o, a la inversa, administrar insulina para obtener hipoglucemias. Otras veces, les administran subrepticiamente laxantes durante la hospitalización para que continúen con diarreas que los médicos no logran diagnosticar y que llevan a los doctores a empeñarse en procedimientos cada vez más intrusivos (quirúrgicos, a veces).
Estas madres andan por el mundo o ante su familia (el marido, familiares y amigos más cercanos) con su cruz a cuestas. Todo lo que tenga que ver con ir a los médicos, administrar los remedios y otros cuidados quedan monopolizados por ellas: el marido queda eclipsado de todo esto y se justifican repitiendo lo que ella dice: "La que más comprende a un hijo en todas estas cosas del cuerpo es la propia madre".
Graciela Dieser siempre admitió que era ella quien suministraba con puntualidad y precisión los medicamentos que Natalia tenía prescriptos.
Según varios allegados a la familia, para esta mujer el cargo de juez que ocupaba su esposo era muy importante. Casi más que su propia vida, que, por cierto, parecía reducida simplemente a cumplir obsesivamente con su papel de madre y ama de casa.
Muchas de estas madres fueron víctimas de abuso durante su niñez, incluso abuso sexual. En nuestro caso, nada de esto se sabe aún. Pero sí ha trascendido que Graciela Dieser sufría regulares afrentas por parte de su esposo, generalmente relacionadas con su aspecto físico. El juez Fraticelli, en apariencia, hacía sentir a su esposa que no cumplía con el papel que debía esperarse de ella como la esposa de un magistrado.
Al síndrome de Munchausen se lo llama también Factitious Disorder by Proxy : "factitious" por facto y ficticio, ya que es una combinación de ese tipo, y "by proxy" porque, en estos casos, no lo padece la propia persona, sino que se lo delega a otra. En este caso:la madre sobre el hijo enfermo.
Como se puede entender, todo esto sucede en el contexto de una familia patológica y es el resultado de un cúmulo de mentiras también patológicas.
Para el mundo exterior, estas madres aparecen como sumamente confiables: no es raro que tengan ciertos conocimientos médicos o de enfermería, y es tal su aparente dedicación que se las tiene como verdaderas mártires consagradas a la difícil misión que el destino les deparó.
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