Tres etapas para un proceso que demanda más de un año y medio
El equipo médico que operará ya hizo otras 7 intervenciones
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LA PLATA.- La serie de cirugías que dotarán a una mujer de genitales masculinos, por realizarse en un hospital público de esta ciudad, será la primera de su tipo en el país.
Se trata del equipo de Urología del hospital Ricardo Gutiérrez, dirigido por el urólogo César Fidalgo e integrado también por los médicos Daniel Bustos y Guillermo Gil Rothenburger. Ellos tuvieron a su cargo las siete operaciones de cambio de sexo que se hicieron aquí a partir de 1998. Todas ellas destinadas a satisfacer las necesidades de hombres que deseaban tener cuerpos de mujer.
A ellos se sumarán el cirujano plástico David Poggio y el cirujano general Luis Añón, quienes se encargarán de remover las mamas de la paciente y darle a su pecho un aspecto masculino.
Aunque no registra antecedentes en la Argentina, no se trata de algo inusual, según explicó a LA NACION el propio doctor Fidalgo: "En otros países, como los Estados Unidos, España, Inglaterra y algunas naciones asiáticas, este tipo de cirugías se efectúa desde hace varias décadas".
Para el profesional, la importancia de esta operación no tiene tanto que ver con el aspecto médico, sino con el legal. "Es importante evaluar por qué estamos tan atrasados y sigue vigente una ley que obliga a los pacientes a pasar años luchando en los tribunales para que les autoricen algo que, en definitiva, es un derecho", dijo Fidalgo.
La operación es más compleja que un cambio de sexo de hombre a mujer, explica el urólogo. Es un proceso que requiere tres etapas, que abarcan un período de entre un año y un año y medio.
En la primera se hace una doble intervención: por un lado, la mastectomía, durante la cual se extraen las glándulas mamarias y se las adapta para lograr un tórax varonil, y por el otro se forman el pene -con un colgajo abdominal de piel y grasa- y el escroto, utilizando los labios vaginales inferiores para envolver dos prótesis testiculares de silicona.
En la segunda etapa se coloca una costosa prótesis (de entre 5000 y 7000 dólares) que le permite al paciente, mediante una presión en una pequeña válvula, lograr una erección para poder tener relaciones sexuales como un varón. De hecho, su experiencia sexual se aproximará a la de los hombres, explicó a LA NACION el doctor Fidalgo. "Se le dejará el clítoris en la base del nuevo pene, con lo que se logra que ésa sea una zona de placer", dijo el médico, antes de explicar que ésa es la etapa más complicada pues pueden surgir en ella complicaciones si el organismo rechaza la prótesis como el cuerpo extraño que es.
Finalmente, en una tercera intervención, se recrea el conducto urinario del pene masculino, utilizando para ello el existente en la vagina y el pene creado en la primera etapa.




