
Un empresario con una vasta red de contactos
1 minuto de lectura'
Venía de defender al "Gordo Valor", al barrabrava xeneize José Barrita, a Carlos Telleldín y a Monzer Al-Kassar cuando Víctor Stinfale acuñó su frase distintiva: "Nunca hay que preguntarle al delincuente qué hizo", instruía como decálogo de su defensa en los programas de TV que solía frecuentar en los años noventa.
El abogado de Ramos Mejía, recibido en la Universidad de Morón -en pareja con Gretel Schönfeld, padre de una hija pequeña y con otra en camino-, disparaba esos conceptos altisonantes para forjarse un perfil mediático y comenzar a tejer su vasta red de contactos; las grandes causas -las que mueven mucho dinero- pronto recaerían en sus manos. Y las estrellas como Diego Maradona o Moria Casán también requerirían sus servicios.
Cuentan quienes lo conocen bien que de ninguno de sus clientes aprendió tanto como del traficante sirio Al-Kassar. Stinfale tomó de la cultura árabe el apego por el verticalismo y la "obediencia debida" para armar y gerenciar estructuras de gran eficacia, como la que opera hoy detrás de Energy Group SRL: la empresa que para el fiscal Federico Delgado está inextricablemente asociada a Dell Producciones SA, responsable de la organización de Time Warp.
Relatan ex compañeros en el negocio de la noche que aquellos valores ajenos le sirvieron cuando, en 1997, uno de sus clientes "en apuros", el empresario Alejandro Federico Domínguez, le propuso (al margen de su defensa) armar una sociedad para comercializar un producto novedoso, importado de Austria: la bebida energizante Speed.
Domínguez se había hecho de los derechos de importación y Stinfale convocó a su amigo del barrio, el empresario avícola Walter Santángelo, para inyectarle capital a la empresa. Las causas por narcotráfico y por estafa de Domínguez -ex RR.PP del boliche El Cielo, entonces regenteado por Armando "Poli" Armentano- lo dejaron rápidamente al margen del negocio y la sociedad en 1998 pasó a ser controlada por Santángelo y por Stinfale en el management.
Alejandro Federico, como se lo conocía en la noche, dio pelea e impulsó su propia marca de energizante en los boliches: Rocket Fuel.
En marzo de 2002, el fallido socio apareció ejecutado de dos balazos en la cabeza en el conurbano, en un "crimen mafioso" nunca esclarecido que la Policía Federal sindicó de "presunto ajuste de cuentas".
Quienes conocen a Stinfale recuerdan ese suceso para describir la génesis de una empresa que comenzó de la peor manera, pero que a fuerza de disciplina llegó a crecer de forma exponencial. Al punto de haber adquirido por US$ 4 millones la planta embotelladora de Coca Coca en San Justo, la ex Femsa.
Abstemio, detractor del consumo de todo tipo de drogas, obsesivo de la apariencia, cultor de marcas francesas, hombre abocado en los últimos años al sosiego familiar con toda veda de salidas nocturnas, según lo describen, todas las fuentes consultadas hablan de Stinfale, sin embargo, en términos bien antagónicos.
Algunos enfatizan que "es tan grande la operatoria de Energy con la venta de Speed en todo el país que descreen de que la organización de fiestas electrónicas hoy pueda ser parte inescindible del negocio, como plantea el fiscal Delgado en su dictamen.
No son pocos los que aseguran que Dell "fue un premio a dos ex empleados, Adrián Conci y Diego Herrera, que hicieron las cosas muy bien y que con su negocio continúan acicateando la presencia de la marca".
Sin embargo, en su extenso escrito, Delgado habla de los vínculos de Conci, titular de Dell, en estos términos: "Es obvio que son socios, tan obvio como que el articulador de ese grupo económico es Stinfale".
1
2El viaje de 6400 kilómetros de “Diana”, la tortuga boba rescatada en Ceuta que cruzó el Atlántico
- 3
Seis cuadras de Berisso, entre el abandono y la memoria: el plan para recuperar el “km. 0 del peronismo”
4“Milagro”: revolucionó la educación de un pueblo, llegó al Ministerio y su receta es referencia en toda América Latina


