Tras un feroz tiroteo, la policía logró rescatar a Patricia Nine
Estaba encadenada en una precaria casa de Merlo; Luego de una serie de detenciones, 20 agentes tomaron por asalto el lugar; Murieron dos delincuentes y hay seis detenidos; Kirchner felicitó a Solá
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Cuando el sargento ayudante Ricardo Aquino se arrojó encima de Patricia Nine para protegerla del infierno de balas y sangre en el que se había transformado la pieza de 1,5 x 1,5 metros en la que la tenían encadenada, ella fue testigo de una de las escenas más horribles de todo su cautiverio: vio cómo después del feroz tiroteo con la policía uno de los dos secuestradores recargaba su pistola y se pegaba un tiro en la cabeza.
Un momento antes, uno de los balazos disparados por los delincuentes había pegado en el chaleco antibalas del sargento Aquino, quien así salvó la vida de Patricia.
Sin que la familia pagara rescate, luego de permanecer 25 días cautiva en poder de una banda de malvivientes que la secuestró cuando llevaba a sus dos hijas y a dos sobrinos a un colegio de Moreno, Patricia Nine fue rescatada ayer, a las 14.27, por personal de la policía bonaerense, de la casa situada en Gallo 918, en el barrio Villa Magdalena, partido de Merlo.
En el enfrentamiento murieron los dos delincuentes que cuidaban a la mujer. Uno fue abatido por los uniformados de la Dirección Antisecuestros de la policía bonaerense y el restante se suicidó.
Otros seis secuestradores, entre los que figura Cristian Carro Córdoba –anoche fue trasladado a Corrientes para ser interrogado por el secuestro de Christian Schaerer–, fueron detenidos en distintos allanamientos realizados entre el lunes último y ayer por la mañana.
"Estoy bien. Voy a tratar de reponerme junto con mi familia. Dentro de todo, los secuestradores me trataron bien. Gracias a la policía, gracias a toda la gente que rezó por mí y gracias a todos lo medios", dijo Patricia, rodeada por sus hijas y su esposo Marcelo, en el jardín de su casa en Paso del Rey, tres horas después de haber sido rescatada.
Los otros delincuentes detenidos fueron identificados por las fuentes policiales como Luciano Cantero, apresado el lunes último; Víctor Alegre; Claudio Horosman Castaño, alias Claudio Pereyra; César Ariel Largo Karacowickz y su novia, Carla Pintos. Los malvivientes muertos durante el tiroteo fueron identificados por la policía como Claudio Lezcano y Pablo Red.
Calificadas fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense indicaron que la banda, sospechada de haber cometido ocho secuestros, entre ellos el deNicolás Garnil, planeaba secuestrar a un empresario de la zona de Luján.
"La voz del delincuente que hacía los llamados para negociar con la familia Nine era idéntica a la del malviviente que llamaba a los Garnil", dijo una importante fuente de la investigación.
La clave
"Tenés quince días para juntar la plata. Los cien mil pesos que decís que tenés no alcanzan. Te pedí un millón y medio de dólares. Si no juntás la plata en quince días, te voy a mandar una mano de tu mujer", le dijo uno de los secuestradores al padre de Patricia en una de las llamadas extorsivas.
Todos los informantes policiales y judiciales consultados por LA NACION coincidieron en que el operativo que terminó con la liberación de Patricia Nine fue el corolario de una serie de procedimientos realizados por la policía bonaerense con la colaboración de la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE) del gobierno nacional.
Según los informantes, Cantero se convirtió, el lunes último en el primer integrante de la banda en ser detenido. En el esquema de la banda realizado por los investigadores, Cantero se encargaba de las tareas de inteligencia sobre las víctimas a las que pensaban secuestrar.
Cuarenta y ocho horas después, durante un control de tránsito realizado por bicipolicías de la comisaría Balneario, en Vicente López, fue detenido Carro Córdoba, uno de los presuntos cabecillas del grupo.
Tenía pedido de captura por los secuestros de Miguel Angel Mazzoni, Cristian Riquelme, Claudio Stefanich y Christian Schaerer.
A partir de las agendas y los teléfonos celulares encontrados en poder de Carro Córdoba, los policías al mando del comisario mayor Osvaldo Seisdedos comenzaron a rastrear sus relaciones. En pocos días, los detectives establecieron con quién hablaba y con quiénes se comunicaban aquellos que hablaban con el sospechoso.
Carro Córdoba, uno de los delincuentes más buscados de la Argentina, había llegado del Paraguay el 24 de septiembre último, cuatro días antes del secuestro de Patricia Nine.
La policía del vecino país sospecha que está vinculado con el rapto de Cecilia Cubas, la hija del ex presidente Raúl Cubas.
Anteanoche, a las 22, a partir de los contactos de Carro Córdoba, los policías detuvieron a Largo Karacowicz y a su novia en una casa de Bella Vista.
Luego, durante la madrugada la policía irrumpió en una casa de William Morris y capturó a Alegre. Mientras que Castaño, que se había refugiado en una casa de Castelar, fue el último en ser apresado. Este era el lugarteniente de Cristian Hígado Muños que logró escapar de la policía el día que Muños cayó muerto por las balas policiales. Hace un mes se había escapado de la policía cuando dos de su cómplices fueron apresados mientras hacían tareas de inteligencia para secuestrar a un empresario de Luján.0
Durante los allanamientos ordenados por el fiscal federal Holdano Rodríguez, los policías secuestraron en poder de los malvivientes un fusil FAL, cargadores, una ametralladora española calibre 9 mm, chalecos antibalas, pistolas 9 mm y celulares.
Los operativos terminaron ayer, a las 8.30. Uno de los secuestradores aportó el dato con la dirección de la casa en la que tenían cautiva a Patricia. Cuatro horas después, un grupo de policías se trasladó hasta el barrio Villa Magdalena y evaluó los riesgos que implicaba tomar por asalto la vivienda y rescatar a la mujer.
A las 14.27, veinte uniformados aparecieron por la calle Gallo. Al verlos uno de los secuestradores se metió dentro de la casa y se dirigió hacia la habitación donde tenían cautiva a Patricia e intentaron usarla como escudo. Pero el sargento Aquino se anticipó y cubrió con su cuerpo a Nine. Sobrevino, entonces, el tiroteo en el que murieron los delincuentes. Segundos después, Patricia habló con su marido. Estaba libre y a salvo.






