
Tula: me ofrecieron plata para confesar
A dos bandas: también acusó a Lila Zafe de haber intentado sobornarlo para que atribuyera el crimen a Guillermo Luque.
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SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA (De nuestros enviados especiales).- Luis Tula, uno de los imputados por el crimen de María Soledad Morales, reveló ayer que representantes de Ramón Saadi -a cargo de la gobernación en la época del asesinato- le ofrecieron dos millones de dólares y pasaportes para toda su familia si se adjudicaba la autoría del hecho.
Durante la extensa declaración ante el tribunal, los dichos de Tula también salpicaron al ex diputado antisaadista Miguel Marcolli y a la ex abogada de los padres de la víctima, Lila Zafe: sostuvo que quisieron embarcarlo en una "campaña para perjudicar al entonces gobernador y a Guillermo Luque", el otro imputado.
Negativa
Antes de que Tula ocupara el estrado, Luque se había negado a ampliar su declaración indagatoria.
Los observadores del juicio advirtieron que el ex novio de María Soledad, asesinada en septiembre de 1990, no sólo juró su inocencia sino que se cuidó muy bien de decir nada que resultara perjudicial para su compañero de infortunio.
No cambió la carátula
SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA (De nuestros enviados especiales).- El tribunal que juzga a Luis Tula y a Guillermo Luque se negó a recaratular el caso y a disponer la detención de los imputados.
La posibilidad de que ello ocurriera tuvo en vilo hasta ayer a las defensas de los procesados, luego de que el fiscal Gustavo Taranto solicitara en la primera jornada del proceso oral y público que la calificación de la causa cambiara a la de homicidio simple.
La negativa del tribunal se extendió también al pedido de extinción de la acción penal (prescripción) formulado por la defensa de Luque, que deberá pagar costas por el trámite.
Tula acusó a personeros de Ramón Saadi
SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- Luis Tula aseguró durante la audiencia de ayer que representantes del entonces gobernador Ramón Saadi le ofrecieron en 1991 dos millones de dólares y pasaportes para toda su familia si se adjudicaba la autoría del asesinato de María Soledad Morales.
En la segunda jornada del juicio oral y público por la muerte de la estudiante catamarqueña, el imputado balanceó la anterior afirmación cuando dijo que hubo quienes quisieron perjudicar a los Saadi.
Tula mencionó, entre quienes le hicieron la propuesta de dinero, luego de torturarlo y golpearlo durante varios días, al ex jefe de la policía provincial Miguel Dahbar y a los comisarios Miranda y Quiroga, y recordó que el arreglo, que él rechazó, se firmaría en oficinas pertenecientes al propio Saadi.
En una prolongada exposición en la que refirmó su inocencia, pero que no arrojó luz sobre cómo murió ni quién mató a María Soledad Morales, el acusado como partícipe necesario del asesinato, ocurrido en septiembre de 1990, fue el protagonista excluyente de la jornada de ayer.
Tula sostuvo también que el ex diputado antisaadista Miguel Marcolli y la ex abogada de la familia de la víctima Lila Zafe quisieron embarcarlo en una "campaña para perjudicar al entonces gobernador Ramón Saadi y a Guillermo Luque", con lo cual pareció emparejar las cosas tras su acusación de ofrecimiento de dinero.
Una para cada lado
"Yo creo que hubo gente que me ayudó para atacar a los Saadi", indicó Tula, quien fue interrogado ayer por espacio de casi cuatro horas por el tribunal, el fiscal y por las partes, luego de que el principal acusado, Guillermo Luque, se negó a ampliar su declaración indagatoria.
Los dichos del imputado como partícipe necesario, que no fueron televisados en directo, fueron recibidos con beneplácito por los defensores de Luque, ya que abonó la columna vertebral de su estrategia: probar que existió un complot político de la oposición al saadismo contra la familia del hijo del ex diputado Angel Luque.
El principal abogado de Luque, José Vega Aciar, preguntó: "¿A usted lo ayudaban con el propósito de incriminar a Guillermo Luque?" Tula: "No sólo a Luque, sino también a gente del gobierno de Saadi".
El novio de María Soledad demostró ayer que es algo más que un hábil declarante y, en su momento, narró cómo poco después del hecho altos jefes de la policía provincial le ofrecieron dinero para que se adjudicara la autoría del asesinato.
"Los comisarios Miranda y Quiroga, después de que me torturaron varios suboficiales, me llevaron a la Comisaría de la Mujer. Allí me dijo Miranda: vos tenés que hacerte cargo. Te damos dos millones de dólares y pasaportes para toda tu familia, así se pueden ir de acá", aseveró el imputado.
Y agregó: "En eso vino Miguel Dahbar (sucesor de Miguel Angel Ferreyra como jefe de la policía catamarqueña) en un Falcon azul y me apuró: vamos hasta Esquiú y ahí arreglamos todo, firmás y todo listo".
Tula les dijo a los jueces que no sabía quién vivía en la calle Esquiú. Pero al salir del tribunal admitió ante La Nación que sí sabía que allí tenía oficinas el entonces gobernador Ramón Saadi.
"Yo no dije que fuera a tratar con Saadi personalmente, pero estaba claro que los que me ofrecieron ese arreglo eran sus representantes", aclaró el acusado.
Marcolli en la picota
Al comienzo del interrogatorio, guiado con tono moderado por el presidente del tribunal, Santiago Olmedo de Arzuaga, se le preguntó a Tula quién era Marcolli y qué lo llevó a ofrecerle ayuda.
Fue uno de los pocos momentos en que el acusado se mostró titubeante y poco resuelto. "Marcolli era diputado y me dijo que quería ayudarme para colaborar con la investigación, también supe que él estaba en conflicto con el gobierno (de Saadi)", indicó.
Agregó que "en enero de 1991, la doctora Lila Zafe -entonces abogada de la familia Morales- me llevó a su casa, casi desnudo. Me dijo que yo debía incriminar a ciertas personas... Ella también quería perjudicar a los Saadi y a Luque por cuestiones políticas".
Como ocurrió en el suspendido juicio del año último, Tula debió relatar en público su relación sentimental con la víctima. Preguntado por el fiscal Gustavo Taranto, aseguró que su vínculo con María Soledad era "afectivo y completamente normal".
Esa afirmación sonó a hueco cuando admitió, más adelante, que la víctima, de 16 años, mantenía relaciones sexuales con él, que tenía 28, mientras salía con otro novio de apellido Parra. Y al tiempo que el propio Tula estaba casado en secreto con Ruth Zalazar, con quien no convivía.
Al preguntársele si María Soledad tenía experiencia sexual previa, Tula dijo, sonrojándose y mirando al piso: "Yo mismo no tengo tanta experiencia como para evaluar eso".
Los memoriosos recuerdan, sin embargo, que en su primera declaración en la causa Tula aseguró haber sido quien le quitó la virginidad.
En tono monocorde, y siempre dirigiéndose muy respetuosamente a sus interrogadores ("Sí doctor, no doctor", fueron sus palabras) el empleado de Obras Sanitarias y ex marido de Zalazar -nadie sabe a ciencia cierta dónde vive actualmente la mujer- refirmó su inocencia.
"Quiero dejar aclarado que jamás participé del crimen, jamás violé ni hice de entregador", expresó, tenso pero convincente.
Al cierre del interrogatorio, el tribunal pasó a cuarto intermedio hasta hoy, a las 8.30, cuando comenzará el largo desfile de los 286 testigos propuestos para el debate.
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