
Un espía rompió el secreto y complicó a la gestión de Menem
Relató cómo se le pagó a Telleldín
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Isaac Eduardo García rompió el secreto que caracteriza a su profesión: ayer, este agente de la SIDE en actividad reveló ante la Justicia haber participado, en el invierno de 1996, del operativo en el cual se le pagaron a Carlos Telleldín, acusado del ataque terrorista, 400.000 dólares, justo antes de que declarara contra un grupo de policías bonaerenses a los que involucró en el atentado.
La declaración del agente García en el juicio oral y público por el ataque terrorista y ante el juez federal Claudio Bonadío, que investiga a su colega Juan José Galeano, puso al descubierto las operaciones de la administración de Carlos Menem sobre la causa AMIA y cómo manejó la investigación la SIDE a cargo de Hugo Anzorreguy. Este último será citado como testigo en el juicio. El primero, aún está por verse.
Algo excedido de peso, un poco calvo, a sus 47 años, Issac García dista mucho de tener el aspecto de un verdadero James Bond. Ayer, con su experiencia de 18 años como espía, se sentó ante los jueces Guillermo Gordo, Miguel Pons y Gerardo Larrambebere, y relató que trabajó en Sala Patria, el nombre con el que se designó al grupo de agentes afectados a la causa AMIA.
Afirmó bajo juramento que, en el invierno de 1996, participó de un operativo que consistió en pagarle a la esposa y al abogado de Telleldín dinero en un banco de Ramos Mejía. Su misión eran custodiar el maletín con la plata para que nadie lo robara durante el viaje y la entrega.
Recordó que salieron de su base en cinco automóviles y una Trafic ocho agentes de la SIDE, liderados por el jefe de operaciones de Sala Patria Alejandro Brousson. Cada quien tenía una tarea. Se desperdigaron en la cuadra del banco y en un café situado enfrente de la entidad. No recordó si se trataba del Scotiabank Quilmes o de otro banco, porque a último momento Ana Boragni, esposa de Telleldín, y Víctor Stinfale cambiaron el lugar de la entrega.
García se ubicó en la vereda de enfrente y observó cómo ingresaban en la entidad Boragni y Stinfale y luego los agentes con la valija, que salieron a los pocos minutos.
"Nos habían dicho que debíamos pagar por la compra de un libro que iba a escribir Telleldín", testificó. De la compra de los derechos de un libro y del pago de una suma de dinero hablaron Telleldín y el juez Galeano en un video grabado en el despacho del magistrado.
Sin embargo, García ayer declaró que no sabe quién había ordenado el pago del dinero, dada su jerarquía en el organismo de inteligencia. Lo que dejó en claro es que su jefe era Brousson, de él dependía Patricio Finenen, que a su vez reportaba al subsecretario del área 3, Rodrigo Toranzo, y por encima estaba Anzorreguy.
Afirmó que no estuvo presente en el pago, no lo vio, ni vio el dinero, sólo sabía que el maletín tenía mucha plata.
Del operativo recordó que participó además Carlos Legascue, "colaborador del organismo, es decir, un inorgánico que cobra de la SIDE un sueldo mensual sin estar en la planta. Legascue dijo que se hizo pasar por un representante de un servicio extranjero ante los que iban a cobrar.
Identificó a todos los agentes del organismo que participaron del operativo, Brousson, Raúl Maiollo, Galimani, Mesones, González y Ruiz Díaz. Todos deberán comparecer como testigos. Al igual que el agente García, relevados del deber de guardar secreto, excepto en lo que respecta a nombres de agentes de servicios colaterales.
La sorpresiva declaración de García comenzó a gestarse anteanoche a las 21. El jefe de la SIDE, Sergio Acevedo, comprometido con la orden del presidente Néstor Kirchner de permitir declarar a los espías, inició un nuevo sumario interno en la SIDE, donde declaró el agente. Apenas lo supo, Acevedo llamó al juez Bonadío, que investiga irregularidades en la investigación de la causa AMIA y al juez Gerardo Larrambebere, del tribunal, y les ofreció el testigo.
De inmediato lo relevó del secreto y ayer a la mañana declaró ante Bonadío. Salió del despacho en el cuarto piso, rodeado de un enjambre de asesores letrados de la SIDE, y esperó hasta que, a las 21, comenzara su testimonio capital en el juicio oral.





