
Sorpresiva visita del príncipe de Holanda
El matrimonio almorzó en el Yacht Club y fue de compras
1 minuto de lectura'
El príncipe de Holanda, Guillermo Alejandro, llegó ayer a Buenos Aires para reunirse con su esposa, la argentina Máxima Zorreguieta, que está de visita en el país desde el lunes último.
La princesa salió cerca de las 14 del edificio de Blanco Encalada 1562, donde tiene un departamento una tía de ella, rumbo al Yacht Club Argentino, en la prolongación de la calle Viamonte y el río.
Se la veía distendida, vestida con un pantalón blanco, suéter claro de cuello alto y un saco de cuero negro. Llevaba el pelo suelto y llegó acompañada por dos custodios al restaurante del club, donde minutos más tarde se encontró con el príncipe Guillermo.
El heredero de la corona holandesa viajó, acompañado por ocho guardaespaldas, desde el aeropuerto internacional de Ezeiza, en una camioneta 4x4 hasta el restaurante del club náutico. Vestía un pantalón sport color arena y camisa de mangas cortas a cuadros.
Después de almorzar, el matrimonio se dirigió en un automóvil 405 azul al barrio de Belgrano, donde entró en un local de venta de marcos para cuadros de la calle Montañeses 2284, y permaneció allí cerca de una hora.
Máxima le dio un beso a una vecina que se acercó a saludarla, pero ése fue el único contacto con sus seguidores, ya que los custodios de la pareja se encargaron de que los fotógrafos permanecieran en la vereda de enfrente del local y de que ningún vecino se acercara a las vidrieras del negocio.
En el local, los príncipes se reunieron con Martín Zorreguieta -hermano de Máxima- y su novia. Los cuatro salieron del negocio pasadas las 18, sin paquetes.
El matrimonio real regresó al departamento de la calle Blanco Encalada, en el que ingresó mientras los custodios se empeñaban en que nadie se acercara.
Según trascendió, los príncipes estarían planeando un viaje a la Patagonia. La versión está vinculada con la posible apertura de un restaurante en la zona de Villa La Angostura, en un local que sería propiedad de uno de los hermanos de Máxima, Martín Zorreguieta.
La primera noticia de que existía alguna relación entre la princesa y Villa La Angostura la recibieron los vecinos de esa localidad neuquina de una manera extraña, no por las charlas de café o comentarios de vecinos, sino por una revista dedicada a la farándula que habló de la presencia del hermano de Máxima en la pequeña villa andina.
Desde entonces, los 5000 vecinos de ese pequeño poblado neuquino comenzaron a ver con otros ojos el abandonado restaurante que estaba siendo acondicionado, a unos 50 metros de la sede del Automóvil Club Argentino local.
Años atrás había sido la cafetería Pro-bar y luego fue el restaurante Bionda. Ahora, sus nuevos dueños le cambiaron el revestimiento interior y lo están pintando de blanco para instalar el nuevo restaurante, todavía sin nombre.
1
2El viaje de 6400 kilómetros de “Diana”, la tortuga boba rescatada en Ceuta que cruzó el Atlántico
3“Milagro”: revolucionó la educación de un pueblo, llegó al Ministerio y su receta es referencia en toda América Latina
4Hay alerta naranja y amarilla por tormentas para este miércoles 11 de marzo: las provincias afectadas



