
Un ejecutivo que estuvo cautivo con Axel revivió su calvario
Guillermo Ortiz de Rosas dijo que lo golpearon y complicó a los investigadores
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Calmo, con tranquilidad y con un tono pausado que no se modificó ni siquiera cuando recordó el momento que los delincuentes le pusieron un arma en la boca, la víctima relató su cautiverio. Guillermo Ortiz de Rosas recordó las horas que estuvo secuestrado presuntamente por la misma banda acusada de capturar y asesinar a Axel Blumberg.
Ortiz de Rosas, que ayer fue el testigo principal de la novena audiencia del juicio por el secuestro y asesinato de Axel, declaró que mientras estuvo privado de su libertad sus captores hablaban sobre otro "gato" (en la jerga del hampa así se las llama a las personas que están secuestradas).
Esa persona cautiva, según consta en la causa judicial, era Axel. "Hablaban [los secuestradores] de otro «gato», yo no sabía a qué se referían. Cuando cobraron el rescate [poco más de 82.000 pesos pagados por la familia de Ortiz de Rosas] estaban muy contentos por lo que habían sacado. Parecía que habían conseguido una cifra mayor de la que pedían, estaban exultantes. Se escuchaba la voz de una mujer."
Ortiz de Rosas, que en la época del secuestro ocupaba una gerencia en la empresa Arcor, fue capturado por tres personas en la puerta de su casa, en San Isidro, la noche del 21 de marzo de 2004. Por entonces, Axel llevaba cuatro días cautivo.
Bajo amenazas de armas de fuego, el ejecutivo fue obligado a arrojarse en la parte trasera de su automóvil Volkswagen Passat azul con vidrios polarizados. Allí, Ortiz de Rosas fue encapuchado y golpeado con la culata de un arma.
Los secuestradores lo golpearon hasta que ofreció ayuda para que pudieran cobrar el rescate. "Siempre estaban nerviosos y excitados. Parecían drogados. La agresión fue intensa, pero no para matarme", relató Ortiz de Rosas a los jueces del tribunal oral federal N° 2 de San Martín.
Después que un allegado pagó el rescate en Don Torcuato, Ortiz de Rosas fue liberado en Pilar. Además del dinero, los secuestradores también se quedaron con el automóvil del ejecutivo. Eran las 7.30 del 22 de marzo de 2004. Ese día, Juan Carlos Blumberg debía pagar la suma exigida por los delincuentes que tenían a su hijo.
Una vez liberado, el ejecutivo declaró ante la policía y en la fiscalía federal de Jorge Sica. En su relato ante los funcionarios policiales y judiciales, detalló que su automóvil tenía los vidrios y la carrocería blindados. Dicho vehículo fue utilizado por los secuestradores cuando fueron a cobrar el rescate de Axel y se enfrentaron a tiros con policías bonaerenses y agentes de la SIDE.
Ante una queja formal del abogado Rubén Jones, quien defiende a uno de los imputados, el presidente del tribunal, Daniel Cisneros, apercibió a Juan Carlos Blumberg y le advirtió que podría ser sancionado si no cumplía con las reglas del debate.




