
Son un símbolo de poder y distinción
Pueden valer hasta 10.000 dólares
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Es innegable que una cartera dice mucho de su dueña. Detrás de una Birkin, uno de los modelos ícono de la firma Hermes (la favorita de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner), que oscila entre los 10.000 y 30.000 pesos de acuerdo con la elección del cuero y otros detalles, el mensaje podría ser "tengo poder".
Pero esto no es algo que sólo sucede en la Argentina. La locura por las carteras de marca es un fenómeno mundial, que ataca todas las edades y niveles de ingresos.
Si bien toda la vida llevar una buena cartera se convirtió en sinónimo de distinción, fue en la década de los ochenta cuando se desató el boom de las marcas como símbolo de poder y modernidad. La histeria que genera una cartera recién lanzada al mercado es un fenómeno de las últimas dos décadas.
Basta con unas imágenes en las revistas de moda que son consideradas "biblia" o con que Madonna, Kate Moss o Anna Wintour (la editora de Vogue en su versión norteamericana) la cuelguen de su brazo para que la lista de espera comience a abultarse notoriamente.
Aseguran los expertos que las carteras firmadas por diseñadores como Balenciaga, Hermes, Prada, Burberry y Mulberry tienen mucho más prestigio de moda que las marcas que son referencia evidente del lujo, como Louis Vuitton, Gucci, Dior y Chanel, por mencionar algunas de las preferidas por algunas celebridades argentinas, que muchas veces suelen abusar demasiado del monograma en sus diseños.
Se cree que fue Marc Jacobs quien inició la fiebre de la cartera del momento. Asociado con Louis Vuitton desde 1997, el diseñador transformó los artículos superlujosos e inaccesibles en accesorios de moda indispensables. Su último capricho, la cartera Motard Afterdark, es una miniatura que se dobla por la mitad y cuesta alrededor de 1200 euros.
Claro que el tema es conseguirla: como fue la novedad del verano europeo, ahora hay que encargarla y esperar unos cuantos meses hasta poder lucirla.
Las carteras están impulsando la industria de la moda como no lo hizo ningún otro accesorio. Para 2010, las firmas de lujo estarán destinando millones de dólares en la confección de clásicos y nuevos modelos de este accesorio que se transformó en protagonista.
Con jeans o el jogging más vulgar, las celebridades del mundo se pasean con anteojos negros y súper bolsos que cuestan como autos.
Si bien esto difícilmente pueda ser imitable, la filosofía de la cartera importante, por sobre todo el equipo, se va instalando también en Argentina.
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