
Un forense comparó Cromagnon con una cámara de gas nazi
Describió el efecto del ácido cianhídrico
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"El ácido cianhídrico es un veneno que mata con mucha rapidez porque ataca a las células y se absorbe tanto a través de las vías respiratorias como por la piel. Alcanza con recordar que a las personas que los nazis mandaban a las cámaras de gas, se las desnudaba y les daban un baño caliente para que absorbieran más rápido el gas".
Así, el forense Osvaldo Raffo recordó las ejecuciones realizadas por los nazis en los campos de concentración para explicar el efecto que causaron el ácido cianhídrico y el monóxido de carbono en las 193 víctimas de la tragedia ocurrida en República Cromagnon, el 30 de diciembre de 2004, en la zona de Once.
"Cuanto más respiraba la gente los gases liberados por la combustión de la media sombra y de las placas de poliuretano que había en el techo del boliche, más se cansaban y se intoxicaban. Fue una de las tragedias más grandes de la historia argentina, como lo que pasó en la AMIA o en el accidente del avión de LAPA", explicó el forense que realizó más de 15.000 autopsias, en la audiencia realizada ayer por el juicio oral contra 15 acusados por su presunta responsabilidad en la tragedia.
Por efecto de los gases que aspiraron, los pulmones y las tráqueas de las 193 víctimas quedaron negros.
Con la exhibición de las fotografías de las autopsias, el forense Fernando Tressa, reveló que el cianuro y el monóxido de carbono aspirado por las víctimas aniquilaron los tejidos de las vías respiratorias de las víctimas.
En ese momento, al ver las fotografías proyectadas en la pantalla gigante, algunos de los familiares de las víctimas que estaba en la sala de audiencias bajaron la mirada, otros salieron del recinto y rompieron en llanto.
Raffo fue citado como testigo a pedido del fiscal Jorge López Lecoube, quien había solicitado al Cuerpo Médico Forense de la Corte de Justicia de la Nación que designara a un médico que pudiera explicar los efectos provocados en la gente al aspirar gases como los que se liberaron en Cromagnon, luego que una candela incendió el material colocado en el techo para insonorizar el boliche.
"El ácido cianhídrico o cianuro que se desprendió del techo fue como un veneno rápido y mortal para la gente. Todos murieron por lesiones provocadas por inhalar humo. Nadie falleció quemado o por golpes. Uno de los factores que contribuyó a potenciar esas lesiones fue el hecho de que se trataba de un lugar cerrado", indicó el forense.
Los siete bomberos que declararon hasta el momento en el juicio oral coincidieron en que la puerta de emergencia del boliche estaba cerrada con alambre y candado. Recordaron que, luego de luchar durante más de diez minutos, encontraron una pila de más de dos metros de cuerpos apilados contra la puerta. No sabían si estaban vivos o muertos.
Tanto los testimonios de los bomberos como las declaraciones de los forenses Raffo y Tressa complicaron al explotador comercial del boliche, Omar Chabán, debido a que, según se estableció en la etapa de instrucción de la causa, había ordenado cerrar esa puerta.
Tressa explicó que en el Cuerpo Médico Forense se hicieron 191 autopsias y mientras que otras dos operaciones de necropsia se realizaron en morgues del conurbano. Ante los jueces María Cecilia Maiza, Raúl Llanos y Marcelo Alvero, el forense informó que en la tragedia fallecieron 112 hombres y 81 mujeres, cuya edad era de 21 años. La menor de las víctimas tenía 10 meses y la mayor 65 años. El médico aseguró que los niveles de alcohol en sangre "eran altos", de entre 0,43 y 2,75 gramos por litro, si bien aclaró que esto no tuvo incidencia en las muertes.





